Nuestro interlocutor para saber acerca de la trayectoria de la hacienda y sus edificaciones, D. Cristóbal Martínez Becerril, biznieto de D. José Becerril Castillo, el pionero de la familia tanto para la producción de aceite como para la actividad agropecuaria de la finca.
Patio central distribuidor
Orígenes
En origen se trató de una almazara o molino para obtención de aceite que creó en 1892 el Sr. José Antonio Lemos al que se lo adquirió D. José Becerril Castillo, natural de La Puebla de los Infantes, continuando con la actividad del molino y la agropecuaria. Es por lo que desde entonces ha sido conocido popularmente como “Molino de Becerril”. En la puerta de la entrada principal permanece en su recuerdo JBC. Lo heredaría su hijo el D. José Becerril Enríquez que había trabajado con su padre en sus emprendimientos a lo largo de la primera mitad del siglo XX.
El molino y la hacienda pasarían a regirlos la heredera, Dª Carmen Becerril Castillo y su esposo, D. Carlos Martínez Román, miembro de una saga muy importante de La Puebla de los Infantes ( Ver entradas 117 y 118 de este Blog), que continúan con la actividad del molino hasta finales de la década de los años setenta del siglo XX en que deja de ser rentable, quedando en la hacienda solo la actividad agropecuaria.
Entre estos años y principios de los ochenta emprendieron una plantación de frutales y a continuación unas instalaciones de invernaderos para actividad hortofrutícola, compatibilizada con la siembra y alternancias de cereal.
( Entrada a la fábrica)
Zona de truja
De esta etapa y las
anteriores la familia conserva cobertizos de la truja o depósito de la
aceituna, la sala de molturación y prensado de la masa, totalmente restaurada y
rehabilitada en la actualidad, con la plataforma de las piedras cónicas de
granito giratorias y el sistema
eléctrico que las movía, encontrándose estas a modo de mesas pétreas entre la
entrada del molino propiamente dicho y lo que fue la bodega.
(Plataforma de la molienda)
Acceso a la bodega
Conserva así mismo la familia Martínez-Becerril en perfecto estado de conservación una antigua noria de sangre de finales del siglo XIX, instalada sobre un pozo de factura extraordinaria, sobre un cobertizo que la protege de nueva construcción. Y una enorme alberca circular, para abastecimiento y riego, en la parte más elevada de la finca para propiciar la presión del agua.
Magnífica noria de la hacienda en perfecto estado de conservación
Y amplia alberca distribuidora próxima a la carretera
La hacienda en las tres últimas décadas
Para entender bien lo que
se relata a continuación debo aclarar que todos los miembros de la familia
Martínez- Becerril siempre han considerado
como segunda vivienda este
caserío o cortijo, lugar de asueto, de encuentros y celebraciones familiares y
de amigos, de animales domésticos, de almacenajes…;llegando
a pernoctar en él algunos miembros ,rehabilitándose para ello estancias de uso
común e individuales.
Teniéndose en cuenta lo
anterior, esta familia se propone en principio adecuar el patio, hace
aproximadamente 30 años, para terraza-bar de verano, o alquilarlo para eventos
y celebraciones, con bastante éxito. Todo lo cual ha ido repercutiendo durante
este tiempo en el mantenimiento y adecuación de dependencias e instalaciones
conforme a un orden de prioridades, hasta el tiempo presente en que han hecho
realidad un proyecto difícil de conseguir, como ha sido disponer de un caserío
que nos llama la atención cuando se visita, tanto en los exteriores como en sus
interiores, por tratarse de un conjunto totalmente coherente, lleno de detalles
de muy buen gusto; y lo más importante, dispuesto a ser habitado
confortablemente.
No quisiéramos concluir
esta reseña de uno de los edificios particulares más importantes de La Puebla
de los Infantes, sin hacer referencia al taller de talla artística de la madera
que alberga, al frente del cual está el ya maestro de esta arte en La Puebla de
los Infantes, D. Cristóbal Martínez Becerril, con un nivel de creación
artística bastante elevado, como hemos comprobado al visitarlo; actividad desconocida aún por muchos convecinos,
porque hasta ahora no se ha planteado realizar ninguna exposición pública de
sus obras. El día que se lo plantee sorprenderá dentro y fuera del pueblo, dado
lo escaso que están los maestros de talla a mano en los tiempos que corren. Por
su parte se limita en la mayoría de los casos a elaborar grandes obras por
entretenimiento o para algún regalo. Así mismo elabora con maestría unos bolígrafos únicos e irrepetibles recubiertos
también con toda clase de maderas con acabados increíbles.
Finalmente debo dar las
gracias a Cristóbal y a su familia por haber hecho posible este reportaje sobre
su hacienda Ntra. Sra. del Carmen, pues, como buenos puebleños, practican en demasía el valor de la acogida;
es público y notorio que las personas que allí acudimos siempre somos recibidos
amablemente.









































