viernes, 8 de enero de 2016

El pueblo, en la aceituna. Iª Parte: Entre olivos (1,2,3) IIª Parte: Nuestro oro líquido (1,2,3)

                Iª Parte: Entre olivos (1)

Posiblemente cuando este post vea la luz, algún amigo me sugiera que el título más completo hubiera sido para La Puebla de los Infantes "Entre olivos y dehesas". Sí, es verdad, y podríamos continuar "Entre valles y montañas", "Entre embalses y fuentes", "Entre sierras"...Pero el significado que tiene el olivo, el olivar, (en individual y en colectivo) para este pueblo no lo tienen otros recursos naturales. Darán fe de ello las imágenes que siguen a continuación, comenzando con la panorámica de nuestro buen amigo y gran fotógrafo de las señas de identidad puebleñas, Joaquín Conde, que en primer plano coloca en la imagen un bello olivo centenario, cómo no.Una imagen que vale más que mil palabras, una imagen relevante para una exposición fotográfica sobre el pueblo.



Un pueblo que muestra con orgullo uno de sus principales monumentos: El olivo






Que nace entre olivos


Al pie de un cerro protector olivarero: El Santo

                                       Que trabaja entre olivos







                       

martes, 5 de enero de 2016

Artesanía Puebleña

          Una de las señas de identidad de La Puebla de los Infantes es la de su arte popular o artesanía, nunca puesta en valor suficientemente, que se ha ido transmitiendo de generación en generación desde tiempos inmemoriales. Aunque durante el pasado siglo  hemos perdido la actividad milenaria de la alfarería, nos queda todavía mucho arte en La Puebla, digno de tenerse en cuenta: el trabajo con la vareta del olivo (árbol emblemático del pueblo), la pleita, la madera, el corcho, la talabartería, el encaje de bolillos, las labores de ganchillo…¡ Y qué decir de la artesanía más efímera del dulce , del jabón o los licores caseros! de la que trataremos otro día.


Exposición espontánea con útiles artesanales de los entrevistados


         Nos hemos reunido hoy con una representación de artesanos locales que han cogido el testigo de la generación de sus padres o abuelos y que tienen el difícil reto, junto con otras personas, no solo de mantener alto el listón de la artesanía puebleña sino que estas actividades que llevan a cabo continúen en las generaciones más jóvenes, aunque esto último no dependerá solo de ellos, obviamente. Nos estamos refiriendo a Lola Mantero (vareta, fusión  de esta con papel reutilizado, jabón y licores caseros), Cristóbal Martínez (talla de madera) y José Vizuete (útiles de vareta). Todos ellos aportan a nuestra reunión alguna muestra de sus obras realizadas, que junto con algunas otras de Amador Llamas (dornillos de fresno, corcho, vareta) de una generación anterior a la de ellos, que no ha podido asistir, conforman una auténtica colección museística. En nuestra conversación afable y amena abordamos los entresijos  de lo que ellos elaboran y la artesanía del pueblo en general.

 ¿Arte o artesanía? Les pregunto acerca de la denominación de lo que ellos elaboran con tanto primor. Concluyen que como ellos no tienen grandes pretensiones, prefieren que le llamemos “artesanía”, si bien cuando se crea algo nuevo que no existía antes, es cuando podemos hablar de arte.

¿De quiénes aprendisteis lo que hacéis?¿A quiénes queréis recordar aquí a modo de pequeño homenaje? Se reconocen autodidactas en casi todo lo que hacen. A Lola le enseñó las técnicas de la vareta Juan José Morgado, a quien recordamos con mucho cariño, por su fallecimiento más reciente y su afán de enseñar a las jóvenes generaciones. También recordamos a Curro el Herrero, a Antonio Santos, Antonio Ávila, a Antonio León…, siendo conscientes que nos dejamos a muchas otras personas atrás, todos ellos exponentes del arte popular, de lo auténtico.


Amador Llamas en plena labor artesanal

¿Qué os motiva a dedicar tanto tiempo a estos trabajos? Una mezcla de muchas cosas: Satisfacción personal, continuar con actividades genuinas de la tradición del pueblo, entretenimiento, relajación, terapia…

¿Dificultades? Me apuntan que a nivel personal a veces hay que enfrentarse a la falta de inspiración y de ganas tras el cansancio de la jornada laboral. En cuanto a conseguir que la artesanía  ocupe el lugar que se merece, echan de menos por una parte la  comunicación y la unión de los artesanos,  lugar y calendario de encuentros entre ellos; y por otra, el apoyo institucional tanto a nivel autonómico como provincial y local.

¿Qué se os ocurre para mejorar el estado actual y conseguirse una mejor puesta en valor de esta riqueza cultural? Creen que  debe llevarse a cabo, por quienes corresponda, una labor de difusión y concienciación de que los artesanos ofrecen unos productos de primerísima calidad y garantía, que no se puede comparar con otros de usar y tirar. Así como que esta riqueza de un pueblo como el nuestro  debemos procurar que perdure recuperándose incluso lo que se pueda estar perdiendo, como es el tema alfarero. El artesano , aparte su satisfacción personal, debe tener alguna compensación económica a tantas horas de trabajo, cuando se plantee poner a la venta sus productos. Que se fomente entre ellos la coordinación, el asociacionismo, una sede, un lugar donde poder exponer y vender sus productos, el que los centros educativos se presten a talleres en que se fomente la cultura artesanal…

José Vizuete comenzando un canasto de varetas de olivo

¿La artesanía, entonces, una actividad privada o pública? La actividad artesanal, dicen, parte de unas motivaciones personales o particulares, pero incluso  estas motivaciones, de manera más o menos conscientes, se dan la mano con el patrimonio artesanal, que es colectivo, histórico, local, de todos los que constituimos la comunidad. Y una vez que la actividad artesanal se pone en marcha, lo personal y lo público funcionan como las dos caras de una misma moneda. Los artesanos presentes no tienen todavía mucha experiencia de exposición pública de sus obras. La que más, quizás, Lola, que ha expuesto ya varias veces en La Puebla y en Córdoba.

¿Reto/s? A modo de recapitulación de lo tratado y aterrizando en tareas concretas  se plantean dos retos que podrían ser germen de puesta en valor de la actividad artesanal puebleña: Uno sería la toma de contacto y la coordinación de todos los artesanos y artesanas locales y el otro procurarnos una sede permanente de exposición, venta de objetos artesanales y difusión de este patrimonio local, que posibilitaran a medio plazo la puesta en marcha de talleres para enseñar técnicas a las nuevas generaciones de niños y jóvenes puebleños.

Cristóbal Martínez tallando la madera




Muchas gracias por su  colaboración a Amador Llamas, Cristóbal Martínez, Lola Mantero y José Vizuete.

domingo, 22 de noviembre de 2015

José Mª Durán, el último arriero y talabartero

Se llama José Mª Durán Sánchez, casado con Carmen Castaño Tamayo. De  los dos me honro con su amistad desde hace casi cuarenta años. Tienen­­­­ siete hijos , como ellos buenísimas personas, y  once nietos. José Mª es todo un referente en La Puebla, aparte de por ser muy buena persona y saber relacionarse muy bien con todo el pueblo, por ser uno de los últimos arrieros que quedan ya en el pueblo y quizás el que más empeño ha puesto por que sus burros, cuando salen a trabajar, vayan como de fiesta, dispuestos a pasar revista, bien pertrechados, bien jateaos, como diríamos en lenguaje castizo andaluz. Y es que José Mª con el tiempo se ha ido haciendo también un maestro talabartero que cuenta ya con un pequeño museo de piezas propias y muy vistosas. Una estampa ancestral y característica, que no quisiéramos perder y nos aferramos a ella con reportajes como este, es ver a José Mª como a algún otro arriero recorrer las avenidas del pueblo durante la recolección de la aceituna, ya próxima, saludando a todo el mundo y como en un desfile ceremonial. Y es que La Puebla tiene zonas escarpadas vetadas  al tractor y la maquinaria para el acarreo de material, aceituna o corcho, sobre todo.



José Mª en la Cooperativa Ntra. Sra. de las Huertas con su hijo Manolín tras la descarga de la aceituna

Hola, José Mª, estás jubilado, pero seguimos viéndote a veces con tu arria o bregando con los burros…

-Hola, bueno sí que estoy jubilado, pero me gusta acompañar a mis hijos en el trabajo con las bestias, sobre todo si se trata de trabajos más sencillos, porque cuando es algo más duro ya no voy  ni de acompañante.



¿Cómo llegaste a este oficio?

-Pues  este oficio era el que en mi casa y en muchas  casas del pueblo se venía haciendo en los años 40-50 y raro era que en alguna casa no hubiera un par de bestias. Así que cuando mi padre murió yo me quedé a cargo de sus burros y seguí trabajando en el oficio hasta la hora de mi jubilación.

Me imagino que tus burros habrán sido para ti auténticos compañeros de trabajo…

-Imaginas bien, porque el trabajo con los burros es de mucho tiempo, por lo que son muchas las horas que he pasado en compañía de ellos. Cuando era la época de la aceituna salía de mi casa a trabajar a las 6 de la mañana y volvía a las 6 de la tarde, por lo que pasaba todo el día con ellos.

¿Conservas de alguno algún recuerdo especial?

-Conservo muchos recuerdos especiales y de casi todos me ha quedado algo. Cada uno de mis burros tiene sus propios aparejos y aperos, por lo que cuando alguno ha muerto sigo teniendo sus aparejos y a la hora de identificarlos pues le seguimos llamando “el aparejo de Tabernero”, por ejemplo…

¿Y qué nos dices de la talabartería? ¿Quién te enseñó este arte?

-Ahora mismo a mi edad, la talabartería se ha convertido en mi principal actividad, le dedico bastantes horas al día y me gusta mucho cómo quedan mis bozales y aparejos cuando están terminados. Este trabajo no me lo enseñó nadie, yo tenía en mi juventud ,al igual que otros arrieros, una aguja y guita siempre en el bolsillo por si se rompía un aparejo en la jornada laboral poder coserlo sobre la marcha, para que esto no impidiera el trabajo  diario del animal. A medida que fueron pasando los años había que renovar los aparejos y bozales porque estaban ya muy estropeados y gastados y le hacían daño a las bestias, fue ahí cuando empecé a “cosisquear” algo pero poca cosa, esto fue cada vez a más, hasta que poco a poco fui afinando con lanas de colores, diferentes guitas para decorar.. y una vez jubilado ya sí empecé a dedicarle más tiempo.







Cuando miras para atrás, ¿ cómo valoras el trabajo que has desarrollado con tu arria de burros?

-Bueno, pues hasta ganas de llorar me entran y tristeza, porque he trabajado tanto con los burros y mis hijos también… Yo he sacado a mi familia adelante con el trabajo de los burros, siendo este trabajo el único jornal que entraba en mi casa. Actualmente está todo  muy mecanizado y los caminos adaptados, pues cada vez se necesitan menos bestias para trabajar, porque  a casi todos los sitios llegan ya los tractores y los coches.

Y qué decir de haberte visto solo antes para los preparativos de los burros y las cargas y descargas, de aceituna, de corcho…

-Pues así fue, estaba solo para la carga y descarga. He sido un hombre fuerte y no me quedaba más remedio que hacerlo solo, era cuestión de hacerlo “sí o sí” , pero tengo que decir que siempre conté con la ayuda de los vecinos del pueblo cuando necesité que me echaran una mano en alguna faena.




José Mª con su hijo Antonio en la faena de la saca del corcho

¿Va a tener tu arria continuidad  con algún hijo tuyo cuando tú te retires definitivamente?

-Pues de momento sí, todos están dispuestos a la continuidad de la arria, el inconveniente es la escasez de trabajo de los animales, por lo que a mis hijos no les queda más remedio que trabajar en otras labores cuando el trabajo con los burros no es posible. En las temporadas de la aceituna y el corcho trabajan  con los burros y el resto del año trabajan en lo que sale.

¿ Ha aprendido alguno de tus hijos lo que tú sabes de talabartería?

- Pues no, alguno se defiende como yo lo hacía en mis comienzos, pero ninguno cose como lo hago yo, según dicen, y creo que es porque esto requiere muchas horas de trabajo.





Gracias a José Mª Durán por sus atenciones. Posiblemente volvamos  a esta casa para que Carmen, su mujer, también nos hable de  otro arte ancestral como es el de los encajes de bolillos que ella realiza con primor y maestría. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

El pueblo, a por setas

Todos los años, cuando llega el otoño, si las lluvias vienen generosas, comienza en La Puebla de los Infantes la temporada de setas. Y es que el término municipal, en el que abundan las dehesas y el matorral mediterráneo en las estribaciones de Sierra Morena, es pródigo en variedades que los puebleños vienen recolectando desde tiempos inmemoriales, antaño formando parte quizás de la subsistencia alimentaria y actualmente como una forma de disfrute de la naturaleza y de probar exquisitos manjares, con los que evitamos de camino la rutina culinaria.

Todo el pueblo va a por setas, “desde el más chico hasta el más grande”, con la prudencia de recolectar solo las especies cuyo conocimiento se ha ido transmitiendo de generación en generación.

En los últimos diez años, el Ayuntamiento viene ofreciendo a propios y extraños unas jornadas micológicas atractivas, con exposiciones, ruta de recolección guiada por el campo  y ruta micogastronómica por los bares de la localidad, entre los meses de noviembre y diciembre, con las que se pone en valor esta otra riqueza natural que tenemos en La Puebla de los Infantes tanto para la gastronomía y el mejor conocimiento de especies comestibles y venenosas, como para los micólogos investigadores y amantes de la fotografía. Jornadas que vienen siendo coordinadas por nuestros apreciados Tomás Illescas, Presidente de la Asociación Micológica “Sierra de Córdoba” y su esposa Concha Morente.

Las especies que se vienen recolectando en La Puebla para el consumo, sobre todo en otoño, aunque también en invierno y primavera, son:


· Otoño e invierno(Si este viene lluvioso):

 Seta de álamos (Agrocybe aegerita)
                                
 Gallipierna (Macrolepiota procera)                                                           
 Faisán de alcornoque (Boletus aereus)                                                                    
 Faisán de jara (Leccinum corsicum)                                     
 Níscalo (Lactarius deliciosus)                                            
Champiñón silvestre (Agaricus campestris)                                
 Seta de cardos (Pleurotus eryngii)


· Primavera (Sobre todo en las umbrías):

           
           Seta de álamos, Faisán de jara, Seta de                 
          
             cardos , y    Gurumelo     (Amanita ponderosa)

         

 















































jueves, 29 de octubre de 2015

Recapitulando: Lo publicado en este blog entre el 1 de Junio y el 31 de octubre de 2015 ha sido:

    0.-Sobre el blog

1.- Accesos a La Puebla de los Infantes con la nueva nomenclatura

2.- Amanecer y estaciones

3.- Presa y molino de Sofío

4.- Las Candelas-Paramotores

5.- El sendero de Sierra Morena GR48 por La Puebla de los Infantes

6.- Un magnífico sendero para un fin de semana primaveral

7.- El lavadero público Las Pilas, ejemplar único en la provincia de Sevilla

8.- Una magnífica colección de tractores, motores y maquinarias agrícolas antiguos

9.- Investigación (inacabada) sobre fuentes y  manantiales de La Puebla de los Infantes

10.- El pueblo, de romería

11.- Callejeando por La Puebla de los Infantes (I)

12.- Callejeando por La Puebla de los Infantes (II)

13.- Callejeando por La Puebla de los Infantes (III)

14.- La Puebla de los Infantes y sus embalses

15.- Almenara, un espacio de historia y vida

16.- El Turruñuelo, otro espacio natural, con mucha historia, compartido por La Puebla y Peñaflor

17.- Loli Vera, el diseño en constante evolución

18.- Rutas de senderismo en el término municipal de La Puebla de los Infantes: DIFICULTAD ALTA, MEDIA Y BAJA

19.- El Gótico- Mudéjar en los monumentos de La Puebla de los Infantes

20.- Leyenda del arroyo del Infierno

21.- Marouane

22.- Estampas puebleñas entrañables de gran valor antropológico

23.- Recapitulando: Lo publicado en este blog entre el 1 de junio y el 31 de octubre de 2015 ha sido



viernes, 23 de octubre de 2015

Estampas puebleñas entrañables de gran valor antropológico

El presente post merece un comentario aclaratorio, porque lo que sigue no es una mera colección de imágenes para el recuerdo. Se revive  con ellas todo un legado histórico, social y cultural que conforman, junto con muchas otras, la identidad de un pueblo. Nos emocionamos cada vez que las vemos, por algo será, y no nos resignamos a pasar página sobre ellas, por aquello de que cualquier tiempo pasado no fue mejor; más bien las debemos tener siempre presentes porque son auténticas maestras de vida. Diría que incluso merecen que salgan del papel impreso para pasar a la recreación: En nuestro afán como pueblo de potenciar el turismo como motor económico creo que sería el momento de que fuéramos pensando entre todos, aunando esfuerzos, en un Parque Temático en La Puebla en el que viéramos sobre el terreno reflejado los quehaceres del pueblo trabajador puebleño a lo largo de siglos. Posiblemente las generaciones futuras nos lo agradecerían y sería un acicate y motivación más para el turismo en el pueblo.
No quisiera dejar este comentario sin recordar aquí a mi compañero y amigo, al amigo de muchos puebleños y puebleñas, Joaquín Conde García, que con su visor fotográfico supo captar perfectamente las imágenes de las señas puebleñas de identidad, imágenes de las que han cogido el testigo en los últimos tiempos Manolo Barco, Juan José Toribio, José Manuel Santana, Javier Carretero, Antígona Márquez, Juan Murillo y tantas otras personas (que me disculpen las que me dejo atrás) que creo llevan a cabo una encomiable  labor de conservación del patrimonio inmaterial.
A tono con el tema en cuestión quisiera recordar también aquí a Lorenzo Santana Bravo con el que me unió una gran amistad y un afán de investigación sobre La Puebla que íbamos intercambiando, poniendo en común y enriqueciéndonos los dos en el discurrir de los años sobre el patrimonio local. Este trabajo conjunto materializó, por ejemplo, junto con el profesor coordinador del proyecto, la "Memoria Fotográfica de La Puebla de los Infantes", libro editado por el IES CELTI  y el Ayuntamiento en el curso 2008-2009.
No puedo dejar de mencionar aquí, agradecido cómo no, a Paulino González en su faceta de investigador de la historia y la vida de La Puebla, del que recibimos tanta información de sus investigaciones cuando se las pedimos, parte de las cuales aún no han visto la luz.
En fin, sirvan las siguientes imágenes como antesala de una serie de reportajes que iré desarrollando a corto plazo con la ayuda de diversos puebleños y puebleñas sobre estas actividades de historia y vida.Dichos reportajes pasarán a engrosar este blog unpuebloencantador.blogspot.com tras publicarse previamente en el periódico comarcal VIVA La Vega. Dará comienzo esta serie con el reportaje titulado "José Mª Durán, el último arriero y talabartero".





































































































sábado, 3 de octubre de 2015

Marouane


 Dice la famosa poetisa y escritora Gioconda Belli que “la solidaridad es la ternura de los pueblos”. Pues bien, este verano en La Puebla de los Infantes se ha palpado solidaridad y ternura a raudales en la persona de Marouane, un joven marroquí de 21 años que  vino al pueblo a trabajar a un bazar hace tiempo, dejando atrás a su familia, y que se ha visto atenazado por una grave enfermedad hasta su muerte reciente el pasado 12 de septiembre; solidaridad que ha llevado a un grupo de personas al acompañamiento permanente a Marouane en su casa y en el hospital y se ha extendido a la ayuda de muchas otras personas e instituciones  del pueblo para que su familia pudiera venir a estar con él y finalmente a repatriar su cuerpo.
Uno que va por la vida tratando de aprender de casi todo, no puede menos que extraer algunas  consecuencias  y conclusiones de una acción tan positiva como la que se ha creado en el pueblo en torno a Marouane y su familia, empezando por constatar dos circunstancias no tan corrientes. Una: un joven inmigrante, en la primavera de su vida, de grandes valores humanos y con capacidad de despertar sentimientos y emociones,  debilitado por la enfermedad, teniéndose que procurar su sustento, sin tener a su familia al lado y por lo tanto sumido en la máxima vulnerabilidad. De otro lado, un grupo de personas nutricias, de esas que dan leche y miel, como en el relato bíblico, de las que tanto se necesitan en los tiempos que corren, que se reúnen, toman cartas en el asunto y se hacen cargo en todo y por todo de Marouane, contagiando con su acción positiva al pueblo y sus instituciones.
 Solidaridad y ternura efectivamente funcionan juntas, pero creo que para que se dé la primera, es decir, el apoyo incondicional a una situación ajena difícil, tiene que darse mucha cantidad de la segunda: el sentimiento ( y las emociones que produce)  hacia una persona que se considera merecedora de un cariño puro y gratuito, como en este caso, por su valía,  por su debilidad y vulnerabilidad; pudiéndose llegar a la conclusión de que es la ternura la que da la fuerza, la que hace que nos lancemos a la acción solidaria.
En su sentido más profundo, la dignidad de la persona consiste en desarrollar todos los valores positivos y buenos que seamos capaces y ponerlos al servicio de la Tierra y los seres que la habitan, con una atención especial hacia las personas.  A estas podemos ofrecerles amistad, compañía, alegría, ternura, empatía, compasión, protección, solidaridad, cariño, seguridad, toda clase de ayuda…y un largo etcétera. Estas acciones no sólo nos dignifican en vida sino que son el único equipaje que nos van a permitir llevarnos en nuestro último viaje. No vamos a poder llevarnos ni siquiera nuestro cuerpo , sólo nos llevaremos la energía del bien realizado. Por tanto deberíamos pertrecharnos mucho de dicha energía.
Estamos abocados a ayudar, a ser generosos, a trabajar codo con codo en beneficio de la comunidad en que nos ha tocado vivir, sobre todo en beneficio de los más débiles y vulnerables si queremos tener salud física y mental, pues así lo llevamos adherido en nuestros genes milenarios que nos lo demandan, ya que la humanidad siempre vivió y funcionó comunitariamente, y en ayuda mutua,  nadie era capaz de vivir aisladamente miles de años atrás; así nos lo han recordado en el correr de los tiempos las grandes religiones: el acogimiento del forastero (refugiado, inmigrante…), el cuidado de los enfermos, ( no solo de los familiares, claro,) etc, etc… Las proclamas en favor del individualismo, del “cada uno a lo suyo”, del “cada uno en su casa y Dios en la de todos”, son de hace tan poco tiempo que no les han dado tiempo a adherirse en nuestros genes, y parten obviamente de intereses políticos. Se lamenta una de las personas que han estado junto a Marouane, corroborando  estos argumentos :  “ La sociedad en la que vivimos no puede estar sólo para el saludo y la relación superficial, sino que debemos hacer que en ella compartamos problemas, inquietudes, objetivos, metas.”
Llegados a este punto y retomando el tema de Marouane quisiera resaltar por un lado, junto a la tristeza por la muerte de un buen amigo, la satisfacción de las personas que han estado junto a él, por haber tenido la oportunidad de inundar su vida, en sus últimos días, de todo aquello que él necesitaba, una experiencia inolvidable y del máximo enriquecimiento personal: “El nos dio más que nosotros a él”, me dicen. También, el agradecimiento infinito de sus padres a todos los que asistimos al acto religioso en su memoria, y por extensión a todo el pueblo, materializado en emocionantes comentarios públicos y en no menos sentidos abrazos agradecidos a todos. El idioma no fue obstáculo porque nos entendíamos con el lenguaje del corazón.
Desde aquí finalmente doy las gracias, en nombre de muchas otras, a estas personas que, rebosantes de solidaridad y ternura, han inundado el pueblo de humanidad este verano y nos han hecho  ser a todos mejores personas.

                                            ( Foto reciente de Marouane)