viernes, 14 de junio de 2019

El tesoro de La Puebla de los Infantes

En la imagen de intrahistoria puebleña nº 1 ( entrada 45 de este blog) decíamos:
                                             La historia de La Puebla
                                            de cualquier edad o tiempo
                                            se concentra en La Dehesilla
                                            cerca de la fuente El Hierro

Valle de La Dehesilla por el que discurre el arroyo del mismo nombre ( Al fondo, la fuente El Hierro)


ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Efectivamente es en este espacio de La Dehesilla del término municipal de La Puebla de los Infantes en el que debemos ubicar este tesoro por ser donde se suceden los asentamientos humanos más antiguos del pueblo de los periodos Neolítico, Calcolítico, Bronce...o dicho de otra manera: Genéricamente habría que hablar de poblaciones iberas, pero si tenemos en cuenta sus características diferenciadoras, tendríamos que referirnos sobre todo a tartesos y turdetanos ( Desde el 1000 a. C. hasta la conquista romana de estos territorios, 206 a. C.  ) compatibilizándolas de alguna manera con  entidades étnicas como la de los celtas o celtiberos. De ahí que teniendo en cuenta cuándo fue creado y sus características propias nuestro tesoro en cuestión suela apellidarse en algunos textos como "turdetano": Tesoro (Turdetano) de La Puebla de los Infantes.



















¿Quiénes eran los turdetanos, o en nuestro caso los puebleños turdetanos?
Los turdetanos eran los descendientes de los tartesios, pero con algunas diferencias: La civilización tartésica es paralela a la llegada de los fenicios a Gádir (1100 a. C.- 500a. C). Tiene por tanto una gran influencia fenicia y griega en los bronces, joyas, cerámicas, dioses, agricultura... El espacio en que se desarrolla ocupa las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla, siendo precisamente Setefilla uno de sus núcleos más importantes. Ejemplo de la influencia fenicia en su manufactura es el caso del Tesoro del Carambolo  encontrado en una colina a sólo 3 Km. de Sevilla por lo que se encuentra en el Museo Arqueológico de esta ciudad, muestra un conjunto de cerámica y joyas de oro de 24 kilates.  
Los turdetanos, a diferencia de sus antecesores, tuvieron una mayor influencia de los cartagineses como apreciaremos después en nuestro tesoro. Su territorio se amplió, como podemos observar en los mapas, con relación al de los tartesos a Córdoba, Málaga y parte de Jaén...Y en cuanto a su cronología, harían notar su influencia entre el 500 a. C. hasta el 206 a. C. en que estos territorios quedan conquistados por los romanos.
Estrabón, antiguo geógrafo e historiador griego refería de ellos: " son considerados los más cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de 6000 años de antigüedad..."
Por tanto, una personalidad propia dentro de la cultura de los iberos o celtíberos: cerámica pintada con decoración geométrica, escultura animalística que en época romana se continuó con figuración humana, etc...Otras particularidades serían sus necrópolis y enterramientos, su lengua que estaba más próxima a la de los iberos que a la de los tartesios. Y la minería que era el  recurso principal para ellos ( sobre todo el cobre, la plata y el oro).
Aparte Setefilla ( Lora del Río)y La Dehesilla en La Puebla ya mencionados, tenemos muy cerca del pueblo, en El Turruñuelo, en el límite con el T.M. de Peñaflor, dos grandes fortificaciones tartésico-turdetanas: La Mesa Cordobesa y La Cerquilla.


Tesoro ibero de Jávea, a la izquierda y Tesoro de La Puebla de los Infantes, a la derecha ( Museo Arqueológico Nacional)

 DATOS SOBRE EL TESORO
 El Tesoro de La Puebla de los Infantes se encontró en 1982 en el entorno de lo que se conoce en el pueblo como el "Sillón del Moro", pero que se trata en realidad de un antiguo altar de sacrificios de la civilización celtíbera. Data de la segunda mitad del S. III a. C. ( entre el 300 a. C. y el 200 a. C.). Fue creado por orfebres turdetanos, dadas sus características y la fecha de su fabricación, está compuesto por piezas de orfebrería de oro y plata y monedas hispano-cartaginesas, de las cuales se conservan un shekel y un cuarto de shekel que se relacionan con la Segunda Guerra Púnica (218-206 a. C.). La relación de las piezas son las que siguen: En oro una diadema,  tres torques, una fíbula, un collar y un anillo,  así como las siguientes joyas de plata: seis brazaletes, doce anillas, cinco anillos de chatón liso, dos monedas de plata púnicas ( shekel y cuarto de shekel).



Torque de oro

fíbula de oro




anillo de oro


shekel ( moneda cartaginesa) de plata

brazalete de plata



En la tradición oral de La Puebla se comenta que este tesoro fue interceptado por la Guardia Civil, que al ser un cuerpo de seguridad nacional tuvo que ser trasladado a Madrid, motivo por el que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional y no en el Arqueológico de Sevilla, donde está depositado el del Carambolo, como se podría suponer.

 Se encuentra a la derecha en una vitrina de máxima seguridad compartida con otro de Jávea ( a la izquierda) de similares características por tratarse también de la cultura ibérica.

Diadema de oro


Sobresale entre sus piezas la diadema de oro: Con estructura de tradición orientalizante, su cuerpo central es articulado en bandas de dos pequeñas placas con la imagen de la diosa mediterránea con las alas plegadas sobre el cuerpo y las manos bajo los senos.





Detalles de la diadema

lunes, 27 de mayo de 2019

De blanqueo

Cuando remiten las lluvias de primavera, normalmente a primeros de junio, el pueblo en su conjunto comienza la actividad del blanqueo típico de los pueblos de Andalucía. Aunque la cal se conoce desde la antigüedad como elemento constructivo, fue ya utilizada  por los romanos en su famosa argamasa  ( antecedente del hormigón), el blanqueo e higienización de las casas con la cal se les relaciona con nuestro pasado andalusí; si bien se generalizó aún más a partir del siglo XVI para evitarse  el contagio de la fiebre amarilla procedente de América.
La Puebla de los Infantes tiene en su haber una gran tradición de caleros que fabricaban la cal en los hornos conocidos aquí como caleras. A ellos les dedicamos un reconocimiento público de carácter humano,sobre todo, en un reportaje periodístico que se insertó en este blog ( Entrada 39). 
En esta entrada número 101 deseamos referirnos a la segunda parte de estas actividades centradas en torno a la calera, de la que describimos cada una de sus partes, pero sobre todo a la cal y su tratamiento para ser utilizada en el blanqueo o encalado; recurso fundamental durante siglos para los recubrimientos teniéndose en cuenta que muchos de estos había que realizarlos sobre paredes de tapial que requerían un elemento consistente como lo es la cal.



Última calera en actividad de  La Puebla de los Infantes :

La de Juan Antonio Saravia ( "Cabecilla") en El Ganchal









LA CALERA
 La calera es el horno tradicional que se ha utilizado en La Puebla de los Infantes para calcinar la piedra caliza. Se construye excavando un pozo circular hasta 1 metro y se continúa con piedras de mampostería sujetadas con barro formándose una gruesa pared , en total  hasta los 2 o 3 metros, con una capacidad como para 2 metros cúbicos de piedras. En el interior de esta especie de pozo se forma un poyete o doble pared en el primer metro que se utilizará como base para apoyar la piedra que se va a cocer: la almendrilla ( la mejor para el blanqueo), la tosca y la jabaluna ( mejor para obras), que las hemos arrancado previamente con el pico, la espiocha y la barra, y la hemos partido con la porra y el porrillo. Debemos distinguir en la calera: el caño, la puerta, el pecho y el cobijo o cabeza. Por el caño se manipula la quema con los haces de monte o varetas y palos que previamente hemos colocado en lo hondo de la calera y otra parte al exterior para ir quemando.
Cargar la calera.
Las piedras las coloca el calero y su ayudante en filas, tarea que requiere sabiduría y destreza. Una vez llena la calera, el pecho se recubre con una capa de barro para evitar que el calor  te dé en tu pecho cuando estás quemando.

Eduardo Santana cargando su calera ( Foto: Joaquín Conde)

Calera dispuesta a cubrir el pecho  (Foto: J.C.)








La quema.
Hay que mantener el fuego encendido con haces de monte  o varetas de olivo durante 24 horas, procurando que siempre mantenga la misma temperatura que la piedra requiere ( unos 1000 grados). Pasado este tiempo, la piedra ya está quemada y hay que dejar que se enfríe durante otras 24 horas, pero a las 12 horas ya se abre el pecho.


Quema de la calera
                                     
Sacar la cal ( descarga de la calera)
 Se realiza a las 24 horas de la quema. Una vez sacada la cal,  el calero la  cargaba sobre los serones de su arria de animales de carga y la almacenaba en su casa donde su mujer la vendía con su almud o medio almud, o él pregonándola por el pueblo y las localidades vecinas.
Descarga de la calera
Conclusión:
Aunque este trabajo artesano ha sido sustituido por los hornos industriales, no debemos olvidar que, durante generaciones, el oficio del calero dio trabajo y sustento a muchos vecinos del pueblo, dejando una huella imborrable en nuestra cultura popular y en la blancura de nuestro pueblo. Caleros referentes nuestros fueron los maestros  Manuel Santana   y Celedonio González Santana, así como los hermanos Saravia (“Cabecillas”): Manuel, Ramón y Juan Antonio, etc... Todos ellos aprendieron y ejercieron el oficio en nuestro Ganchal (lugar de piedras).
                           
                              PROCESO EN LA CALERA Y LA CAL 

Tradicional tinaja de barro para apagar la cal viva vertiendo agua con cuidado

 
Otros recipientes más pequeños para el blanqueo ( cada uno con su palo de mover la mezcla blanca y el agua)
                               
Piedra caliza                                                                                     
(Carbonato de calcio)……..( Por medio de la calcinación
                                              o quema de la piedra)……    Cal viva  (Óxido de calcio) + agua ....... Cal hidratada o apagada
                                     Dispuesta para encalar o blanquear     y

  para mortero de la construcción (añadiéndole un 20% de arcilla)

  En ambos casos, en contacto con el dióxido de carbono del aire se  producirá la carbonatación- calcita- de ahí la dureza que obtiene.


Útiles de blanqueo: escobillas artesanas, brochas, cepillos con palos...

En el casco urbano de nuestro pueblo está ya bastante generalizado el uso de la pintura industrial, pero a veces hay que recurrir a la cal para paredes muy deterioradas, exteriores, corrales, paredes de tapiales que aún quedan algunos, casas antiguas de campo...pues el recubrimiento con ella siempre será más consistente y duradero.

 ( La cal de Morón de la Frontera, y por extensión la de fabricación artesanal en las caleras, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2011)

Mi agradecimiento a Manuel Gámiz Santana ("Calero") por su colaboración en esta entrada, dados su conocimientos en estos temas vividos desde pequeño.

domingo, 17 de marzo de 2019

Entrada número 100: Un pueblo encantador


























Llegados a la entrada número 100 de este blog procedía que esta fuera especial. Había pensado que fuera como un resumen o recapitulación de todo lo anterior. Mientras andaba en estas cavilaciones he tenido la suerte de que me visitaran las musas y surgiera el poema que publico en primicia a continuación y que se titula como la entrada. Espero haber puesto en valor en él los principales signos de identidad de La Puebla de los Infantes para que pueda ser considerado como lo proclama este blog y quien lo gestiona, como

                                       UN PUEBLO ENCANTADOR

Un Santo  lo protege, y, con montera,
le regala ansiadas lluvias otoñales.
El agua, en todas sus  sinfonías y variedades:
fuentes, manantiales, riachuelos, embalses,
acueductos, norias, pozos, acequias,
 pilares, pilones y pilas monumentales.
En arroyos serranos, verdes y doradas choperas.
Radiales caminos que serpentean entre dehesas y olivares.
Bellos horizontes crepusculares.
La mayoría de las noches, cielos limpios y estrellados.
Profunda historia de los que vinieron para quedarse
y de los que se marcharon sin retorno.
De ambos, innumerables recuerdos
en la memoria y en importantes monumentos.
Ganchal de caleros.
Praíllo de juegos.
Desanche y Llanillo de encuentros.
Paseo de Mesones.
Histórica plaza del Ayuntamiento.
Vigilante castillo.
Honda e insondable Meína.
Acogedores sardineles.
Tradiciones festeras y  semanasanteras
entre las que triunfan las patronales
de la Virgen de las Huertas
y de sopaipas no menos acogedoras,
en la no menos popular y variopinta de Las Candelas.
Jolgorio en romería y en atrevidos carnavales.
Tradición también en la briega del ganado,
en la siembra y los preciados olivares.
Pequeñas propiedades que encuentran su acomodo
en un pequeño mundo a veces acotado,
y apuestas en ellas por un turismo rural acrecentado.
Mujeres decididas, constantes, resolutivas.
Hombres bonachones y tolerantes.
Como buenos andaluces, todos ellos y ellas, nobles,
con capacidad de adaptación y de aguante.
Estas y algunas notas más
conforman la villa y sus habitantes
que a muchos propios gustan llamar “El Pueblo”
por su  identidad y personalidad palpables.
Se trata de un pueblo con encanto y bello.
Se trata de  La Puebla de los Infantes.




















































viernes, 8 de marzo de 2019

Paisajes de agua (III): Los característicos pozos embovedados de La Puebla de los Infantes


Pozo embovedado con abrevadero aparte en el olivar de José Santana González

 Tras el Molino de Sofío y la Presa y embalse
 José Torán, les toca el turno a estos pozos tan característicos que tenemos en toda la geografía de nuestro término municipal en los que hubo asentamientos humanos, en las también típicas casillas, sobre todo a partir del siglo XVIII con el auge de la agricultura. Son muchos, la mayoría en buen estado y con agua en su seno, otros dado su total abandono han comenzado a estar en ruinas.

Pozo-abrevadero en el  Pago de la Marquesa (Familia Gutiérrez- Villanueva)












Detalle del entibado del pozo anterior


Pozo del entorno del Ganchal en parcela de la familia Gutérrez- Villanueva




          Detalle de la cúpula del pozo anterior


Debemos tomar conciencia de su mantenimiento, ya que forman parte del Patrimonio Local y dado su gran interés: histórico, antropológico, social,cultural, turístico… para conservárselos a las generaciones futuras.




        Pozo-abrevadero  en El  Timonar de la familia de José Manuel Santana que recientemente le han realizado obras de mantenimiento.


Con ellos queremos reconocer y homenajear a nuestros antiguos poceros, y por extensión a los trabajadores de la piedra y a los alarifes y albañiles que nos han precedido, en el duro quehacer de modelarla: extraerla de las entrañas de la  tierra, emplearlas en la construcción de edificios, en la fabricación de la cal,  los entibados de minas y  de estos pozos que tratamos, la construcción de paredes o muros de piedras secas de los campos, por cierto ya considerados recientemente  Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


                         Pozo - abrevadero junto al arroyo de La Dehesilla   
      Como digo, a la construcción de estos pozos se llega tras un largo recorrido del manejo de las piedras y su significado en el pueblo:
·       La antigua tradición de las canterías (La Cantera, La Canteruela…)
·       La extracción de piedras calizas para la fabricación de cal.
·       El Ganchal, lugar emblemático en tanto que auténtica escuela de caleros, único en toda la comarca.
·       Familias especializadas en el arte de la fabricación de muros o paredes de piedra seca.
·       Y a  todo lo anterior, podríamos añadir la larga tradición de la minería en diversos puntos del término municipal de La Puebla ( por aquello de los entibados tan perfectos de estos pozos) .Y qué decir del  arte de la albañilería que tanto se ha prodigado también, que nos viene de muy lejos en el tiempo, y que se ha ido demostrando en todo el patrimonio histórico del pueblo, en el que destacamos aquí y ahora los pozos embovedados, dispersos por terrenos de labranza y olivares sobre todo. Por lo que en estos pozos que tratamos no solo admiramos sus entibados perfectos de piedra  sino sus  bóvedas semiesféricas o cúpulas, algunas de ellas también perfectas,  para proteger el agua que había que preservar como bien apreciado para  el abastecimiento humano y que se compartía con animales en abrevaderos, algunos de estos consistentes en el vaciado de una sola piedra o sillar. En el mismo sentido podríamos referirnos también a los acueductos, norias, acequias, albercas... que todavía por suerte y en parte disfrutamos.
Pared de piedra seca en El Toril. Al fondo, La Puebla


Última calera de El Ganchal de Juan Antonio Saravia 




sábado, 9 de febrero de 2019

Juan Núñez Guerrero, investigador de la Historia de reconocido prestigio






Juan Núñez Guerrero

Con motivo de haber ganado el IV Premio Nacional de Investigación en Historia, Patrimonio documental y Archivos “Antonio García Rodríguez” 2018, hemos quedado en vernos con Juan Núñez Guerrero uno de los días de su reencuentro con este su pueblo, La Puebla de los Infantes, con motivo de la famosa Fiesta de las Candelas 2019, para darle la enhorabuena y acercarnos a la persona y al investigador y conocer más sobre él.
 Juan Núñez Guerrero, nace  en La Puebla de los Infantes, Sevilla, en 1966. Licenciado en Historia, especialidad Antigua y Medieval, por la Universidad de Sevilla. Funcionario perteneciente a la administración del Parlamento de Andalucía, adscrito a los Servicios de Biblioteca,  Documentación y Archivo.
Ha publicado dos libros y diversos artículos en revistas locales de temática histórica, especialmente centrados en la Andalucía medieval y musulmana.

A destacar los siguientes:
          - El libro "Écija musulmana. Historia Política", editado por la Asociación Cultural Ecijana "Martín de Roa", Écija, 2007, (212 págs.).
          - El artículo "Notas sobre Marchena en época islámica" ganador del XVII Certamen Literario Villa de Marchena "Rosario Martín" (apartado histórico) organizado por el I.E.S. “Isidro de Arcenegui y Carmona” en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento de la ciudad de Marchena (2017).
          - El relato “El Prisionero de Segura” ganador del VI Concurso de Relato Histórico “Domingo Henares” convocado por el Excmo. Ayuntamiento de Puente de Génave, Jaén, 2017.
          - El libro “El cisma del PSOE. El mitin de Écija (31 de mayo de 1936). Violencia interna en el PSOE durante la primavera del Frente Popular” ganador del IV PREMIO NACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN HISTORIA, PATRIMONIO DOCUMENTAL Y ARCHIVOS <<ANTONIO GARCÍA RODRÍGUEZ>> 2017 convocado por el Excmo. Ayuntamiento de Carmona, Carmona, 2018 (303 págs.).
Este Premio Nacional está organizado por el Ayuntamiento de Carmona y cuenta con la colaboración de la Universidad de Sevilla, la Diputación de Sevilla, la Asociación de Archiveros de Andalucía, la Asociación de Cronistas e Investigadores Locales y el Hotel Alcázar de la Reina de Carmona.


Juan recogiendo el premio de manos del Jurado

Durante nuestra conversación le hemos preguntado por el significado de este  premio para él
 - Cualquier muestra de reconocimiento, es lógico, supongo que como a cualquiera, me resulta, por supuesto, gratificante, máxime cuando el galardón implica por parte de los organizadores del premio el enfrascarse en el esfuerzo de edición de mi trabajo en forma de libro, que es un proceso tedioso, complicado y caro. Creo que cualquier aficionado a la investigación, en mi caso, la histórica, pero de cualquier índole en el fondo, aspira, tras concluir la redacción de su obra a transmitir –con mayor o menor acierto- las informaciones y conclusiones en ella establecidas, a conectar con gentes que participan de sus mismos afanes e intereses culturales y pienso, sobre todo, que a promover el debate y la reflexión sobre nuestro extraordinario pasado e inagotable acervo cultural. Y si el mensaje cala y llega –mucho mejor en forma de publicación- a un público más o menos amplio interesado en el tema, pues miel sobre hojuelas.


Juan agradeciendo el premio recibido
Hemos conversado sobre su trayectoria como  investigador:
-  Pues mi currículum da idea de mi trayectoria. Mi interés se centra principalmente en dos líneas de investigación bien diferenciadas en el tiempo aunque bastante más coincidentes en el espacio: casi todos mis proyectos han girado en torno al ámbito de la historia local –La Puebla de los Infantes y Écija fundamentalmente- pero dentro de un marco temporal muy amplio: la Edad Media (bien el período andalusí, bien la Andalucía cristiana inmediatamente posterior a la reconquista) así como la etapa mucho más reciente en torno a la IIª República y el preludio a la guerra civil.

Y sobre proyectos en cartera pendientes de realizarse:
 - Leo todo lo que puedo –por puro placer personal- sobre los períodos históricos que hemos comentado más arriba y otras mil cosas más, así que estoy en un momento  bastante “disperso” en cuanto a intereses de estudio e investigación. No obstante, como una cosa lleva a la otra, he acumulado un buen bagaje de datos, fichas y obras sobre la historia andalusí y la Andalucía de la IIª República, así que algún tema surgirá con el que animarme a futuras investigaciones de carácter local o regional.


Imagen antigua del casco histórico de La Puebla de los Infantes

Finalmente le hemos pedido su opinión acerca de  la investigación en torno a la historia de La Puebla de los Infantes:
- Es complicado acercarse a la misma. No sólo es que no se haya publicado la más mínima monografía al respecto, por modesta que fuese, sino que escasean las fuentes textuales y de archivo que son, por desgracia, casi inexistentes con anterioridad a la Edad Moderna (de ahí la importancia de la arqueología y otras disciplinas auxiliares como la toponimia para un acercamiento a nuestra historia antigua y medieval). Se debe indagar, asimismo, en el archivo municipal –cuyas series se inician en 1840- y otros como el arzobispal o el de la Diputación de Sevilla que seguro guardan documentos del máximo interés. No obstante, creo que los aficionados e interesados en nuestro pasado local vamos perfilando, esbozando -eso sí, cada uno por su lado-  un conjunto apreciable de estudios cuya síntesis habría que empezar también a elaborar cuanto antes y, no menos importante, crear una bibliografía, un fondo documental que recopilara lo ya trabajado y publicado (artículos, fotografías, etc,)  con el fin de dotar de accesibilidad a estos estudios tan diversos y por desgracia muy desperdigados e inaccesibles en muchos casos a los amantes de la historia puebleña. No todo es malo: son muchas las revistas de feria que han recogido contribuciones al respecto (que asimismo habría que preservar, coleccionar y digitalizar) y varias otras publicaciones que van enriqueciendo el panorama histórico local. Todo este bagaje  permite, a su vez, avanzar en nuestro conocimiento del mismo y evitar innecesarias repeticiones. Por lo tanto, habría que intentar, en la medida de lo posible, dar una consistencia, una primera forma textual a lo ya sabido para seguir abundando en el tema con paso firme en un futuro próximo.  Y no hablo sólo de la dispersión o dificultad de acceder a estos trabajos. Los ya publicados. También hay que salvaguardar –y a prisa- otro tipo de documentación (memoria oral, coplas, aperos, utensilios, etc.) que recogió la perspectiva popular, la intrahistoria, de unas gentes vinculadas por siempre,  hasta hace una o dos generaciones, al duro trabajo del campo y que de tal manera legaron sus experiencias, duras generalmente, a sus descendientes. En fin, a pesar de que el conocimiento de nuestro pasado va a presentar una serie de lagunas casi insalvables hay mucho material que recopilar, preservar y analizar. Es un poco la tarea de todos.

Reiteramos nuestra enhorabuena a este puebleño de pro por su trayectoria y su obra investigadora y le agradecemos su colaboración para la elaboración de esta 98ª entrada del blog.

sábado, 26 de enero de 2019

Nuestra apuesta por el emprendimiento en agricultura y ganadería ecológicas puebleñas

Hace un mes aproximadamente tuve la ocasión de recorrer una vez más las modernas instalaciones del proceso de fabricación del exquisito aceite de oliva virgen extra que elabora la Sociedad Cooperativa Andaluza Virgen de las Huertas de La Puebla de los Infantes con algunas capturas de fotos durante el recorrido.





Lo primero que se me ocurrió con algunas de ellas fue publicar en Facebook la prueba fehaciente de que la Naturaleza es agradecida y nos devuelve siempre el trato que le damos, a veces, como el caso que nos ocupa, con matices sustanciales. Y ello  con los enunciados siguientes:

Foto 1: Zumo de aceituna no ecológica saliendo de la centrifugadora.



Foto 2: Zumo de aceituna ecológica.




Foto 3: Verdadero oro líquido procedente del cultivo ecológico= natural, como lo hacían los que nos han precedido.



Sirva este sencillo muestreo para en primer lugar reconocer lo que se viene realizando en el pueblo sobre agricultura ecológica, en concreto la producción de aceite de oliva ecológico virgen extra, de la que ha sido pionera la SCA Virgen de las Huertas. Me consta que así mismo se está experimentando también en algunas explotaciones ganaderas puebleñas.
En segundo lugar para animar a seguir avanzando por este camino: si nuestro campo, sobre todo nuestra agricultura, no puede competir con otras, hagamos que lo pueda ser emprendiendo en agricultura ecológica: Hay variedades de hortalizas que en La Puebla se podrían cultivar estupendamente, porque los que nos han precedido ya lo consiguieron. El mismo planteamiento se podría aplicar a la ganadería que con los ancestros también fue ecológica, como lo fueron los huevos, los pollos, los pavos...




Más posibilidades para nuestro campo y más trabajo y riqueza para el pueblo.