lunes, 17 de julio de 2017

Corcheros

Cada año en cualquiera de los meses estivales podemos avistar en dehesas y zonas boscosas el color ocre rojizo de los troncos del alcornoque (quercus suber), resultado de la saca del corcho, de la extracción de su corteza, actividad necesaria para el árbol en ciclos de 9 a 12 años y actividad económica al fin y al cabo pues estamos refiriéndonos a un producto resultante completamente natural con múltiples cualidades y funciones, siendo España, tras Portugal, el segundo país productor del mundo (entre el 25% y el 30%) y Andalucía la que produce el 50% de la producción nacional.                                                                                                            Podríamos referir aquí muchos otros aspectos en torno al corcho: origen de la actividad, elaboración y tratamientos, industria, países a los que se exporta…; pero nos llama más la atención que todo eso el trabajo manual y especializado de los corcheros o peladores, como los llaman en algunos lugares por la “pela del alcornoque”, que  extraen su corteza cortando con un hacha y uniendo las grietas verticales. Esto que parece tan simple no solo no lo es, sino que ha conllevado a lo largo de siglos una especialización entre los hombres del campo de los pueblos serranos, un trabajo arduo dada la fecha en que hay que realizarlo y sus dificultades, teniendo que soportar emigraciones temporales hacia otros territorios y noches al raso. En fin, se necesitan hombres avezados, con habilidad manejando el hacha, entre los que aun quedan en La Puebla de los Infantes un nutrido grupo, que en esta fecha se esparcen en cuadrillas por Sierra Morena, Sierra de Aracena, Sierra de las Nieves,  Parque de los Alcornocales… llegando algunos hasta Gerona o la isla de Córcega.                                                                                                           Para tratar sobre estos temas nos hemos reunido hoy con dos corcheros puebleños, el primero Manuel Canto Rey, ya jubilado, de la generación de maestros de los que hoy trabajan en la saca del corcho. Y con Antonio Carmona León, enseñado por Manuel, hoy en activo, que nos explicarán acerca de su experiencia en esta materia.   


Antigua cuadrilla de corcheros puebleños (Manuel Canto, el 2º por la derecha)


Hola, Manuel, estás disfrutando de tu jubilación desde hace años, pero nos consta que has sido un corchero de los punteros.¿Cómo recuerdas esta etapa de tu vida ?                                                                Este ha sido el trabajo en el que más tiempo he permanecido, pues he estado en él 40 años de mi vida. Empecé a los 16 años de novicio y me sacó Antonio Torres Llamas. Salí de corchero en la finca La Mocheta que está en la carretera de Málaga. Y ya con esa edad empecé a probar lo que suponía este trabajo de entonces, mientras duraba la saca, como era dormir bajo los alcornoques y la comida siempre igual: papas fritas por las mañanas, cocido al mediodía y gazpacho con algo de queso y fiambre para la cena.                                        

¿ Cómo funcionaba una cuadrilla de corcheros en tus tiempos? ¿Se requería una edad determinada? ¿De cuántas personas se componía aproximadamente?                                                                                   Una cuadrilla de corcheros tenía un manijero al cargo del trabajo. Éramos unas 25 personas aproximadamente entre los que estábamos 7 u 8 colleras de sacaores, los juntaores, el ranchero, ayudado a veces por algún chiquillo, los arrieros, los de las pilas de corcho…El trabajo se concentraba de 25 a 40 días entre los meses de junio y julio. Entonces no se miraba tanto la edad, como que apuntara maneras usando el hacha.                                                    ¿Cómo era la preparación y  el desarrollo de la actividad?                            Los manijeros te avisaban con tiempo y te informaban de los lugares en los que íbamos a trabajar y tú lo que tenías que tener es tus hachas bien afiladas y preparadas cuando se fuera a echar mano. Y al llegar a la dehesa preparábamos el lugar para el rancho y para dormir, rellenábamos los colchones con farfollas…en fin,  el trabajo estaba perfectamente organizado de una vez para otra: cada uno sabía lo que tenía que hacer, quién llevabas de collera                             ¿El trabajo, el tener que pernoctar durante un tiempo por las dehesas...os compensaba? ¿Se valoraba lo que hacíais?                            El trabajo de entonces en general no estaba tan reconocido como el de hoy. Un detalle en este trabajo es que no se proporcionaban ni siquiera  escaleras para subirte a la cruz del alcornoque, sino que ibas escalonando el corcho  y gateabas para subir o te ayudabas de las hachas; pero, al igual que ahora, el trabajo de la saca del corcho estaba mejor pagado que otros trabajos del campo, incluso mejor que la tala de la dehesa que era parecido, porque creo yo que se tenía en cuenta el peligro que conllevaba, la habilidad con el hacha para no herir los palos y la presión de que cada alcornoque tenía su tiempo y no te podías dormir en él.                                                                                                                                                                                                                    ¿Recuerdas alguna anécdota interesante que tengas grabada en tu memoria en tu tiempo de la saca del corcho ?                                                Recuerdo que tanto tiempo trabajando con los mismos compañeros y comiendo como quien dice en el mismo plato y ayudándonos entre nosotros, terminábamos siendo muy buenos amigos. Recuerdo también que mi cuadrilla trabajó sobre todo en fincas del pueblo y otras no tan lejanas como  Trassierra en Córdoba o La Mocheta que mencioné antes. ( Llegados a este punto, Manuel nos ofrece la magnífica foto antigua de una cuadrilla de corcheros de La Puebla en la que además de él estaban su padre y su hermano y que hemos insertado más arriba).   

Antonio (Izq.)en plena faena ayudado por un compañero novicio            


Hola Antonio, una pregunta obligada es que por qué llegaste a este trabajo. Explícanos cómo fueron tus comienzos.                               
 Recuerdo que fue mi tío Marcelino quien, siendo manijero, me animó a él. Salí de corchero a los 25 años y me sacó de novicio Manuel Canto. Recuerdo que mi primera campaña fue en la finca La Urraca de aquí del pueblo. Y a partir de entonces no he parado ningún año hasta hoy.

  Llegando la época del corcho, está claro que los manijeros se acuerdan de personas como tú ¿Qué se exige hoy para desarrollar la saca del corcho?                                                                                           Se requiere conocer bien el oficio con buen manejo del hacha, que se formen buenas colleras que saquen el trabajo adelante y bien aunque,como antes, se entremeta algún novicio. Los manijeros y encargados de las fincas no quieren que se hieran los palos o que se dejen zapatas en el pie del tronco o bigotes arriba, debiéndose dejar bien redondo el cuello.                                                                                                                                                             ¿Qué diferencias encuentras entre los tiempos de Manuel y los tuyos?      Partiendo de la base de que el alcornoque se ha sacado y se saca todos los años igual, sí es verdad que hoy llevamos escaleras manejables de aluminio. Hoy no se queda casi nadie a pernoctar en los campos por la capacidad de movimiento que se tiene con los coches. Y si te tienes que quedar alguna vez, se hace en lugares adaptados y en mejores condiciones.                                                                                                                      

Antonio trabajando en la cruz del alcornoque

 ¿Cómo valoras el trabajo en si con relación a otros trabajos agrícolas o forestales? Sus ventajas, sus inconvenientes...                                                      Este es un trabajo duro porque, como se ha dicho antes, aparte el calor y el esfuerzo físico, la habilidad con el hacha…, está la presión de que al final de la jornada hay que llenar el camión y que junto con tu collera tienes que sacar cada día un número determinado de quintales. Aunque a veces se hace llevadero, porque cuando el palo está bueno y se da bien , que abra y cruja y que tenga buen calibre, trabajas menos y te luce más. Es un trabajo bonito, a mí me gusta mucho, porque aparte tus propios beneficios del sueldo, te esmeras porque sabes que le estás produciendo un beneficio a un árbol y a la Naturaleza.                                                                                                                                                                                                                  ¿Estáis trabajando todos los años consecutivamente o tenéis que parar algún verano por los ciclos del alcornoque?                                         Todos los años se saca corcho en una finca o en otra. Sí es verdad que los años del 2012 al 2015  con la crisis y la bajada del precio del corcho se notaron en el trabajo. Por mi parte estoy trabajando en diferentes lugares de Sierra Morena, ahora estoy en el término de Las Navas de la Concepción. Y he estado en otras campañas en la Sierra de las Nieves, en Málaga, en San Roque (Cádiz)…


Miguel Zalamea y su cuadrilla trabajan en julio en la isla de Córcega


Gracias a Manuel Canto y a Antonio Carmona por su colaboración en la confección de este reportaje que nos ha servido para captar valores antropológicos, sociales, laborales y de conexión con la Naturaleza que conlleva el trabajo de los corcheros.

viernes, 16 de junio de 2017

Los Huertos Sociales en verano

Un lugar que se sugiere visitar en estas fechas son los Huertos Sociales (HHSS), una realidad ya patente en la mayoría de nuestros pueblos y ciudades, y una creación en los últimos cinco años en La Puebla de los Infantes. A partir del mes de abril la actividad  se vuelve incesante en los 65 huertos en funcionamiento, porque se comienza a preparar la tierra y se procede a la siembra del fértil huerto de verano, ese que suministra toda clase de frutos y hortalizas con las que cocinar nuestros típicos platos veraniegos andaluces y puebleños: gazpacho, salmorejo, picadillo, aliños, pistos y otras frituras…, productos con los que el personal usuario de dichos huertos se siente recompensado y satisfecho de su esfuerzo realizado, en mayor medida que en otras estaciones del año.
Para tratar acerca de estos y otros temas relacionados con los Huertos Sociales nos hemos reunido con Antonio Soria Muñoz, obrero agrícola, usuario y miembro destacado de la Comisión de Seguimiento de los HHSS de La Puebla desde los inicios, y con Rogelio Fernández Reyes, uno de los miembros creadores de esta iniciativa, doctor en periodismo medioambiental, animador de la agricultura ecológica y el cuidado del medio ambiente, y en el caso que nos ocupa dinamizador de diversas actividades en torno a estos HHSS de La Puebla de los Infantes.

Grupo de hortelanos y visitantes un día de final de mayo

Antonio, ¿cuáles crees tú que son los pros y contras de un huerto de verano en general?
- Teniendo sol y calor como empezamos a tener ya, agua, estiércol y estar dispuesto a labrarlo y cuidarlo, el éxito está asegurado en los huertos de verano en general. Tiene también sus contras: Queremos plantar de todo y a veces los terrenos no se prestan a determinados cultivos, lo que se manifiesta en determinadas carencias en las plantas (falta de calcio, de hierro…). Están también las plagas, tanto de hongos como de insectos, que en un año con una primavera como la que estamos teniendo, seguro que las tendremos: mildiu, oídio,  pulgón, tuta,…
Y las ventajas e inconvenientes de trabajar en el huerto de verano en un colectivo numeroso como el que formáis en los HHSS?
- Esta experiencia de los huertos sociales puede tener muchas ventajas: La posibilidad de relacionarte con muchas personas y hacer amigos, la posibilidad de ayudarnos entre nosotros, de intercambiar semillas, plantas, productos de las cosechas…
  Los inconvenientes vienen siendo mínimos en todos los años que llevamos con los huertos: A veces nos hemos lamentado de que seamos siempre los mismos los que debemos hacer frente a las tareas del colectivo, pero eso ocurre en todas las organizaciones. No nos podemos quejar porque vamos teniendo buenos entendimientos y buena organización. Quisiéramos fomentar más lo comunitario de los HHSS y hablamos a veces de reciclar la cantidad de residuos orgánicos que generamos en un compostero bien organizado y también aprovechar un tramo del terreno común o una parcela que se quede libre para experimentar, entre unos cuantos de nosotros que estemos dispuestos, con semillas del banco que lleva Rogelio de semillas autóctonas de Andalucía, y comprobar las que se dan bien en nuestro pueblo.

Antonio Soria (Der.) ayudado por Paco Castro (Izq.) y Manuel Saravia

Aparte los cultivos tradicionales del huerto de verano, ¿estáis experimentando aquí otros cultivos novedosos?
- Como puedes observar, estamos sacando las patatas que se plantaron en invierno y ya mismo los ajos y las cebollas. Conforme vamos dejando terreno libre o lo teníamos preparado con su estercolado y demás, vamos plantando las habichuelas de mata baja y alta, las fresas y fresones, las tomateras también de mata baja y alta en  diversas variedades, el pimiento de freír y el de asar, los calabacines y calabazas, pepinos, berenjenas de diversas variedades, melón, sandía…
En cuanto a los  nuevos cultivos aquí nos hemos ido aficionando desde siempre y  casi todos a las plantas aromáticas, que aparte ahuyentar los insectos pueden venirnos bien para condimentos y para la salud: tomillo, romero, albahaca, orégano, almoraduz, hierbabuena, menta…También se han plantado cacahuetes, tomate raf…
 ¿Vais a realizar alguna actividad del colectivo durante la temporada del verano o de cara al pueblo?
- Sí, tenemos previsto reunirnos con Rogelio para ello, porque seguiremos con nuestro ya tradicional concurso de tomates. Por mi parte estoy colaborando en un taller de fabricación de las escobas tradicionales enseñándoles a  los alumnos tanto del Colegio como del Instituto de la ESO cómo se hacen.


Rogelio Fernández y Joaquín Restoy ante una muestra de semillas del Banco

Rogelio, enlazando con el tema de los cultivos, ¿se está aprovechando en los HHSS la dinámica tan interesante del intercambio y el uso del banco de semillas autóctonas que tú gestionas en el pueblo?
- Los hortelanos en general van a lo seguro y prefieren comprar plantas de invernadero en función de su calidad y precio. Tan solo algunos, tanto de los HHSS como de huertos individuales del pueblo, están por experimentar y consumir semillas que se tienen desde hace mucho tiempo en los pueblos de Andalucía. El banco de semillas, y en particular las de nuestro pueblo de toda la vida, sería muy importante que se conservaran porque son un valor más de La Puebla y a veces no se tiene conciencia de este tipo de valores.
¿ Cuáles son las actividades de animación que estás llevando a cabo en la actualidad en los Huertos Sociales?
- En relación con los Huertos Sociales estoy dinamizando tres grupos: Colegio, Instituto de la ESO y el Programa de Ciudades Frente a las Drogas; tanto para la participación como para la formación con las actividades que se generan en los HHSS. Estamos  realizando así mismo con ellos algunos talleres, como el que se ha mencionado de las escobas de palmas.
También se ha comentado ya lo del banco de semillas autóctonas de Andalucía, disponibles gratuitamente para todos los usuarios que las deseen probar. Trataré de propiciar un III Encuentro de intercambios de semillas autóctonas en los HHSS y un V Concurso de tomates que creo servirán también para fortalecer las relaciones entre los hortelanos ( Estas dos últimas actividades se realizarán en el mes de julio).


Rogelio Fernández (Izq.) con Manuel Barrero y Antonio López

Hemos preguntado en otros Huertos Sociales de otros pueblos acerca de la aspiración por la dinámica ecológica y comunitaria y parece que hay una cierta resistencia a ello. ¿Qué opinión te merece el tema?
- Lo comunitario es un gran valor al que no debemos renunciar en un colectivo como este de los Huertos Sociales, un reto para superar el individualismo imperante en nuestra sociedad y retomar el cuidado de lo común y el fomento de las relaciones vecinales.
  Cultivar productos ecológicos es cultivar productos sanos. Hay que cambiar el chip y cuidar lo que se va a comer nuestra familia. Y cuidar la Tierra de la que formamos parte.
Por lo  tanto, ¿ crees que los HHSS  deberían ser otra cosa que el simple cultivo individual de una pequeña parcela para huerto?
- Esta es una oportunidad para consolidar las relaciones entre los propios hortelanos y hortelanas. Los HHSS, como un lugar en el que todos los vecinos puedan disfrutar aprendiendo unos de otros y ayudándose.


Damos las gracias a Antonio y Rogelio por su colaboración para la realización de este reportaje. Aparte los entrevistados, que realizan una gran labor en relación con los HHSS, también debemos mencionar aquí a personas significativas con funciones en la buena marcha de los Huertos Sociales de la Puebla de los Infantes, comenzando por la Comisión de Seguimiento que preside el Alcalde, José Mª Rodríguez Fernández, compuesta además por el Concejal Delegado, Antonio Muñoz García y los representantes de los hortelanos y hortelanas; Antonio Soria, Francisco Abril y Antonio Requena; a personas tan entregadas como Paco Castro, facilitando el agua del colectivo año tras año, o a  Antígona Márquez Pascual por su labor divulgativa a lo largo de estos años a través del blogs de los Huertos Sociales. También a colaboradores del Banco de Semillas autóctonas: Mª Francisca Pascual y su hija Antígona Márquez, Joaquín Restoy, Cristóbal Molina, Manuel Gámiz, José Cabrera y Rafael Velasco.

viernes, 2 de junio de 2017

Manuel Barco Rodríguez, Diploma de la AEMET

    Podríamos calificar a Manuel Barco Rodríguez como el hombre del tiempo de La Puebla de los Infantes por dos motivos: uno porque lleva ya 30 años gestionando la Caseta Meteorológica de la Agencia Estatal de Meteorología, por lo que se le ha otorgado recientemente  un Diploma por el Presidente de dicha Agencia “en atención a la abnegada colaboración en la observación meteorológica”, del que nos hacemos eco en el presente reportaje. Y también hombre del tiempo en el sentido de que su afición a la fotografía le ha llevado a recopilar cientos de fotos  de la vida familiar y social de La Puebla de casi todo el  siglo XX, hasta los años setenta-ochenta, toda una memoria histórica visual,  de manera que en su página de Flickr podemos observar la evolución social del último siglo de vida colectiva de La Puebla de los Infantes, aparte otros reportajes recientes que va insertando en dicha página.
   Y aún nos queda una faceta interesante más de Manuel Barco que es la de pintor, en la que se prodiga menos, y las nuevas generaciones quizás desconozcan, pero  quisiéramos recordar con gran admiración una magnífica reproducción del Guernica de Picasso que pintó a principios de la década de los ochenta en una pared del antiguo bar de Pastor García Llamas, entonces Alcalde de La Puebla, que aún se conserva en el actual taller de confección de Loli Vera. O su última obra que ha consistido en la pintura de unos decorados de aires puebleños para el Teatro Municipal “Andalucía”.


Manuel Barco con su satisfactorio diploma de la AEMET

Manuel, enhorabuena por el Diploma de la AEMET. Explícanos…
- Hace unos días tuve la grata sorpresa de recibir el Diploma y un libro que se titula “El Atlas de Nubes y Meteoros”. Y fue una sorpresa porque no me lo esperaba. Sí es verdad que llevo ya 30 años con esta tarea, yendo a diario a la Caseta distante a dos kilómetros del pueblo “llueva o ventee”, pero tengo mi propia satisfacción porque hago lo que me gusta y si de camino puedo prestar un servicio, mucho mejor.
Algunas veces vemos datos meteorológicos de La Puebla en medios de comunicación, particularmente televisivos, e imaginábamos que fuera debido a tu labor de gestión de la Caseta Meteorológica.
- La Caseta tiene un automatismo por el cual la Agencia recibe los datos de ella: temperatura actual, la máxima y mínima de las últimas 24 horas, la humedad, el volumen de precipitaciones y la velocidad del viento. En este sentido quisiera recordar aquí a D.ª Mercedes Bullón, técnica de la Agencia, que me ayudó hace doce años a la automatización de la Caseta porque comprobaba que yo le enviaba muchas observaciones ( de nieblas, heladas, rocío…) y cuando hubo que hacer el reparto de las automatizaciones, tuvieron en cuenta que nuestra Caseta fuera una de las que las consiguiera.


Manuel en la Caseta recogiendo datos meteorológicos

¿Cuál fue el motivo de hacerte cargo de dicha Caseta hace ahora treinta años?
- Desde siempre me ha gustado observar el tiempo. Fui al Ayuntamiento ( ha hecho en marzo ya treinta años) para informarme acerca de una Caseta Meteorológica que habían instalado provisionalmente en el campo de fútbol. El Alcalde de entonces, Antonio Torres, me sugirió la posibilidad de que yo la gestionara y la llevara al lugar más apropiado para el registro de datos, a un lugar abierto del campo y sin obstáculo alguno.

El que te hayan concedido el Diploma, ¿ significa que se cierra un ciclo por aquello de los satélites y las nuevas tecnologías?
- Los satélites y las tecnologías funcionan desde hace ya tiempo en la meteorología y el registro de datos, pero los colaboradores seguimos en nuestra tarea porque los microclimas de pueblos y regiones son muy variados. En La Puebla, por ejemplo, vivimos en un entorno intermedio entre la Sierra Norte  y el Valle del Guadalquivir, esto supone que tengamos que estar pendientes de todas las variaciones posibles que se producen. Por mi parte voy a seguir, por lo tanto, siendo colaborador de la AEMET.
Pasando a tu otra afición por la fotografía, explícanos cómo has conseguido tantas fotos del pueblo de todo el siglo XX
- Soy aficionado a la fotografía desde el año 1974 en que conseguí una cámara Kodak del Círculo de Lectores por apuntar a otro socio. En principio tengo que decir, que mi profesión de cartero y mi contacto directo con los vecinos me han facilitado la labor, aparte la confianza que han depositado en mí muchas personas de que yo les daría un buen trato y les devolvería estos recuerdos familiares intactos. Con todo, me ha supuesto el comprarme un buen escáner, mucho tiempo de dedicación para conseguir datos de familias, confeccionar los álbumes, etc…


Una de las numerosas fotos de su álbum familiar del pueblo

¿Qué has pretendido con esta recopilación de fotos familiares?
- He pretendido crear una especie de álbum familiar del pueblo, aunque las fotos las tenga organizadas en álbumes por familias o temas, desde las más antiguas que he podido conseguir hasta las últimas de finales de la década de los setenta y principio de los ochenta.
¿Cuál es el enlace de tu página y cómo la tienes organizada?,  para que podamos desenvolvernos bien en ella
- La página es www.flckr.com/mbarco en el espacio de arriba de Google. Se abre la página y te da las distintas opciones. En los álbumes tengo organizadas las diferentes familias, oficios, fiestas locales, fotografías paisajísticas de flores, insectos… Dentro de los álbumes tengo también fotografías favoritas que escojo de otros fotógrafos, como otros escogen de mi página.

Rosa con escarcha, fotografía actual de Manuel Barco

Por último quisiera que nos dieras una pincelada sobre tu afición a la pintura
- Aunque sigo pintando es a lo que menos tiempo le dedico ahora, en favor de la fotografía que además de que me resulta mas divertida y entretenida creo que me ofrece muchas posibilidades y estoy consiguiendo imágenes muy satisfactorias para mí, que intercambio con otros aficionados.



Reproducción mural del Guernica de Picasso realizada por Manuel Barco

        
Le damos las gracias a Manuel por su colaboración en este reportaje al tiempo que destacamos su mérito  como el de tantas  personas sencillas en pueblos como el nuestro, a veces anónimas, que habiendo sido totalmente autodidactas dan tanto de si en diferentes facetas de la vida.

martes, 16 de mayo de 2017

El mirador de Las Palomas

    En cualquier época del año es perfectamente factible, pero llegada la primavera una actividad muy interesante y satisfactoria a realizar es recorrer la ruta que nos resulte mejor de todas las posibles y en función de nuestra forma de realizarla: a pie, en bicicleta, a caballo, en coche…, pero que contemple nuestra estancia durante un buen rato para recrearnos y disfrutar de las impresionantes vistas panorámicas, de los aromas y el aire limpio… en el mirador de Las Palomas de La Puebla de los Infantes, que es como aquí se le conoce a este punto geodésico, a este lugar privilegiado, y su adecuación para el turismo, el deporte, la fotografía…distante a solo unos cuantos  kilómetros del punto más alto de la comarca, el cerro de San Cristóbal, o “El Santo”, de 467 m. de altitud.

Aparcamiento en la carretera SE-146  " de El Sanguino" y comienzo del carril al mirador de Las Palomas

 ¿Dónde se encuentra?
  Se encuentra en el límite Sur del término municipal de La Puebla con Lora del Río, de la primera localidad dista aproximadamente 9 Kms. y de Lora, a unos 17,5 Kms. por la carretera SE-146, o de “El Sanguino”. Es por esta carretera paisajística, entre los kilómetros 15 y 16 en dirección Lora-La Puebla, donde nos encontraremos un ensanche para aparcamiento y un carril señalizado, con pronunciado repecho de unos 140 m al comienzo, que nos llevará por un buen firme y relativa facilidad de recorrido, salvo a la entrada, al mirador de Las Palomas, que debe su nombre a estar próximo a la zona de dicho nombre, pero que en la nomenclatura de mapas y croquis de aquella zona aparece con el nombre de Pico de Fuentelabrada.


Aproximación al punto geodésico o mirador de Las Palomas

Entorno del mirador
 Este punto geodésico forma parte de una pequeña cordillera denominada Sierra León,  que ocupa parte de los términos municipales de La Puebla y Peñaflor y que partiendo de la ermita de Setefilla llegaría hasta el final de la finca de Almenara en dirección a la segunda localidad, con lugares muy conocidos, sobre todo por cazadores y senderistas, como las dehesas de El Campillo, los olivares de El Santo y La Canaleja, así como la dehesa de Almenara. Y es que desde antiguo esta Sierra León ha tenido caza abundante, tanto menor como mayor. Existen crónicas del siglo XIII que informan de caza, en esta zona, del ciervo, el jabalí y el ser uno de los últimos reductos del oso pardo en Al Ándalus. En la actualidad todavía queda una importante colonia de jabalíes, aparte las especies abundantes de caza menor. El colectivo que gestiona la caza en el entorno del referido Mirador y de otros lugares del término municipal es la Sociedad Deportiva de Cazadores puebleña “Antonio Rodríguez Sosa”.
    La flora del entorno del mirador o mientras ascendemos hacia él, muy variada y abundante también, es la que corresponde al matorral mediterráneo: diferentes cistáceas (jaras pringosas, blancas, moriscas, jaguarzos..) y quercus ( encinas, alcornoques, quejigos, chaparreras), acebuches,  lentiscos, brezos, aulagas, madroñeras, retamas, lavandas silvestres…
En el entorno del mirador encontraremos una zona de aparcamiento también para las personas que deseen visitarlo en coche.


Convivencia de senderistas de Peñaflor, Palma del Río y La Puebla de los Infantes

Qué divisar
 Mientras vamos al encuentro del mirador  divisaremos a un lado el Valle del Guadalquivir y a otro el impresionante lago que conforma el embalse José Torán, como dibujado en un extenso cartel.
Llegados al punto geodésico y situados en la estructura metálica,  divisaremos, aparte las localidades de La Puebla de los Infantes y Constantina, varios pueblos del Valle del Guadalquivir  y las campiñas sevillana y cordobesa, así como cadenas montañosas de Morón, de Estepa, Subbética cordobesa…Y si hemos preferido acercarnos a este hermoso lugar al atardecer o anochecer divisaremos el Valle del Guadalquivir convertido  en una inmensa feria nocturna  entre la luminosidad de las ciudades de Córdoba y Sevilla y pueblos intermedios.


Vereda paisajística de descenso hacia el embalse José Torán

Posibles rutas hacia el mirador
    Finalmente, teniendo en cuenta que los más frecuentes visitadores de este atractivo lugar son senderistas o ciclistas, a veces en agrupaciones de varios pueblos, diremos que a estos dos colectivos se les ofrece, teniendo como referencia el mirador de Las Palomas, las siguientes posibilidades desde la localidad de La Puebla de los Infantes:
1) El circuito mayor y circular, de unos 25 Kms., que partiendo del núcleo urbano y tomando el carril de El Santo llegaríamos hasta la zona de El Campillo y tras recorrer un pequeño tramo de la SE-146 llegaríamos al carril y mirador. Para la vuelta bajaríamos por una divertida vereda que parte desde el carril, muy cerca del mirador, y también señalizada, hasta el embalse José Torán y vuelta por el sendero de Los Almendros o margen izquierda de dicho embalse hasta La Puebla, en paralelo a la SE- 6102.
2) El circuito intermedio, y circular también, de unos 15 Kms., que partiendo del aparcamiento de El Cañuelo, en la cola del embalse, se toma la SE-146 o carretera de El Sanguino hasta llegar al carril del mirador. Y vuelta por la mencionada vereda y sendero de Los Almendros del circuito anterior hasta el aparcamiento del origen.
3) Sendero mínimo de ida y vuelta, unos 5 Kms., dado que la distancia desde el aparcamiento en la SE-146 y el mirador es de 2,5 Kms.,  llegando en coche hasta el comienzo del carril realizaríamos el recorrido a pie en un paseo muy agradable. 

Sendero de Los Almendros de vuelta al aparcamiento de El Cañuelo  distante de la localidad de La Puebla de los Infantes a unos 3 kilómetros

domingo, 9 de abril de 2017

Imágenes primaverales, 2017, de La Puebla de los Infantes











































¿QUÉ CELEBRAMOS? El pueblo llano en un Día de Andalucía

     




  La anécdota: Un cercano Día de Andalucía, en una de mis caminatas mañaneras, paso junto a un grupo de cinco o seis hombres buenos, trabajadores honrados, algunos de ellos peinando ya canas; intuyo que de distintas sensibilidades políticas, aunque a todos les une la capacidad del aguante andaluz, en un pueblo profundo, de nuestra Andalucía profunda. Nada más me acerco a saludarlos, uno de ellos me espeta con una pregunta muy directa que introduce un vocativo halagador: “Maestro, ¿qué es lo que celebramos hoy?”.Yo, que voy abstraído, me dejo llevar por mi ingenua inclinación a la didáctica y cuando voy a responderles con un alegato sobre este día tan señalado, en el que se trata de poner de manifiesto nuestros valores…,o sobre Blas Infante..., la sonrisa picarona de mi interlocutor me hace caer en la cuenta de inmediato del doble sentido de su pregunta, como tantos dobles sentidos de nuestra rica habla andaluza; en nuestro caso, lo que quería preguntarme era efectivamente: “¿Qué es lo que hay que celebrar aquí con la que está cayendo?”. A lo que continúan otras aseveraciones por parte de otros miembros del grupo: “¡Qué espectáculos!” “¡ Vamos p´atrás, como el cangrejo!”
“¡Las cosas que hay que ver y escuchar!”.


     Cuando se aplacan un poco los ánimos, en nuestra  espontánea tertulia, me van demostrando lo que saben a pesar del poco tiempo que algunos fueron a la Escuela: “Andalucía, una de las regiones europeas con más paro” “Vamos camino de ser el vagón de cola” “¡ Y pensar que hubo un tiempo en que fuimos la envidia de Europa!”. “Sí, pero por eso vinieron los castellanos a apoderarse de esta tierra y a expulsar a muchos  de aquí que no pensaban como ellos” “¿Por qué será que se habla tan poco de esa época?”. “Y ese pobre hombre, que lo mataron en Sevilla por defender a Andalucía, ¿por qué se habla tan poco de él y de sus ideas?”. “Lo sacan una vez al año, como los pasos de Semana Santa, le dan su homenaje, le tocan el himno y ¡hala, hasta el año que viene!” “¡Con lo que podríamos aprender de él!”. Y así sucesivamente…
     Y es que estos hombres,  ya algunos en los sesenta y pico, después de haberlo soportado todo en la vida, como buenos estoicos o, en nuestro caso, senequistas, ahora, entrando en la vejez,  tienen que escuchar los cantos de sirena que el establishment les envía cada día desde Madrid y Sevilla, precisamente cuando ellos ya han aprendido  “ latín”. Y es que es lógico que protesten, reivindiquen, se rebelen, porque tienen alma y corazón. Posiblemente alguno no haya cogido ni siquiera una pancarta en su vida, pero ahora, por sus hijos con tan poco futuro, tan mal pagados, tan maltratados en los trabajos, el que tengan que coger las maletas como lo tuvieron que hacer muchos de sus abuelos, y otras cosas… posiblemente la enarbolarían.


      Esto que ocurrió en un Día de Andalucía,  igual podía haber ocurrido cualquier Día de la Constitución,  eventos conmemorativos, en que nuestros representantes estatales, autonómicos y estamentales celebran sus triunfos al tiempo que el pueblo llano lamenta sus fracasos. Cuando vuelvo a mi casa, henchida la emoción, me planteo retratar la escena anterior, con más o menos éxito, para dejar constancia de ella en mis recuerdos y de alguna manera como reconocimiento al pueblo llano, al pueblo trabajador de nuestra Andalucía profunda. Y lo hago con unos versos en cuatro décimas o espinelas, estrofa que le dio forma el andaluz y rondeño Vicente Espinel:
                                                         
                  
                   I                                 
   ¡Ay, mi pobre Andalucía!                                              
  Pocos conocen tu historia                                          
  sin duda, definitoria             
   de tu ser y tu valía.                                                  
  Cada año llega tu día.                                                   
  Pregunto,¿qué celebramos?                                       
 -No creo que lo sepamos.                                           
  (Respuesta de más de uno                                          
  que cree ser oportuno 
  al hilo de lo que hablamos).                                                                                                                      
                                                 
                  II                                                                                      
   Será por algo, yo creo…                                           
  -Por  charanga y pandereta,                                       
 ( Dice otro que me espeta)                                             
  al menos es lo que veo.                                              
  Prosigo con mi sondeo:                                                
¿Qué saben de Blas Infante,                                           
 andaluz de buen talante?                                             
-¿Qué quiere Vd. que sepamos?                                   
 nada, no se lo ocultamos.                                             
(Como el que te da un desplante)                                
                                       
                  III
  Llevamos ya muchos años
  con día tan señalado…
 (Digo yo a los de al lado)                        
  - Apaños y más apaños
 por no llamarlos engaños.
( Habla otro hombre cercano
que muy valiente y ufano
dice por añadidura
que lo que falta es cultura                                                        
 como el agua en verano)
                                
                  IV
 ¿ Por qué hace falta cultura?
  ( Me dan la contestación
 y no exenta de emoción,
  pero siempre con cordura)
 - ¿Quiere la verdad pura?
Para no tener desvelo
que no nos tomen el pelo
que no haya pobreza y paro
que no haya desamparo
que Andalucía sea un cielo.

martes, 4 de abril de 2017

Juan Rangel Martínez ha hecho realidad su sueño

     Es muy importante perseguir algún sueño en la vida, proponerse metas posibles que le den sabor e impulso a buena parte de lo que hacemos. Con independencia de otras dificultades que se te pueden presentar, el enemigo principal de la persecución de los sueños suele ser el miedo. De ahí que todo el mundo no tenga la oportunidad de llegar a conseguirlo. En el caso que nos ocupa, el joven Juan Rangel Martínez, de La Puebla de los Infantes, está empezando a ver hecho realidad su sueño.

Juan en el aeródromo de la empresa en la que trabaja en la actualidad

        A Juan  tuve la suerte de conocerlo y tratarlo como alumno en la E.S.O.: muy buena persona, formal, trabajador, buen compañero,...aunque callado y difícil de arrancarle una conversación salvo si al toque de timbre para el recreo, se le preguntaba algo en relación con la aviación o los ultraligeros que era un deporte que ya practicaba con su padre y otros aficionados del pueblo. Y es que Juan, desde pequeño ya tuvo el sueño de volar, o mejor, de pilotar un avión como ya lo hace;  un sueño que le ha ido suponiendo un gran esfuerzo a él y a sus padres, ya que ha conllevando unos estudios, entrar en la escuela de pilotos, en su caso en la de Córdoba, durante 4 años; por tanto, una inversión económica importante, un nivel de idioma, una gran cantidad de horas de vuelos, de las que lleva realizadas ya unas 1500, para llegar a lo que ya es hoy: Piloto Comercial. Y es que en esto de llegar a ser piloto, y esperamos verlo algún día como comandante de aeronave, nadie le va a regalar nada, salvo la ayuda de su familia, todo se lo va a tener que trabajar por si mismo.

Juan con 9 años escuchando las orientaciones de Pedro Jiménez y su padre sobre el ultraligero

Hola, Juan, ¿cuándo nace en ti tu afición por el vuelo?
Cuando yo nací, ya había en mi casa más de un aeromodelo puesto que mi padre, Juan Rangel Gómez, fue en un tiempo aficionado al aeromodelismo, y  yo lógicamente desde muy pequeño lo acompañaba a hacerlos volar. Con el paso del tiempo él tuvo la afición del vuelo en ultraligero y cuando un día me dio un paseo en él siendo todavía pequeño, ya tuve claro que esta actividad “era lo mío”.

Háblanos de tu trayectoria de pequeño con tu padre y sus amigos…
Recuerdo  a lo largo de mi infancia mi ilusión por que llegara el fin de semana para ir con él y sus amigos, también aficionados, Pedro Jiménez Sánchez, Antonio Carmona Anguita sobre todo y otros, y poder dar una vueltecita  con algunos de ellos en el ultraligero. En una  fotografía que te facilito, muy ilustrativa  de aquella época, aparezco entre Pedro y mi padre con ocho o nueve años, recibiendo orientaciones de los dos en torno al ultraligero. Durante mi adolescencia también probé en más de una ocasión el vuelo en parapente y paramotor, actividades típicas de La Puebla, nuestro pueblo.


Juan en plena actividad agroforestal

¿Qué haces en la actualidad?
Quizás por mis orígenes de proceder de zona rural o por haberlos visto desde pequeño sobrevolando los cielos de nuestro pueblo, me ha gustado desde siempre lo que se denomina aviación agroforestal ( tratamientos en cultivos, lucha contra incendios…), actividad que me encuentro desarrollando a día de hoy, si bien he trabajado también en  vuelos de fotografía aérea realizados por toda España, Portugal e Italia. Así mimo he trabajado en instrucción de vuelo.
¿Cómo llevan  tus padres los trabajos de aviación que estás desarrollando?
Mi padre, como buen aficionado que es al vuelo, que todavía lo practica en el ultraligero, sabe que yo me estoy desenvolviendo en el medio de transporte más seguro de todos, tanto por sus sistemas  duplicados como por  sus exhaustivos controles de mantenimiento. De hecho considero más peligroso, por ejemplo, desplazarme en coche por la ciudad  hasta el aeródromo, que el vuelo que tenga que realizar  ese día.


Juan acompañado por su padre en un vuelo

Entre las fotos que conocemos tuyas de vuelos ya te hemos visto pasear a tu familia. ¿Cómo ha sido? ¿Qué ha supuesto para ti?
Compartir con ellos lo que sé hacer es para mí una gran satisfacción. Y me consta que a ellos les gusta que lo hagamos de vez en cuando. A veces incluso  han sido ellos los que me lo han pedido. También tengo muchas fotos con amigos sobrevolando el pueblo o el embalse José Torán.

¿Y el futuro?
  Estoy contento con la actividad que desarrollo en la empresa en la que trabajo, que me ofrece  trabajos agroforestales, lucha contra incendios, transportes, etc. Y por ahora mi futuro lo veo en esta empresa.



Damos las gracias por su colaboración a Juan Rangel Martínez, para la realización de este reportaje en el que hemos intentado poner de manifiesto, y nos alegramos enormemente por ello, que este piloto puebleño  siendo tan joven se esté abriendo camino en una actividad soñada por él toda su vida; sobre todo si tenemos en cuenta la situación laboral de los jóvenes en nuestro país. Pero damos fe de ello, que se ha debido a su sueño desde pequeño, a la suerte de tener unos padres, Juan y Toñi, dispuestos a ayudarle incondicionalmente cuando lo ha necesitado y a unas cualidades y esfuerzo personales de su parte.