domingo, 22 de noviembre de 2015

José Mª Durán, el último arriero y talabartero

Se llama José Mª Durán Sánchez, casado con Carmen Castaño Tamayo. De  los dos me honro con su amistad desde hace casi cuarenta años. Tienen­­­­ siete hijos , como ellos buenísimas personas, y  once nietos. José Mª es todo un referente en La Puebla, aparte de por ser muy buena persona y saber relacionarse muy bien con todo el pueblo, por ser uno de los últimos arrieros que quedan ya en el pueblo y quizás el que más empeño ha puesto por que sus burros, cuando salen a trabajar, vayan como de fiesta, dispuestos a pasar revista, bien pertrechados, bien jateaos, como diríamos en lenguaje castizo andaluz. Y es que José Mª con el tiempo se ha ido haciendo también un maestro talabartero que cuenta ya con un pequeño museo de piezas propias y muy vistosas. Una estampa ancestral y característica, que no quisiéramos perder y nos aferramos a ella con reportajes como este, es ver a José Mª como a algún otro arriero recorrer las avenidas del pueblo durante la recolección de la aceituna, ya próxima, saludando a todo el mundo y como en un desfile ceremonial. Y es que La Puebla tiene zonas escarpadas vetadas  al tractor y la maquinaria para el acarreo de material, aceituna o corcho, sobre todo.



José Mª en la Cooperativa Ntra. Sra. de las Huertas con su hijo Manolín tras la descarga de la aceituna

Hola, José Mª, estás jubilado, pero seguimos viéndote a veces con tu arria o bregando con los burros…

-Hola, bueno sí que estoy jubilado, pero me gusta acompañar a mis hijos en el trabajo con las bestias, sobre todo si se trata de trabajos más sencillos, porque cuando es algo más duro ya no voy  ni de acompañante.



¿Cómo llegaste a este oficio?

-Pues  este oficio era el que en mi casa y en muchas  casas del pueblo se venía haciendo en los años 40-50 y raro era que en alguna casa no hubiera un par de bestias. Así que cuando mi padre murió yo me quedé a cargo de sus burros y seguí trabajando en el oficio hasta la hora de mi jubilación.

Me imagino que tus burros habrán sido para ti auténticos compañeros de trabajo…

-Imaginas bien, porque el trabajo con los burros es de mucho tiempo, por lo que son muchas las horas que he pasado en compañía de ellos. Cuando era la época de la aceituna salía de mi casa a trabajar a las 6 de la mañana y volvía a las 6 de la tarde, por lo que pasaba todo el día con ellos.

¿Conservas de alguno algún recuerdo especial?

-Conservo muchos recuerdos especiales y de casi todos me ha quedado algo. Cada uno de mis burros tiene sus propios aparejos y aperos, por lo que cuando alguno ha muerto sigo teniendo sus aparejos y a la hora de identificarlos pues le seguimos llamando “el aparejo de Tabernero”, por ejemplo…

¿Y qué nos dices de la talabartería? ¿Quién te enseñó este arte?

-Ahora mismo a mi edad, la talabartería se ha convertido en mi principal actividad, le dedico bastantes horas al día y me gusta mucho cómo quedan mis bozales y aparejos cuando están terminados. Este trabajo no me lo enseñó nadie, yo tenía en mi juventud ,al igual que otros arrieros, una aguja y guita siempre en el bolsillo por si se rompía un aparejo en la jornada laboral poder coserlo sobre la marcha, para que esto no impidiera el trabajo  diario del animal. A medida que fueron pasando los años había que renovar los aparejos y bozales porque estaban ya muy estropeados y gastados y le hacían daño a las bestias, fue ahí cuando empecé a “cosisquear” algo pero poca cosa, esto fue cada vez a más, hasta que poco a poco fui afinando con lanas de colores, diferentes guitas para decorar.. y una vez jubilado ya sí empecé a dedicarle más tiempo.







Cuando miras para atrás, ¿ cómo valoras el trabajo que has desarrollado con tu arria de burros?

-Bueno, pues hasta ganas de llorar me entran y tristeza, porque he trabajado tanto con los burros y mis hijos también… Yo he sacado a mi familia adelante con el trabajo de los burros, siendo este trabajo el único jornal que entraba en mi casa. Actualmente está todo  muy mecanizado y los caminos adaptados, pues cada vez se necesitan menos bestias para trabajar, porque  a casi todos los sitios llegan ya los tractores y los coches.

Y qué decir de haberte visto solo antes para los preparativos de los burros y las cargas y descargas, de aceituna, de corcho…

-Pues así fue, estaba solo para la carga y descarga. He sido un hombre fuerte y no me quedaba más remedio que hacerlo solo, era cuestión de hacerlo “sí o sí” , pero tengo que decir que siempre conté con la ayuda de los vecinos del pueblo cuando necesité que me echaran una mano en alguna faena.




José Mª con su hijo Antonio en la faena de la saca del corcho

¿Va a tener tu arria continuidad  con algún hijo tuyo cuando tú te retires definitivamente?

-Pues de momento sí, todos están dispuestos a la continuidad de la arria, el inconveniente es la escasez de trabajo de los animales, por lo que a mis hijos no les queda más remedio que trabajar en otras labores cuando el trabajo con los burros no es posible. En las temporadas de la aceituna y el corcho trabajan  con los burros y el resto del año trabajan en lo que sale.

¿ Ha aprendido alguno de tus hijos lo que tú sabes de talabartería?

- Pues no, alguno se defiende como yo lo hacía en mis comienzos, pero ninguno cose como lo hago yo, según dicen, y creo que es porque esto requiere muchas horas de trabajo.





Gracias a José Mª Durán por sus atenciones. Posiblemente volvamos  a esta casa para que Carmen, su mujer, también nos hable de  otro arte ancestral como es el de los encajes de bolillos que ella realiza con primor y maestría. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

El pueblo, a por setas

Todos los años, cuando llega el otoño, si las lluvias vienen generosas, comienza en La Puebla de los Infantes la temporada de setas. Y es que el término municipal, en el que abundan las dehesas y el matorral mediterráneo en las estribaciones de Sierra Morena, es pródigo en variedades que los puebleños vienen recolectando desde tiempos inmemoriales, antaño formando parte quizás de la subsistencia alimentaria y actualmente como una forma de disfrute de la naturaleza y de probar exquisitos manjares, con los que evitamos de camino la rutina culinaria.

Todo el pueblo va a por setas, “desde el más chico hasta el más grande”, con la prudencia de recolectar solo las especies cuyo conocimiento se ha ido transmitiendo de generación en generación.

En los últimos diez años, el Ayuntamiento viene ofreciendo a propios y extraños unas jornadas micológicas atractivas, con exposiciones, ruta de recolección guiada por el campo  y ruta micogastronómica por los bares de la localidad, entre los meses de noviembre y diciembre, con las que se pone en valor esta otra riqueza natural que tenemos en La Puebla de los Infantes tanto para la gastronomía y el mejor conocimiento de especies comestibles y venenosas, como para los micólogos investigadores y amantes de la fotografía. Jornadas que vienen siendo coordinadas por nuestros apreciados Tomás Illescas, Presidente de la Asociación Micológica “Sierra de Córdoba” y su esposa Concha Morente.

Las especies que se vienen recolectando en La Puebla para el consumo, sobre todo en otoño, aunque también en invierno y primavera, son:


· Otoño e invierno(Si este viene lluvioso):

 Seta de álamos (Agrocybe aegerita)
                                
 Gallipierna (Macrolepiota procera)                                                           
 Faisán de alcornoque (Boletus aereus)                                                                    
 Faisán de jara (Leccinum corsicum)                                     
 Níscalo (Lactarius deliciosus)                                            
Champiñón silvestre (Agaricus campestris)                                
 Seta de cardos (Pleurotus eryngii)


· Primavera (Sobre todo en las umbrías):

           
           Seta de álamos, Faisán de jara, Seta de                 
          
             cardos , y    Gurumelo     (Amanita ponderosa)

         

 















































jueves, 29 de octubre de 2015

Recapitulando: Lo publicado en este blog entre el 1 de Junio y el 31 de octubre de 2015 ha sido:

    0.-Sobre el blog

1.- Accesos a La Puebla de los Infantes con la nueva nomenclatura

2.- Amanecer y estaciones

3.- Presa y molino de Sofío

4.- Las Candelas-Paramotores

5.- El sendero de Sierra Morena GR48 por La Puebla de los Infantes

6.- Un magnífico sendero para un fin de semana primaveral

7.- El lavadero público Las Pilas, ejemplar único en la provincia de Sevilla

8.- Una magnífica colección de tractores, motores y maquinarias agrícolas antiguos

9.- Investigación (inacabada) sobre fuentes y  manantiales de La Puebla de los Infantes

10.- El pueblo, de romería

11.- Callejeando por La Puebla de los Infantes (I)

12.- Callejeando por La Puebla de los Infantes (II)

13.- Callejeando por La Puebla de los Infantes (III)

14.- La Puebla de los Infantes y sus embalses

15.- Almenara, un espacio de historia y vida

16.- El Turruñuelo, otro espacio natural, con mucha historia, compartido por La Puebla y Peñaflor

17.- Loli Vera, el diseño en constante evolución

18.- Rutas de senderismo en el término municipal de La Puebla de los Infantes: DIFICULTAD ALTA, MEDIA Y BAJA

19.- El Gótico- Mudéjar en los monumentos de La Puebla de los Infantes

20.- Leyenda del arroyo del Infierno

21.- Marouane

22.- Estampas puebleñas entrañables de gran valor antropológico

23.- Recapitulando: Lo publicado en este blog entre el 1 de junio y el 31 de octubre de 2015 ha sido



viernes, 23 de octubre de 2015

Estampas puebleñas entrañables de gran valor antropológico

El presente post merece un comentario aclaratorio, porque lo que sigue no es una mera colección de imágenes para el recuerdo. Se revive  con ellas todo un legado histórico, social y cultural que conforman, junto con muchas otras, la identidad de un pueblo. Nos emocionamos cada vez que las vemos, por algo será, y no nos resignamos a pasar página sobre ellas, por aquello de que cualquier tiempo pasado no fue mejor; más bien las debemos tener siempre presentes porque son auténticas maestras de vida. Diría que incluso merecen que salgan del papel impreso para pasar a la recreación: En nuestro afán como pueblo de potenciar el turismo como motor económico creo que sería el momento de que fuéramos pensando entre todos, aunando esfuerzos, en un Parque Temático en La Puebla en el que viéramos sobre el terreno reflejado los quehaceres del pueblo trabajador puebleño a lo largo de siglos. Posiblemente las generaciones futuras nos lo agradecerían y sería un acicate y motivación más para el turismo en el pueblo.
No quisiera dejar este comentario sin recordar aquí a mi compañero y amigo, al amigo de muchos puebleños y puebleñas, Joaquín Conde García, que con su visor fotográfico supo captar perfectamente las imágenes de las señas puebleñas de identidad, imágenes de las que han cogido el testigo en los últimos tiempos Manolo Barco, Juan José Toribio, José Manuel Santana, Javier Carretero, Antígona Márquez, Juan Murillo y tantas otras personas (que me disculpen las que me dejo atrás) que creo llevan a cabo una encomiable  labor de conservación del patrimonio inmaterial.
A tono con el tema en cuestión quisiera recordar también aquí a Lorenzo Santana Bravo con el que me unió una gran amistad y un afán de investigación sobre La Puebla que íbamos intercambiando, poniendo en común y enriqueciéndonos los dos en el discurrir de los años sobre el patrimonio local. Este trabajo conjunto materializó, por ejemplo, junto con el profesor coordinador del proyecto, la "Memoria Fotográfica de La Puebla de los Infantes", libro editado por el IES CELTI  y el Ayuntamiento en el curso 2008-2009.
No puedo dejar de mencionar aquí, agradecido cómo no, a Paulino González en su faceta de investigador de la historia y la vida de La Puebla, del que recibimos tanta información de sus investigaciones cuando se las pedimos, parte de las cuales aún no han visto la luz.
En fin, sirvan las siguientes imágenes como antesala de una serie de reportajes que iré desarrollando a corto plazo con la ayuda de diversos puebleños y puebleñas sobre estas actividades de historia y vida.Dichos reportajes pasarán a engrosar este blog unpuebloencantador.blogspot.com tras publicarse previamente en el periódico comarcal VIVA La Vega. Dará comienzo esta serie con el reportaje titulado "José Mª Durán, el último arriero y talabartero".





































































































sábado, 3 de octubre de 2015

Marouane


 Dice la famosa poetisa y escritora Gioconda Belli que “la solidaridad es la ternura de los pueblos”. Pues bien, este verano en La Puebla de los Infantes se ha palpado solidaridad y ternura a raudales en la persona de Marouane, un joven marroquí de 21 años que  vino al pueblo a trabajar a un bazar hace tiempo, dejando atrás a su familia, y que se ha visto atenazado por una grave enfermedad hasta su muerte reciente el pasado 12 de septiembre; solidaridad que ha llevado a un grupo de personas al acompañamiento permanente a Marouane en su casa y en el hospital y se ha extendido a la ayuda de muchas otras personas e instituciones  del pueblo para que su familia pudiera venir a estar con él y finalmente a repatriar su cuerpo.
Uno que va por la vida tratando de aprender de casi todo, no puede menos que extraer algunas  consecuencias  y conclusiones de una acción tan positiva como la que se ha creado en el pueblo en torno a Marouane y su familia, empezando por constatar dos circunstancias no tan corrientes. Una: un joven inmigrante, en la primavera de su vida, de grandes valores humanos y con capacidad de despertar sentimientos y emociones,  debilitado por la enfermedad, teniéndose que procurar su sustento, sin tener a su familia al lado y por lo tanto sumido en la máxima vulnerabilidad. De otro lado, un grupo de personas nutricias, de esas que dan leche y miel, como en el relato bíblico, de las que tanto se necesitan en los tiempos que corren, que se reúnen, toman cartas en el asunto y se hacen cargo en todo y por todo de Marouane, contagiando con su acción positiva al pueblo y sus instituciones.
 Solidaridad y ternura efectivamente funcionan juntas, pero creo que para que se dé la primera, es decir, el apoyo incondicional a una situación ajena difícil, tiene que darse mucha cantidad de la segunda: el sentimiento ( y las emociones que produce)  hacia una persona que se considera merecedora de un cariño puro y gratuito, como en este caso, por su valía,  por su debilidad y vulnerabilidad; pudiéndose llegar a la conclusión de que es la ternura la que da la fuerza, la que hace que nos lancemos a la acción solidaria.
En su sentido más profundo, la dignidad de la persona consiste en desarrollar todos los valores positivos y buenos que seamos capaces y ponerlos al servicio de la Tierra y los seres que la habitan, con una atención especial hacia las personas.  A estas podemos ofrecerles amistad, compañía, alegría, ternura, empatía, compasión, protección, solidaridad, cariño, seguridad, toda clase de ayuda…y un largo etcétera. Estas acciones no sólo nos dignifican en vida sino que son el único equipaje que nos van a permitir llevarnos en nuestro último viaje. No vamos a poder llevarnos ni siquiera nuestro cuerpo , sólo nos llevaremos la energía del bien realizado. Por tanto deberíamos pertrecharnos mucho de dicha energía.
Estamos abocados a ayudar, a ser generosos, a trabajar codo con codo en beneficio de la comunidad en que nos ha tocado vivir, sobre todo en beneficio de los más débiles y vulnerables si queremos tener salud física y mental, pues así lo llevamos adherido en nuestros genes milenarios que nos lo demandan, ya que la humanidad siempre vivió y funcionó comunitariamente, y en ayuda mutua,  nadie era capaz de vivir aisladamente miles de años atrás; así nos lo han recordado en el correr de los tiempos las grandes religiones: el acogimiento del forastero (refugiado, inmigrante…), el cuidado de los enfermos, ( no solo de los familiares, claro,) etc, etc… Las proclamas en favor del individualismo, del “cada uno a lo suyo”, del “cada uno en su casa y Dios en la de todos”, son de hace tan poco tiempo que no les han dado tiempo a adherirse en nuestros genes, y parten obviamente de intereses políticos. Se lamenta una de las personas que han estado junto a Marouane, corroborando  estos argumentos :  “ La sociedad en la que vivimos no puede estar sólo para el saludo y la relación superficial, sino que debemos hacer que en ella compartamos problemas, inquietudes, objetivos, metas.”
Llegados a este punto y retomando el tema de Marouane quisiera resaltar por un lado, junto a la tristeza por la muerte de un buen amigo, la satisfacción de las personas que han estado junto a él, por haber tenido la oportunidad de inundar su vida, en sus últimos días, de todo aquello que él necesitaba, una experiencia inolvidable y del máximo enriquecimiento personal: “El nos dio más que nosotros a él”, me dicen. También, el agradecimiento infinito de sus padres a todos los que asistimos al acto religioso en su memoria, y por extensión a todo el pueblo, materializado en emocionantes comentarios públicos y en no menos sentidos abrazos agradecidos a todos. El idioma no fue obstáculo porque nos entendíamos con el lenguaje del corazón.
Desde aquí finalmente doy las gracias, en nombre de muchas otras, a estas personas que, rebosantes de solidaridad y ternura, han inundado el pueblo de humanidad este verano y nos han hecho  ser a todos mejores personas.

                                            ( Foto reciente de Marouane)







martes, 15 de septiembre de 2015

Leyenda del arroyo del Infierno

             Hace muchos años, con la protección que supondría nuestro castillo-fortaleza con su guarnición militar, y animados probablemente por los dueños de las tierras que circundaban nuestro pueblo, se instalaron unos monjes en las afueras de lo que entonces sería La Puebla, que según se cree pudieron construir un convento con su capilla y su torre, quién sabe si la que ahora preside nuestra Plaza de la Iglesia.



Actual torre de la Iglesia Parroquial que en parte pudo serlo  de un convento anterior


               Parece ser que estos monjes, por aquello del “ora et labora” se dedicaban en su jornada de trabajo a la alquimia y la fabricación de medicinas. Por la noche, cuando lo dejaban todo recogido, vertían los restos de sus experimentos en el arroyo de la calle Llana, sucediendo que donde ellos realizaban sus vertidos, los animales que bebieran allí terminaban por enfermar y reproducirse con malformaciones o morir, de manera que fue creando una gran preocupación entre las personas que gustaban de observar todos los fenómenos que ocurrían a su alrededor.

               Cuando algún chiquillo se acercaba por allí a lavarse o a charquetear, estas personas observadoras les decían: “¡Cuidado que esa agua parece que la convierte el diablo en agua del infierno y te puede hacer daño! De ahí que nuestro arroyo serrano que recorre el valle del mismo nombre, tomara con el tiempo el nombre de “Arroyo del Infierno”.


Arroyo del Infierno por Angorrilla


               Este nuestro arroyo, aunque con un nombre un poco raro, aparece en los mapas con dicho nombre, como afluente del Retortillo por la derecha y le recuerda a nuestros padres y abuelos épocas pasadas en las que no había piscinas y tenían que recurrir a bañarse en los charcos de los arroyos, como el famoso “Charco del Infierno” ( embalse del Infierno) o cuando por una vereda en paralelo a nuestro histórico arroyo, iban al Retortillo en primavera a pescar bogas a ojete o los 8 de Septiembre a la romería de la Virgen de los Remedios en El Collado y a pasar el día en el magnífico paraje de la desembocadura del tan nombrado “Arroyo del Infierno”.




                      Desembocadura del arroyo del Infierno en el Retortillo (Lugar de celebración de la antigua romería en honor de la Virgen de los Remedios)

     En la actualidad nos recuerda a todos que así como un cuerpo está lleno de arterias y venas que llevan la sangre de un lado para otro y le dan vida, nuestro “Arroyo del Infierno” nos conecta con sus aguas con muchos pueblos y ciudades andaluzas por donde pasan una vez que llegan al Guadalquivir, y a los que nosotros les entregamos algo nuestro, una parte de nuestras aguas que para la humanidad  han sido siempre fuente de vida.


                  
Valle del Infierno


El Gótico-Mudéjar en los monumentos de La Puebla de los Infantes

         Se ha publicado recientemente por la Diputación de Sevilla (PRODETUR) una guía de los pueblos de la provincia, algo más de cincuenta, en la que predominan las ilustraciones de monumentos en las diferentes localidades en que el gótico-mudéjar ha dejado su impronta: El Gótico-Mudéjar por la provincia de Sevilla. Curiosamente en  La Puebla todos los monumentos de calado histórico como son el castillo y las tres iglesias han sido concebidos siguiendo los cánones de este estilo arquitectónico, o fusión de estilos, de manera que esta circunstancia nos invita a reflexionar sobre el por qué de ello y a contextualizar el gótico-mudéjar en La Puebla de los Infantes. 



 Castillo de época cristiana (Mediados del S. XIV)

         Este arte, sobre el que no podemos describir aquí sus características al detalle por falta de espacio, pero que podemos conocer a través de cualquier enciclopedia digital, es, como decimos, resultado de la fusión del gótico, presente en los reinos castellanos desde el siglo XIII, con el mudéjar, resultado de un conjunto de elementos arquitectónicos hispano musulmanes o andalusíes, que florece tras la conquista de AlAndalus, de la mano de expertos alarifes,  albañiles y artesanos conversos. Pero, para que esta fusión pudiera producirse no solo se tuvo que dar la imposición del arte de los vencedores, sino la admiración de estos hacia el arte de los vencidos. Se dice que tanto Fernando III como su hijo Alfonso X, quedan deslumbrados, como anteriormente les había ocurrido en Córdoba, por tanta maravilla como se encuentran en Sevilla, no solo por  la aljama o mezquita mayor, con su alminar (Giralda) o el Alcázar, sino por todo lo que aún en nuestros días se conserva en nuestra capital del esplendor de AlAndalus, obligando a que no se destruyera nada. Sería a partir del terremoto de 1356, sobre todo, cuando las viejas mezquitas cristianizadas son sustituidas por iglesias de este estilo arquitectónico como las de Omnium Sanctorum, Santa Marina, Santa Catalina, San Andrés, San Pedro…Y qué decir del Palacio Mudéjar del Alcázar, ya en tiempos de Pedro I, ejemplo único de la arquitectura del mismo nombre en España.

Interior de la iglesia de Santiago ( Mediados S. XIV)
         En La Puebla de los Infantes, para que se haya dado la fusión arquitectónica  en toda su monumentalidad; es decir, en el castillo, de época cristiana, de mediados del siglo XIV, que nace probablemente como estandarte de la conquista de este territorio, con funciones de vigilancia de las vías de comunicación con la Sierra Norte y de la banda gallego-portuguesa, origen del actual pueblo-fortaleza, y en las tres iglesias, debieron darse también algunas circunstancias que lo hicieran posible, y que desgranamos a continuación a modo de hipótesis histórica. La principal  sería que el referente a seguir o canon en el que mirarse para las grandes construcciones civiles y religiosas de pueblos como el nuestro tendría que ser lo que se estaba construyendo en Sevilla, cuyo Concejo o Ayuntamiento ya de por si era quien regía nuestro castillo. Junto a este y casi adosada a su barbacana,  la iglesia de Santiago, la más antigua de las tres, que nace por el mismo tiempo para el culto de la guarnición militar y sus cuidadores: herrero, zapatero, talabartero, panadero, lavandera, costurera…; en definitiva, los pioneros puebleños, los primeros pobladores tras la conquista:  cristianos o cristianizados (los conversos),  castellanos o castellanizados. La iglesia de Santiago conserva dos de sus tres naves originarias, con  arcos apuntados de herradura de aires califales cordobeses.



Ermita de Santa Ana ( Barrio de La Medina)
      Otra circunstancia pudo ser que este fuera lugar desde antiguo de alarifes (maestros de obra), albañiles y artesanos andalusíes de prestigio que una vez conversos serían a los que se les confiara las grandes obras del nuevo pueblo que nacía tras la devastación del anterior. Y es que posiblemente la sombra de nuestra aldea andalusí primitiva, Cañebolo, (que ya se menciona en el siglo XIII en el documento de donación de Alfonso X, del Valle de Castril , o de las tierras fértiles del lugar),  sea más alargada de lo que creemos. Lástima que se sepa o se haya investigado tan poco sobre Cañebolo, como casi de todo AlAndalus o de casi todo un milenio de Andalucía. En pueblos pequeños como el nuestro las huellas o las estelas que nos quedan, a falta de archivos históricos de aquella época, son arqueológicas, toponímicas, de usos y costumbres, del lenguaje (tradición oral, leyendas…) En La Puebla tenemos el barrio de La Medina (o La Meína en lenguaje castizo) donde se asienta la ermita de Santa Ana, del siglo XV, que da nombre a una coqueta plaza con su pozo de fábrica andalusí. Esta iglesia tiene  una sola nave, con arcos apuntados de ladrillo, típicos del mudéjar de la Sierra Norte, que perdió con el paso inexorable del tiempo su artesonado, posteriormente restaurado, pero no su encanto. Nos queda la Zahareta, hoy calle, antaño posible zona de expansión o esparcimiento de la aldea andalusí. Nos falta el otro gran elemento para completar el puzle: La Alcazaba, que algunos la situarían en un promontorio pedregoso, testigo mudo de la posible devastación conquistadora, al Oeste de La Medina, conectada por la calle Amargura y observada por el Arquillo, actual calle y antaño, por qué no, puerta de acceso de un recinto amurallado.
       Siguiendo en esta onda andalusí podemos suponer en La Puebla una cultura del aceite, que se prolonga en el tiempo desde su origen hispanorromano de  la municipalidad de  Celti  y junto a ella una industria alfarera importante, como nos evidencian los restos arqueológicos, así como un desarrollo agrícola y hortelano en los valles de Castril y del Infierno, con reliquias de fuentes y manantiales, de norias y albercas, de palmeras y laureles centenarios. Y relacionado con el campo en general, una artesanía, gastronomía y cultura fitoterapéutica importantes. Y podríamos seguir con el encalado de las casas, ( tenemos un pueblo blanco donde los haya…) un vocabulario y expresión ágiles, vivaces, llenos de contenido que se funden con los gestos…Pero que estas hojas no nos oculten el bosque de la grandiosidad de AlÁndalus que en los pequeños núcleos de población como Cañebolo posiblemente no se disfrutara: su aportación científica (medicina, matemáticas, astronomía…), tecnológica, artística, filosófica, histórico-literaria, su trasvase de la cultura grecorromana a una Europa embrutecida, en lo que se ha dado en llamar el primer renacimiento europeo, protagonizado por grandes figuras andalusíes…Interesante, pero poco sabemos de esto, porque se trata de la historia de los vencidos y es la de   los vencedores la que se impone.


Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de las Huertas ( Finales del S.XV)
           Para terminar nos queda referirnos a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Huertas, de finales del S.XV o principios del XVI. Hay quienes sostienen que sus elementos medievales, entre ellos parte de la torre-campanario, pudieron ser anteriores que los elementos mudéjares ya que pudieron formar parte en origen de un convento templario. Su estructura de tres naves con cinco tramos y capilla mayor, con recorrido desde la entrada hasta la cabecera, es mudéjar, como mudéjar debió ser su artesonado que fue sustituido por bóvedas vaídas tras el terremoto de Lisboa de 1755. Es de destacarse en la Iglesia Parroquial también la importancia de la imaginería de los siglos XVI al XVIII.