viernes, 24 de enero de 2020

Disfrutar en pequeño grupo de nuestra visita al Molino de Sofío





Imagen de situación: En el centro, el camino de acceso ( en el último recodo, la fuente)  y el conjunto histórico y etnográfico. Por debajo del camino, a la izquierda, el grupo de cascadas El Romeral. Por encima ,a la derecha, la presa.

Al Molino de Sofío le hemos dedicado ya dos entradas anteriores en este blog: La número 3 que sirvió como reportaje periodístico para la publicación comarcal VIVA La Vega. Y la número 91, como punto de interés en relación con el agua, resultado de la catalogación para el proyecto Conoce Tus Fuentes, de la Universidad de Granada. 
http://www.conocetusfuentes.com/ficha_detalle_otros_tipos.php?id_fuente=807



Detalle de la cascada El Romeral









Vista panorámica desde las cascadas junto al talud






En esta tercera entrada nos detenemos aún más. Se trata del resultado de un paseo en solitario que realizo a aquel enclave un día invernal, sin prisas y deteniéndome y disfrutando de todo lo que se me pone a la vista. Es entonces cuando recuerdo la cantidad de veces que he venido al Molino de Sofío, siempre en grupos, la mayoría de las veces, con alumnos o grupos de amigos que me pedían que los acompañara, con compañeros senderistas...y dos veces con Vicente Casado García, "Vicente Sofío" para los puebleños, con el que tuve la suerte de conocer todos los pormenores de la vida y actividades de su familia en aquel enclave en el que se criaron sus tres hermanas (Antonia, Valeriana, Sofía) y él. Pero ha sido con Vicente o cuando he estado allí solo cuando he aprendido y disfrutado más de aquel entorno extrayendo la conclusión que bien merecería todo un estudio intersectorial y globalizado para alumnos de Primaria o Secundaria y público en general.


La fuente, ya seca, a los pies de un pequeño bosque de lentiscos hechos árboles

En esta entrada trato, pues, de algunos aspectos interesantes que nos dejamos atrás la mayoría de las veces cuando visitamos el Molino de Sofío. Serían:

- En el descenso del tramo final:
 . Las extraordinarias vistas panorámicas desde los recodos del camino, dignas de fotografiarse para el recuerdo.
 . El grupo de cascadas El Romeral a la derecha en la mitad de la bajada aproximadamente, por el regajo de escorrentías que nos acompaña en nuestro caminar. Nos llamarán  la atención en cualquier época del año, pues son un reflejo de lo que millones de años atrás pudo ser un reguero de lava volcánica, pero son una gozada si las contemplamos en plena actividad del regajo tras las lluvias.
 . La riqueza de rocas y minerales en este recorrido sobre todo cuarcitas, gabros esquistos (laminares, pizarras...) y las volcánicas de las cascadas...
 . La fuente que abasteció a la familia de Sofío Casado y su esposa Encarnación García con sus cuatro hijos así como a todas las personas que iban o volvían de allí desde antiguo: arrieros, cazadores, pescadores...en el último recodo de la bajada.
- Tanto en el descenso como en nuestro destino disfrutaremos así mismo de una variedad incalculable de flora mediterránea que nos alegrará los sentidos.

La presa en su estado más natural


Detalle del caz o cauce horadado en la roca próximo a la presa

- Una vez allí, aparte todo el conjunto histórico y etnográfico ( presa, dependencias, caz o cauce, pozos, rodezno, sala de molienda...) podemos recrear la vida del molinero y su familia, observar con atención cada una de las partes de un molino harinero, su funcionamiento...



Vicente Sofío explicándonos su vida en el Molino de su padre y anteriormente de su tío Vicente del Valle


Vicente en plena explicación del funcionamiento del rodezno y la sala de molienda






Detalle entrañable: Vicente nos enseña el asiento que utilizaba  siendo muy pequeñito sobre una piedra basáltica del río
mientras su madre lavaba la ropa

- En el río disfrutaremos de la presa, de los rápidos y de sus grandes rocas basálticas que en el entorno del rodezno o molino propiamente tienen tonalidades verdosas.
- Si tenemos tiempo suficiente, antes de volver podemos acercarnos unos 400 metros río abajo, a media ladera,  a observar la desembocadura del arroyo del Infierno en el Retortillo en el bello paraje de fresnos donde se celebraba la antigua romería de la Virgen de los Remedios de El Collado, y un poco más abajo, el cauce y restos del molino harinero de Aurorilla.



Desembocadura del arroyo del Infierno en el Retortillo

Paraje de la celebración de la antigua romería de la Virgen de los Remedios






























Otro enlace que ofrezco:
http://www.conocetusfuentes.com/ficha_detalle.php?id_fuente=12729



jueves, 16 de enero de 2020

Recapitulación: Entradas 88 a 109 ( en orden inverso al que aparecen)

109.- Personas vinculadas con La Puebla de los Infantes y Peñaflor ( 2ª parte)
108.- Vínculos: La Puebla de los Infantes y Peñaflor (1ª parte)
107.- Paisajes de agua (IV). El Huerto del Moro
106.- Elogio de la vida saludable
105.- Eva Bravo Barco, Diputada del PSOE en el Parlamento español
104.- La hospitalidad de La Puebla de los Infantes
103.- Al encuentro de los ancestros puebleños de La Dehesilla en el solsticio de verano de 2019
102.- El tesoro de La Puebla de los Infantes
101.- De blanqueo
100.- Un pueblo encantador
99.- Paisajes de agua (III). Los característicos pozos embovedados de La Puebla de los Infantes
98.-Juan Núñez Guerrero, investigador de la Historia de reconocido prestigio
97.-Nuestra apuesta por el emprendimiento en agricultura y ganadería ecológicas puebleñas
96.- Palabras y expresiones puebleñas (II)
95.-Reconocimiento de La Puebla de los Infantes a su hijo Faustino Muñoz Soria
 94.- Curiosidades de la toponimia puebleña (I)
 93.- Paisajes de agua (II). Presa y embalse José Torán
 92.- Historias de dos emblemas puebleños: Retortillo y Torán
 91.- Paisajes de agua (I). Presa y Molino de Sofío
 90.- Una fuente, un manantial y un pozo
 89.- Recuperación y puesta en valor de un manantial de La Puebla de los Infantes

domingo, 12 de enero de 2020

Personas vinculadas con La Puebla de los Infantes y Peñaflor (2ª parte)


En esta segunda parte acerca de los vínculos entre, por orden alfabético,  La Puebla de los Infantes y Peñaflor  mostraremos lo que pretende ser un sencillo botón de muestra, en principio de varias personas, con la única condición de que hayan dejado una estela para la historia cercana a nosotros, o para la intrahistoria puebleña, pues conocemos en la época medieval, sobre todo, personajes dueños de señoríos y conquistas en los dos municipios, pero creo que con lo expuesto sobre la historia de la primera parte es suficiente.
 Es indudable que puedan existir más personas del último o últimos siglos que se consideren vinculadas a los dos pueblos y hayan dejado alguna estela para la historia; es por lo que dejamos esta entrada abierta a la información y opinión que nos llegue de los lectores del blog de manera que podamos incrementar la relación con alguna persona más.
De las que aquí trataremos son, por orden cronológico: D. Evaristo Hinojosa Espada y su hijo D. Enrique Hinojosa Núñez, D. Vicente del Valle y D. Blas Infante.

D. Evaristo Hinojosa Espada era natural de Peñaflor, pero en el Archivo Municipal de La Puebla aparece en 1879 como dueño de olivares y terrenos de labor ( el Cortijuelo, la Cantera, Hatillo, Medina, dehesa de El Monte, Piedras Blancas, Pileta, Matachel y tres pedazos de tierra en la Solana de Matachel) viviendo en una casa de la calle Genaro Martínez. Se inicia con él, pues, la saga de la familia Hinojosa en La Puebla.


Cortijo de San Enrique en la dehesa de El Monte, de principios del siglo XX

Su hijo, D. Enrique Hinojosa Núñez, también de Peñaflor, se instala también en La Puebla construyéndose una gran casa frente a la puerta lateral Este de la iglesia parroquial de la Virgen de las Huertas. Fruto de su matrimonio con Dª Ana Santana Rodríguez, también de Peñaflor, tendrían una descendencia de 9 hijos.  Llegó a reunir muchas posesiones,  se nos dice que llegaban prácticamente desde el Molino de Sofío hasta la Fuente de la Mujer. La finca matriz o al menos la más identificativa de esta familia fue siempre el Cortijo de San Enrique ( por el nombre de su dueño) o del Monte, de dehesas y olivares, en uno de los cuales se construiría incluso una almazara (Molino de San José), que tras prestar servicio a la familia le fue arrendada a un francés, un tal “Douamec”, por lo que fue conocido desde entonces en el pueblo como “molino de Domeq”.


D. Enrique Hinojosa Santana, médico de Bollullos del Condado, introductor de la penicilina en Andalucía

De los 9 hijos de este matrimonio, los dos que han llegado a conocerse más fue D. Diego Hinojosa Santana, Secretario del Ayuntamiento de Peñaflor durante el periodo republicano que llegaría a obtener el título de Hijo Adoptivo de Peñaflor. Se conserva aún su casa en la calle Raimundo Martínez (Mesones); y el tercer hijo D. Enrique Hinojosa Santana, médico de Bollullos del Condado desde donde  fue pionero, introductor e impulsor,  del uso de la penicilina en toda Andalucía, pues le había ayudado a salvarle la vida a un hijo suyo. Se le recuerda también como un buen médico atento a sus pacientes que incluso llegó a perder la vida como consecuencia de una bronconeumonía que le produjo el contagio de una virulenta gripe asiática por no querer dejar de atender a sus pacientes aquejados de esta enfermedad. Los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Huelva, Córdoba y Sevilla le rindieron homenaje en La Puebla con una cerámica conmemorativa en la fachada de la casa familiar el 9 de marzo de 2012.


Antigua presa o azuda de Peñaflor en el río Guadalquivir para producción de energía eléctrica

D. Vicente del Valle, viene a trabajar a la fábrica de harina de Peñaflor que se fundó y comenzó su actividad en 1878 a raíz de la llegada del ferrocarril a esta localidad y que en casi un siglo de historia con algunas pausas en su actividad siempre había contado con la energía hidráulica del Guadalquivir para la electricidad que necesitó ( cuyo excedente llevó la luz a Peñaflor y La Puebla). Bien por los avatares de las crecidas del río en invierno en las que había que interrumpir la actividad harinera, bien por el espíritu emprendedor de nuestro personaje, adquiere en la primera década del pasado siglo XX el pequeño terreno circundante del antiguo molino del Agrimensor, lo restaura y mejora sus instalaciones, siempre con la ayuda de su sobrino Sofío Casado del Valle, y comienza su actividad como autónomo harinero para La Puebla de los Infantes en 1910. A la muerte de D. Vicente del Valle, hereda su propiedad su sobrino Sofío, de ahí el nombre con el que conocemos aquel paraje espectacular.

Panorámica del Molino de Sofío
















Vicente Casado Ruiz nos explica emocionado su vida en la actividad molinera de su familia

Sofío Casado del Valle y su esposa Encarnación García, tuvieron cuatro hijos: Valeriana, Antonia, Sofía y Vicente, a los que todos conocemos, particularmente a este último, al que se comprende que le pusieron el nombre del tío pionero de la actividad harinera del Retortillo y conocido en el pueblo como “Vicente Sofío” que llegaría a ser el último molinero a la muerte de su padre hasta que en los años sesenta decide mejorar su vida yéndose a trabajar a la fábrica de cerveza Cruzcampo de Sevilla.


Vicente Sofío explicándonos cada una de las partes desde la presa hasta el rodezno

Por Vicente y sus hermanas que se criaron en aquel lugar, hoy emblemático y señas de identidad de La Puebla, conocemos los avatares  que tuvieron que soportar con las crecidas del río Retortillo que suponían un volver a empezar la mayoría de las veces. O los tiempos difíciles de la Guerra Civil y la posguerra, con la satisfacción para la familia de que contribuyeron a mitigar el hambre del pueblo en aquellos tiempos difíciles.


D. Blas Infante: No es este el lugar para glosar una figura histórica de la grandeza de este hombre, pues sería interminable, solo quisiéramos referirnos al paso de D. Blas por Peñaflor y por La Puebla de los Infantes; pero por respeto y reconocimiento a su persona haremos una breve  referencia sobre él: Nació en Casares (Málaga) el 5 de julio de 1885. Notario de profesión, escritor ensayista y político conocido por su condición de ideólogo del andalucismo. Hombre sensible al sentir de los pueblos y de la Andalucía profunda y en palabras de su nieta Mª Jesús, de Lora del Río, a la que hemos escuchado muchas veces hablar de su abuelo “también defensor activo de la Naturaleza”. El final de su vida fue muy trágico pues fue fusilado por los sublevados por sus ideas sin juicio ni sentencia el 11 de agosto de 1936 en Sevilla en los inicios de la Guerra Civil Española, hecho luctuoso que cada año se recuerda en el lugar de su muerte por diversas instituciones andaluzas. En abril de 1983 el Parlamento de Andalucía le reconoció como Padre de la Patria Andaluza en un acto de justicia histórica por lo determinante que fue su trayectoria vital y el legado de su obra en el proceso autonómico andaluz.


D. Blas Infante en su casa de la Alegría en Coria del Río. Sostiene un zorro amaestrado por él que probablemente se le regalara siendo un cachorro en La Puebla de los Infantes

D. Blas toma posesión de la notaría de Cantillana en 1910 y se desplaza a  pueblos de su influencia a ejercer su cargo, entre ellos a Peñaflor, donde conocería a Dª Angustias García Parias con la que el 19 de febrero de 1919 contraería matrimonio en una capilla de la casa familiar sita en el actual número 30 de la calle Juan Carlos I ( calle Largo). Al poco tiempo de dicho matrimonio tomaría posesión de la notaría de Isla Cristina ( década de los años veinte), hasta 1931 en que consigue la de Coria del Río donde se construirían para su ya familia numerosa de 4 hijos su famosa casa de la Alegría, hoy convertida en museo de la Autonomía y la Historia Contemporánea de Andalucía.
Se constata, por tanto la vinculación de D. Blas con Peñaflor, y también con La Puebla de los Infantes. Quizás por su amor a la Naturaleza y por su carácter sociable se conoce acerca de sus visitas al cortijo de Las Villalonas de la familia Parias de Peñaflor, al cortijo de San Enrique o del Monte en La Puebla al que fue invitado varias veces por la familia Hinojosa Santana (esta familia le tenía ofrecido así mismo un despacho en su casa frente a la iglesia parroquial para que ejerciera sus funciones de notario cuando viniera a La Puebla) sabemos también de su amistad con la familia López Hinojosa dueños de El Tejero y obviamente nos lo imaginamos por alguna de las propiedades que desde antiguo tuvo la familia Parias en el término de La Puebla: La Adelfa, camino de Constantina o la Sierra El Lobo. 
Pilar del cortijo El Monte. Más abajo el merendero en la huerta donde más de una vez se le vio a D. Blas leer y escribir

Debemos hacer notar, por ultimo, que hemos coincidido alguna vez vecinos de Peñaflor y de La Puebla con escrituras de propiedad de nuestras casas escritas de puño y letra por D. Blas Infante en su etapa de notario en Cantillana.

Nuestro agradecimiento por su colaboración para esta entrada a Antonio Hinojosa Toro,por sus referencias familiares; a Juan José Toribio por la foto antigua de Peñaflor y referencias del Archivo Municipal de La Puebla; y a Mª Jesús Naranjo Infante, nieta de D. Blas Infante, por su información de la faceta de su abuelo como gran amante y defensor activo de la Naturaleza, así como por la foto de D. Blas en la casa de la Alegría.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Vínculos: La Puebla de los Infantes y Peñaflor ( 1ª Parte)


Siendo dos pueblos diferentes, debido a su ubicación sobre todo, La Puebla entre las estribaciones de Sierra Morena, y Peñaflor un poco más abajo en plena Vega del Guadalquivir, han sido sin embargo dos pueblos muy relacionados, con muchos vínculos comunes que nos vienen ya desde la noche de los tiempos.
Si dejamos la Prehistoria y entramos en la Protohistoria, los dos comienzan a vincularse muy probablemente con la cultura tartésica  en El Turruñuelo en los grandes poblados fortificados de Mesa Cordobesa (más cercano a La Puebla) y de La Cerquilla ( más cercano a Peñaflor). Aparte estos dos lugares, La Puebla tendría así mismo implantación turdetana más cercana, en concreto en La Dehesilla si nos atenemos al hallazgo del célebre tesoro turdetano de La Puebla de los Infantes ( Ver entrada nº 102 de este blog). En este espacio en convivencia o sin ella  tendríamos también  tribus de celtíberos. Y en Peñaflor, en el ángulo comprendido entre el arroyo Las Moreras en su desembocadura y el río Guadalquivir.
La Dehesilla puebleña desde el santuario celtíbero.
Por su valle discurre el cordel de Hornachuelos

















Restos de murallas defensivas de la Mesa Cordobesa en El Turruñuelo
Ya en época romana, a partir del 206 a. C. las dos poblaciones sometidas a esta cultura conquistadora se verían vinculadas en la municipalidad de Celti (“los celtas”) en torno a la minería, la alfarería y la producción de aceite de oliva, cuyas ánforas llevaban a Roma el sello con dicho nombre y terminaban en la colina o monte Testaccio. La Puebla, en villae diseminadas por los dos valles: el de Castril y el del Infierno; Peñaflor en torno a la ciudad de Celti, junto al margen derecho del río Betis, antes Tartessos  o el río del Aceite y más tarde el Río Grande o Guadalquivir.


Cimentaciones de la ciudad hispanorromana de Celti en Peñaflor

Probablemente de esta cultura y antiguas fiestas paganas (Lupercales…) procedan en los dos pueblos por ser olivareros (Peñaflor hasta la segunda mitad del siglo XX) la fiesta de las Candelas; y por ser ganaderos, la Feria. En ellas siempre hubo trasvases de personas de un pueblo a otro.


Fiesta de Las Candelas en La Puebla de los Infantes
Llegados a la cultura ( musulmana, judía y cristiana) de Al-Ándalus, puebleños y peñaflorenses viven ya en una aldea definida por tres espacios, cada uno con sus funciones: el castillo o Alcazaba, lugar defensivo y de protección; la Medina, lugar residencial y comercial; y la Zahareta , lugar comunal de juego y expansión de la aldea. Ambos pueblos, por tanto debieron tener una pequeña mezquita, una sinagoga y alguna ermita o iglesia para el culto arriano y/o cristiano. Ambos pueblos buscaron su acomodo junto a un arroyo (en el caso de Cañebolo, el de La Medina o Meína y en el de Peñaflor, el de Las Moreras), y en lugares con manantiales inagotables: Banduro en La Puebla y las fuentes de Almenara y Oñarda o Iñarda, en Peñaflor. En ambos pueblos quedan resonancias de esta época en sus restos, sus iglesias gótico-mudéjares ( la de Peñaflor quedaría destruída en 1755 a causa del terremoto de Lisboa y sustituida por la actual  de estilo barroco sevillano) también han quedado de esta época infinidad de palabras y expresiones que utilizamos, herramientas, norias, albercas y sistemas de riego, comidas, fitoterapias, objetos artesanales,  dulces y jabón caseros, etc…


La cultura de AlAndalus puso en marcha las huertas en los dos pueblos y los sistemas de riegos















                  
En los dos pueblos se conserva la artesanía de nuestros antepasados






Los dos pueblos comparten una historia de caleros y carboneros
( Calera puebleña de Almenara)






Llegados al siglo XV, los dos pueblos compartirían las cuevas y refugios del río Retortillo cuando había que huir de las pestes mortíferas de aquella época, hasta que remitieran. Los dos pueblos aportarían monjes franciscanos a la fundación del convento de San Luis del Monte del Turruñuelo en 1492, año del descubrimiento de América, de entre los hombres que se hicieron ermitaños y decidieron vivir en soledad en este río.
En las entradas nº 15, sobre Almenara, y nº 16, sobre El Turruñuelo, de este blog,  se hace mención al trabajo de los dos pueblos en estos dos grandes espacios ( olivar, carboneros, caleros…) así como el compartirse vecindad y ayuda mutua en propiedades  de ambos pueblos en El Turruñuelo y  El Trasquilado (o Tasquilao), extendiéndose hasta nuestros días a zonas de La Canaleja y El Santo.
La industrialización que se extiende por España durante el siglo XIX hace que tanto La Puebla como Peñaflor tuvieran actividad minera, alfarera – ladrillera y harinera. Por lo que hubo una gran colaboración entre ambos pueblos sobre todo en lo referente al uso del ferrocarril desde Peñaflor, así como trasvases de trabajadores.
Debemos recordar el proyecto realizado por una empresa francesa de vía férrea desde Peñaflor a La Puebla de los Infantes “El Galayo y ampliaciones”, de 1891 que no llegaría a feliz término. El trasvase de trabajadores entre los dos pueblos se produciría también a partir de mediados del siglo XX ( aceituna a La Puebla y algodón y otras recolecciones a Peñaflor). Ambas poblaciones han compartido el mismo fluido eléctrico, y los mismos avatares de este,  el primero generado por la fábrica de harinas de Peñaflor y posteriormente el haber dependido de la misma subestación de  Compañía Sevillana de Electricidad, actual Endesa.

Proyecto de ferrocarril minero a La Puebla desde Peñaflor





Fábrica de harinas de Peñaflor en la que trabajaron personas de La Puebla y en la que se generó el primer fluido eléctrico para los dos pueblos

Finalmente, en este breve recorrido histórico haremos mención a las vías de comunicación  desde época medieval que fueron muchas y variadas. Haremos referencia a los caminos públicos y a las vías pecuarias (cañadas, cordeles, veredas y coladas) que hoy se les confunde pero antes se sabía perfectamente acerca de sus diferencias y funciones. Así, hemos tenido compartido de Este a Oeste: La antigua vereda de Lora del Río a La Puebla de los Infantes ( actual carril de La Canaleja);  el camino público del Estraperlo de Peñaflor a La Puebla ( por Almenara y salida al anterior de La Canaleja): el camino de Peñaflor a La Puebla  por Almenara ( actual carretera SE- 7106); el antiguo camino de Palma, el cordel de Hornachuelos  y Puerto de Almenara, que enlazaba con la antigua vereda de La Dehesilla de Peñaflor, sustituidos en su tiempo por la actual carretera SE-7105.

Entrada a La Puebla por la carretera "de arriba", la SE-7106.
En primer término antigua fábrica de harinas





Carretera "de abajo" desde Peñaflor, la SE-7105.
A la derecha la fuente de Malapiel, lugar desde siempre de abastecimiento de agua de los transeúntes puebleños y peñaflorenses donde se departía e intercambiaba información









lunes, 9 de diciembre de 2019

Paisajes de Agua (IV). El Huerto del Moro


Manantial en la propiedad de Villanueva-Llamas en noviembre 2019








Continuamos año tras año con nuestra afición y disfrute del estudio de fuentes, manantiales y demás recursos naturales relacionados con el agua del término municipal de La Puebla de los Infantes: pozos, norias,pilones, pilares...Pero cuando recorremos un punto de interés especial o paisaje de agua, como los catalogados hasta ahora: Presa y Molino de Sofío, Presa y embalse de José Torán, los característicos pozos embovedados de La Puebla o este Huerto del Moro, hacemos una paradita como si de  oasis se trataran y recordamos las bellezas y sensaciones recibidas cuando los observábamos detenidamente, lo cual merece que dejemos constancia de ello en el blog, por tratarse también de puntos especiales que contribuyen a corroborar nuestro calificativo a La Puebla de los Infantes de pueblo encantador.

Comienzo del regajo del Infierno a partir de los rezumes en la propiedad de Villanueva-Llamas

Lo que conocemos en el pueblo como Huerto del Moro, topónimo de resonancias andalusíes, es un espacio comprendido por tres pequeñas propiedades circunscrito en un triángulo isósceles cuyo vértice está orientado al NE y la base hacia el SO y cuyos lados iguales serían, el derecho la carretera SE-7105 de Peñaflor a La Puebla de los Infantes en el entorno del km. 10 a 10,2 aprox. y el izquierdo la vía pecuaria Cordel de Hornachuelos, conocido también por los puebleños como carril de Angorrilla, por discurrir por este otro espacio. Si nos aproximamos a él desde La Puebla de los Infantes por dicho cordel recorriendo todo el Valle del Infierno hasta su límite NE, tendríamos en la base, y desde lo más bajo a lo más alto, la propiedad de la familia Sorroche, sobre la mitad la de Genaro Martínez y próximos al vértice la de la familia Villanueva - Llamas.


Sierra León al Este, origen principal de estas aguas











Escorrentías de praderas cercanas que nutren en primavera al regajo del Infierno
bajo el cordel de Hornachuelos

¿ Por qué el Huerto del Moro es merecedor de la consideración de punto de interés en relación con el agua o paisaje de agua? Sería por dos razones: la primera, la de haberse considerado siempre como un vergel por cuyo subsuelo discurre el agua en toda época del año, que termina aflorando en rezumes formando fuentes o manantiales con más o menos generosidad de ella, la consiguiente vegetación exuberante por donde discurre el regajo del Infierno, que es donde confluyen las escorrentías, tanto del subsuelo procedentes de la cercana Sierra León, como de la superficie cuando las condiciones son propicias procedentes de una pradera contigua; así como los huertos que se han conocido junto al regajo desde antaño. En la actualidad podemos constatar así mismo en las tres propiedades piscinas alimentadas por estas aguas durante el verano así como restos de antiguas albercas o pequeñas represas donde desde antiguo se almacenó.



Propiedad de Genaro Martínez en la margen izquierda del regajo

La segunda razón sería que al cabo de 7 u 8 meses sin haber llovido prácticamente por estos lares hasta la fecha ( noviembre 2019) en que  lo hemos visitado y elaborado la ficha de catalogación  para el proyecto Conoce tus Fuentes (CTF) tras una larguísima sequía veraniega con sus estragos, resulta que nuestro regajo probablemente sea el único que tras el estiaje fluya con vida y agua clara en todo nuestro término municipal, salvando los limítrofes sustentados por embalses, el Retortillo y el Guadalvacar.



El regajo con agua todo el año por la propiedad de Sorroche












Antigua represa en la propiedad de Sorroche

Enlace para acceder a la ficha de catalogación del Huerto del Moro:

http://www.conocetusfuentes.com/ficha_detalle_otros_tipos.php?id_fuente=929



El regajo, próximo a su desembocadura en el arroyo del Infierno por la dehesa de El Collado, 

















Los cerdos se benefician para su baño del regajo del Infierno procedente del Huerto del Moro




martes, 1 de octubre de 2019

Elogio de la vida saludable


La Puebla de los Infantes es un pueblo todo naturaleza, esta es una de sus señas de identidad: sus paisajes, sus olivares y dehesas, sus arroyos con sus alamedas y antiguos molinos y minas, sus fuentes y pozos, sus pilares y albercas, sus embalses ( prácticamente tres) que rodean el municipio, sus montañas, sus valles,… Pero además es un pueblo con un rico patrimonio histórico, antropológico, artístico  (en el que debemos incluir su rica y variada artesanía, claro)… sin olvidar que es cierto que aquí se conoce por todos perfectamente lo que gira en torno a la cultura del olivar y el viaje de la aceituna, pero merece que conozcamos igual de bien otros muchos aspectos de él, que los disfrutemos y los pongamos en valor en nuestras conversaciones con los vecinos del pueblo y con los de fuera. En este proceso seguro que adquiriremos más salud: la que nos proporciona el andar y relacionarnos, el descubrir todo lo que la naturaleza nos ofrece y espera de nosotros y conocer cómo nuestros antepasados se desenvolvieron en este enclave maravilloso.






















                                                   ELOGIO DE LA VIDA SALUDABLE
   
Estamos asistiendo en los tiempos que corren a un gran éxito y popularidad de la actividad senderista, actividad , como sabemos, medioambiental, deportiva (no competitiva),lúdica, social, cultural… Si los sintetizáramos  en uno todos los calificativos que podemos aplicarle a esta actividad podríamos hacerlo con el término saludable.
 A primera vista estaremos de acuerdo que una actividad deportiva en contacto con la naturaleza en la que de manera entretenida podemos conocer lugares, personas, valores históricos y arqueológicos, antropológicos… debe ser sin duda saludable. Pero a menos que ahondemos un poco en la argumentación, posiblemente concluyamos que es aún más saludable. En este sentido quisiera referirme a que cuando nos disponemos a iniciar una ruta senderista, primero dejamos atrás la rutina diaria en busca de nuevos aires, de otros lugares, de un día  de asueto; y después, y lo más importante, vamos al encuentro de lo que la humanidad ha venido haciendo durante decenas de miles de años y, por tanto, ya impreso en nuestros genes, que es el caminar y el desplazarnos a pie de un lugar a otro a un ritmo satisfactorio, nada estresante, nada competitivo. Le estamos aportando a nuestro cuerpo aquello que le es tan conocido y favorable de milenios atrás y para lo que sus estructuras, ósea, muscular… están tan bien preparadas. De igual modo que también tenemos sellado en nuestros genes el carácter humano del gregarismo, la vida en común, las relaciones interpersonales, la ayuda mutua… que fomentamos con este tipo de actividad. Las teorías en favor del individualismo son eso, teorías que nacen de hace muy poco tiempo hasta hoy en comparación con la trayectoria de vida del ser humano, como queda dicho, de miles y miles de años. El origen más remoto del individualismo hemos de encontrarlo en ideas religiosas medievales en torno al alma humana individual y a la salvación individual, que se radicalizarían, como no podía ser de otra manera en el siglo XVIII con la Revolución Industrial y que se han venido fomentando desde entonces por determinados intereses que  tratan de contrarrestar la fuerza que puede producir la unión de las personas en un proyecto común, hasta el punto de llegar a ser ideología dominante en el actual siglo XXI. Este individualismo no es precisamente el que nos demandan nuestro cuerpo y nuestro espíritu en pro de una buena salud física y mental ya que no le ha dado tiempo a imprimirse en los genes del género humano.
 Estas conclusiones en torno a la influencia de nuestros genes ancestrales en la vida humana y por tanto en nuestra salud podríamos aplicárselas a otros aspectos de nuestra existencia como por ejemplo el de la alimentación. Hoy se nos aconseja incluir en nuestra dieta una buena proporción de  frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas...En mi modesta opinión no creo que estos productos sean buenos per se, sencillamente que nuestros genes los reconocen y por tanto nuestro cuerpo los asimilará mejor dadas las decenas de miles de años en que el ser humano fue recolector y se alimentó de ellos, en mucho más espacio de tiempo que lo  fue cazador o incluso agricultor, actividades estas últimas que darían lugar a los productos elaborados para favorecer su conservación y comercialización.
  Como conclusión, parece conveniente que volvamos la mirada a cómo ha vivido el ser humano durante tanto tiempo atrás, lo cual no debe confundirse con que estemos abogando por  vivir como nuestros ancestros primitivos, si lo pretendiéramos encontraríamos argumentaciones en contra de todo tipo; la más frecuente: que hoy hemos conseguido prolongar en muchos años nuestra vida, que vivimos con una gran facilidad y comodidad con relación a los ancestros, etc… Simplemente se pretende que esa mirada nos ayude a reflexionar y a descubrir tantos déficits y problemas que hoy tenemos, sobre todo en temas de salud y de calidad de vida o quizás, mejor, de vida de calidad que en algunos aspectos no es lo mismo. Posiblemente en dicha mirada hacia  atrás encontremos explicaciones al por qué nos asaltan  tantas y tantas enfermedades, cada vez más, y desde la más tierna infancia. O que nuestro planeta y nuestra naturaleza ya no son lo que eran y se constata en ellos una importante degradación que revierte y revertirá cada vez más en nuestra vida y en nuestra salud. También descubriríamos algo importante: Aquellos seres encontraron los medios para vivir y ayudaron a otros a vivir. De no ser así, nuestra raza humana se habría extinguido incluso mucho antes  de haber entrado  en la historia.
   En definitiva, algunas reflexiones positivas que se derivan de lo dicho sería preguntarnos: ¿Qué podríamos hacer en favor de nuestro planeta y nuestra naturaleza? Nuestros ancestros nos los legaron bastante mejor que los que tenemos…¿ Qué podríamos aprender de aquel ser humano primitivo colaborador, solidario y amoroso? Así es como lo califican las investigaciones realizadas por los biólogos constructivistas, en la línea del investigador Humberto Maturana.
¿Qué podríamos hacer para tener una vida de más calidad? Que no tuviera en cuenta obviamente tanto  mensaje engañoso publicitario y propagandístico, o lo que “todo el mundo” hace.