miércoles, 26 de junio de 2019

Al encuentro de los ancestros puebleños de La Dehesilla en el solsticio de verano de 2019



                         Amanecer en el solsticio de verano en el altar de sacrificios de La Dehesilla  ( a la derecha).                             Fotografía panorámica de Antonio Aguilera

               Este año hemos estado dos pequeños grupos de personas en torno al altar de sacrificios celtíbero y al santuario de La Dehesilla para disfrutar del amanecer en este lugar especial y mágico  del fenómeno de los rayos de luz solar a su salida, en torno a las 7 de la mañana, deslizándose primero sobre la cúspide de dicho altar y a la par iluminando también el santuario aledaño en el promontorio. Un grupo estuvo el viernes 21 y otro el sábado 22 de junio. Para el caso es igual pues este fenómeno tiene lugar entre el 21 y 22 de junio. Son fechas aproximadas debido a las irregularidades del calendario gregoriano y los años bisiestos. Quedémosnos con este dato al comenzar el relato que ofrezco a continuación: El altar y santuario celtíbero de La Dehesilla tienen en su haber el que han estado desde siempre junto a los elementos: peñas, bosque, agua, cuevas…muy apreciados por estos pueblos de la antigüedad.


                        Los rayos del Sol nada más salir parece como si acudieran en primer lugar a la roca del altar                           Fotografía de Antonio Aguilera


También al  santuario cercano











                                                                       

 El solsticio de verano
En astronomía el término solsticio, que proviene del latín solstitium, (sol sistere,  significa sol quieto), se refiere a la época del año en que el Sol, en su trayectoria aparente, se halla sobre uno de los dos trópicos, dando lugar a la máxima desigualdad entre el día y la noche. La inclinación de la Tierra en el Hemisferio Norte está más cerca del Sol y en el Hemisferio Sur se encuentra más alejada del Sol, (solsticio de invierno). La observación de estos acontecimientos es tan antigua como la humanidad. Los primitivos habitantes de nuestro planeta comprobaron que a partir de un día determinado, en el solsticio, el Sol perdía su fuerza, la disminución de la luz era evidente y éstos, desconociendo la razón, pensaban que al final el astro rey no volvería a salir, lo que les hacía temer por su supervivencia. Ahí empezó la historia de los rituales de adoración al Sol, las plegarias, el encendido de hogueras y antorchas como símbolo de la luz que ilumina la oscuridad; las hogueras de San Juan, por ejemplo. Veneraron su energía para congraciarse con este principio divino del dios que les daba el calor de la vida. Estas costumbres fomentaron en la cultura popular muchas creencias referentes al poder del Sol.


Altar de sacrificios celtíbero de La Dehesilla

El fenómeno del sol en el altar de sacrificios de La Dehesilla
Lo que en la tradición oral de La Puebla de los Infantes se conoce popularmente como “Sillón del Moro” no es sino un antiguo altar de sacrificios  con dos plataformas, está más que constatado que de la cultura  celtíbera ( ibera con influencias celtas) dado el significado que tuvo para ellos el Sol, los elementos que relacionábamos más arriba y este tipo de ceremonias religiosas que conllevaban sacrificios de animales; pero también por la similitud de nuestro altar con otros celtíberos como el de Ulaca, en Solosancho (Ávila). ¿Y qué motivos podían tener las tribus celtibéricas para estar tan pendientes del Sol ? Como en la mayor parte de las ocasiones, su propia supervivencia. El hecho de seguir sus movimientos y poder calcular el paso de las estaciones suponía también controlar los ciclos de la agricultura y la ganadería para poder optimizar los beneficios.



El altar de Ulaca( Solosancho. Ávila 300 a. C. - 50 a. C.) muy parecido al nuestro, con algunas plataformas más

La maduración de los productos agrícolas depende de la insolación, por lo que previniendo las horas de Sol se pueden optimizar las cosechas. De la misma forma, la luz del Sol también afecta al ganado en cuanto a la disponibilidad de los pastos para alimentar a los animales, lo que determina también los movimientos de trashumancia en busca de estos pastos.
La reproducción de los animales también depende del sol, ya que la aparición del celo en las hembras depende de la temperatura y de la luz ambiental. Esto permitía planificar los rebaños con antelación al poder calcular más o menos cuándo se producirían los nacimientos de los nuevos animales.
         Los sacrificios y el culto al Sol, muy relacionados con las cosechas ...( Panorámica de cultivos de La Dehesilla.               Foto desde el Santuario)










...y con el ganado ( Explotación ganadera en La Dehesilla)
       
Explotación de ganado lanar cercana a La Dehesilla


Al igual que ocurre en otros lugares de España, el enclave del altar de sacrificios de La Dehesilla, por tanto, debió tener un carácter religioso y los sacrificios debieron ofrecerse al dios Sol. No está ubicado en aquellas rocas por capricho, sino porque en el solsticio de verano el sol en su salida dirige sus rayos a la cúspide redondeada de la roca. A unos 100 metros hacia el Sur, en un promontorio, diversos historiadores y arqueólogos creen ver un antiguo santuario de peregrinación de esta misma cultura también de veneración al dios Sol.
Quien oficia la ceremonia del sacrificio de animales es un sacerdote o arúspice
 (fueron muy escasas las sacerdotisas en esta cultura) que además del ofrecimiento al Sol, extrae de las entrañas del animal sacrificado predicciones y augurios para el futuro.
Terminaba la ceremonia con la comida de los animales sacrificados asados y el festejo por los buenos presagios del sacerdote.






Estela-menhir neolítica (3000 años a. C.) posiblemente de
una diosa de la fertilidad  encontrada en La Dehesilla,
quién sabe si anticipo de lo que llegarían a ser las diosas
 Astarté de Andalucía
Detalle de cara ,deteriorada por faltarle una lasca, y  pechos en la parte inferior

                                    
Algunas aclaraciones a posibles interrogantes sobre nuestros ancestros de la Edad Antigua
En la entrada anterior de este blog sobre el Tesoro de La Puebla de los Infantes decíamos que este había sido encontrado en el entorno de este altar de sacrificios y que en referencias sobre él se le apellida muchas veces como “turdetano”. ¿ Cómo esta coincidencia de dos culturas diferentes? Estamos convencidos de que el espacio de La Dehesilla fue un crisol de culturas desde tiempos inmemoriales, al menos desde el Neolítico y toda la Edad de los Metales de la que tenemos constancia por restos aparecidos. Uno de los más antiguos la estela o estatua-menhir del Neolítico ( unos 3000 años a. C.) que tenemos en el hall del teatro cine municipal “Andalucía” encontrada por un agricultor con su arado en aquel espacio.Representa una figura de mujer, símbolo de alguna diosa que se clavaba profundamente en la entrada del poblado para soportar las inclemencias de los vientos con fines rituales, astronómicos o sencillamente religiosos. Todas las culturas desde entonces tienen como hilo conductor o identidad, la de ser iberas ( unas más avanzadas que, por ejemplo, procuraban sobre todo el oro y la plata, o conocían la escritura..., como los tartesos y después a partir del 500 a. C. los turdetanos, que los tuvimos también en La Dehesilla por la influencia del importante núcleo tarteso de Setefilla); y los celtas, pueblos nórdicos, descubridores del hierro, que en todo el milenio a. de C. se han ido fusionando con los indígenas iberos, incluída Andalucía y La Dehesilla. Conclusión: Pudieron ser coetáneos celtíberos y turdetanos ( sus raíces eran en ambos casos iberas), cada uno con características diferentes que dieron lugar a ceremonias religiosas diferentes como esta que tratamos hoy de los celtíberos o a tesoros diferentes y el uso de metales distintos como el que tratamos en la entrada anterior. Otra conclusión que no por repetida debemos obviarla: la de la fusión, convivencia y colaboración de culturas,  que al cabo de dos mil y pico años todavía algunos no acaban de asumir como normal y natural.
Grupo de historiadores e investigadores recorriendo este emblemático lugar

Epílogo
Hemos hecho mención en esta entrada del blog, la nº 103, al espacio en el que se asentaron las primeras poblaciones de la Edad Antigua que  posteriormente se reconvertirían en una cultura hispanorromana a partir de la conquista (206 a. C.) asentada sobre todo en villae de los dos valles , Castril e Infierno, formando parte de la municipalidad de Celti y la producción de aceites, ánforas y alfarerías... Pero limitándonos al pequeño espacio que ocupan los mencionados altar de sacrificios y santuario celtíberos, debemos señalar que ocupan un lugar de extraordinaria importancia sometido durante siglos al más absoluto olvido y a lo largo de las últimas décadas al expolio con los detectores de metales, que hemos comprobado in situ muchas veces, y  como lo demuestra el requisado del Tesoro de La Puebla de los Infantes en el mercado negro por parte de la Guardia Civil, del que tratamos en la entrada anterior. Creemos que habría que hacer algo. Se me ocurre que con el objetivo de convertirlo en un parque temático de nuestra historia de la Edad Antigua, para investigaciones históricas, arqueológicas, etnográficas..., visitas escolares y turísticas, etc..., lo primero que habría que hacer es convertirlo en un BIC ( bien de interés cultural). Tenemos entendido que para los BICs que se encuentran en terrenos particulares la Unión Europea está subvencionando a los propietarios a cambio de que no se deterioren más de lo que están estos yacimientos, se controlen las entradas de personas y de que conforme a un proyecto establecido con las instituciones pertinentes ( Ayuntamientos,etc...) se puedan llevar a cabo las actividades mencionadas a lo largo del año.Las generaciones futuras, cada vez más cultas y deseosas de descubrir su pasado para entender mejor su presente, nos lo agradecerán.

                                                                                               Rafael Velasco

viernes, 14 de junio de 2019

El tesoro de La Puebla de los Infantes

En la imagen de intrahistoria puebleña nº 1 ( entrada 45 de este blog) decíamos:
                                             La historia de La Puebla
                                            de cualquier edad o tiempo
                                            se concentra en La Dehesilla
                                            cerca de la fuente El Hierro

Valle de La Dehesilla por el que discurre el arroyo del mismo nombre ( Al fondo, la fuente El Hierro)


ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Efectivamente es en este espacio de La Dehesilla del término municipal de La Puebla de los Infantes en el que debemos ubicar este tesoro por ser donde se suceden los asentamientos humanos más antiguos del pueblo de los periodos Neolítico, Calcolítico, Bronce...o dicho de otra manera: Genéricamente habría que hablar de poblaciones iberas, pero si tenemos en cuenta sus características diferenciadoras, tendríamos que referirnos sobre todo a tartesos y turdetanos ( Desde el 1000 a. C. hasta la conquista romana de estos territorios, 206 a. C.  ) compatibilizándolas de alguna manera con  entidades étnicas como la de los celtas o celtiberos. De ahí que teniendo en cuenta cuándo fue creado y sus características propias nuestro tesoro en cuestión suela apellidarse en algunos textos como "turdetano": Tesoro (Turdetano) de La Puebla de los Infantes.



















¿Quiénes eran los turdetanos, o en nuestro caso los puebleños turdetanos?
Los turdetanos eran los descendientes de los tartesios, pero con algunas diferencias: La civilización tartésica es paralela a la llegada de los fenicios a Gádir (1100 a. C.- 500a. C). Tiene por tanto una gran influencia fenicia y griega en los bronces, joyas, cerámicas, dioses, agricultura... El espacio en que se desarrolla ocupa las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla, siendo precisamente Setefilla uno de sus núcleos más importantes. Ejemplo de la influencia fenicia en su manufactura es el caso del Tesoro del Carambolo  encontrado en una colina a sólo 3 Km. de Sevilla por lo que se encuentra en el Museo Arqueológico de esta ciudad, muestra un conjunto de cerámica y joyas de oro de 24 kilates.  
Los turdetanos, a diferencia de sus antecesores, tuvieron una mayor influencia de los cartagineses como apreciaremos después en nuestro tesoro. Su territorio se amplió, como podemos observar en los mapas, con relación al de los tartesos a Córdoba, Málaga y parte de Jaén...Y en cuanto a su cronología, harían notar su influencia entre el 500 a. C. hasta el 206 a. C. en que estos territorios quedan conquistados por los romanos.
Estrabón, antiguo geógrafo e historiador griego refería de ellos: " son considerados los más cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de 6000 años de antigüedad..."
Por tanto, una personalidad propia dentro de la cultura de los iberos o celtíberos: cerámica pintada con decoración geométrica, escultura animalística que en época romana se continuó con figuración humana, etc...Otras particularidades serían sus necrópolis y enterramientos, su lengua que estaba más próxima a la de los iberos que a la de los tartesios. Y la minería que era el  recurso principal para ellos ( sobre todo el cobre, la plata y el oro).
Aparte Setefilla ( Lora del Río)y La Dehesilla en La Puebla ya mencionados, tenemos muy cerca del pueblo, en El Turruñuelo, en el límite con el T.M. de Peñaflor, dos grandes fortificaciones tartésico-turdetanas: La Mesa Cordobesa y La Cerquilla.


Tesoro ibero de Jávea, a la izquierda y Tesoro de La Puebla de los Infantes, a la derecha ( Museo Arqueológico Nacional)

 DATOS SOBRE EL TESORO
 El Tesoro de La Puebla de los Infantes se encontró en 1982 en el entorno de lo que se conoce en el pueblo como el "Sillón del Moro", pero que se trata en realidad de un antiguo altar de sacrificios de la civilización celtíbera. Data de la segunda mitad del S. III a. C. ( entre el 300 a. C. y el 200 a. C.). Fue creado por orfebres turdetanos, dadas sus características y la fecha de su fabricación, está compuesto por piezas de orfebrería de oro y plata y monedas hispano-cartaginesas, de las cuales se conservan un shekel y un cuarto de shekel que se relacionan con la Segunda Guerra Púnica (218-206 a. C.). La relación de las piezas son las que siguen: En oro una diadema,  tres torques, una fíbula, un collar y un anillo,  así como las siguientes joyas de plata: seis brazaletes, doce anillas, cinco anillos de chatón liso, dos monedas de plata púnicas ( shekel y cuarto de shekel).



Torque de oro

fíbula de oro




anillo de oro


shekel ( moneda cartaginesa) de plata

brazalete de plata



En la tradición oral de La Puebla se comenta que este tesoro fue interceptado por la Guardia Civil, que al ser un cuerpo de seguridad nacional tuvo que ser trasladado a Madrid, motivo por el que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional y no en el Arqueológico de Sevilla, donde está depositado el del Carambolo, como se podría suponer.

 Se encuentra a la derecha en una vitrina de máxima seguridad compartida con otro de Jávea ( a la izquierda) de similares características por tratarse también de la cultura ibérica.

Diadema de oro


Sobresale entre sus piezas la diadema de oro: Con estructura de tradición orientalizante, su cuerpo central es articulado en bandas de dos pequeñas placas con la imagen de la diosa mediterránea con las alas plegadas sobre el cuerpo y las manos bajo los senos.





Detalles de la diadema

lunes, 27 de mayo de 2019

De blanqueo

Cuando remiten las lluvias de primavera, normalmente a primeros de junio, el pueblo en su conjunto comienza la actividad del blanqueo típico de los pueblos de Andalucía. Aunque la cal se conoce desde la antigüedad como elemento constructivo, fue ya utilizada  por los romanos en su famosa argamasa  ( antecedente del hormigón), el blanqueo e higienización de las casas con la cal se les relaciona con nuestro pasado andalusí; si bien se generalizó aún más a partir del siglo XVI para evitarse  el contagio de la fiebre amarilla procedente de América.
La Puebla de los Infantes tiene en su haber una gran tradición de caleros que fabricaban la cal en los hornos conocidos aquí como caleras. A ellos les dedicamos un reconocimiento público de carácter humano,sobre todo, en un reportaje periodístico que se insertó en este blog ( Entrada 39). 
En esta entrada número 101 deseamos referirnos a la segunda parte de estas actividades centradas en torno a la calera, de la que describimos cada una de sus partes, pero sobre todo a la cal y su tratamiento para ser utilizada en el blanqueo o encalado; recurso fundamental durante siglos para los recubrimientos teniéndose en cuenta que muchos de estos había que realizarlos sobre paredes de tapial que requerían un elemento consistente como lo es la cal.



Última calera en actividad de  La Puebla de los Infantes :

La de Juan Antonio Saravia ( "Cabecilla") en El Ganchal









LA CALERA
 La calera es el horno tradicional que se ha utilizado en La Puebla de los Infantes para calcinar la piedra caliza. Se construye excavando un pozo circular hasta 1 metro y se continúa con piedras de mampostería sujetadas con barro formándose una gruesa pared , en total  hasta los 2 o 3 metros, con una capacidad como para 2 metros cúbicos de piedras. En el interior de esta especie de pozo se forma un poyete o doble pared en el primer metro que se utilizará como base para apoyar la piedra que se va a cocer: la almendrilla ( la mejor para el blanqueo), la tosca y la jabaluna ( mejor para obras), que las hemos arrancado previamente con el pico, la espiocha y la barra, y la hemos partido con la porra y el porrillo. Debemos distinguir en la calera: el caño, la puerta, el pecho y el cobijo o cabeza. Por el caño se manipula la quema con los haces de monte o varetas y palos que previamente hemos colocado en lo hondo de la calera y otra parte al exterior para ir quemando.
Cargar la calera.
Las piedras las coloca el calero y su ayudante en filas, tarea que requiere sabiduría y destreza. Una vez llena la calera, el pecho se recubre con una capa de barro para evitar que el calor  te dé en tu pecho cuando estás quemando.

Eduardo Santana cargando su calera ( Foto: Joaquín Conde)

Calera dispuesta a cubrir el pecho  (Foto: J.C.)








La quema.
Hay que mantener el fuego encendido con haces de monte  o varetas de olivo durante 24 horas, procurando que siempre mantenga la misma temperatura que la piedra requiere ( unos 1000 grados). Pasado este tiempo, la piedra ya está quemada y hay que dejar que se enfríe durante otras 24 horas, pero a las 12 horas ya se abre el pecho.


Quema de la calera
                                     
Sacar la cal ( descarga de la calera)
 Se realiza a las 24 horas de la quema. Una vez sacada la cal,  el calero la  cargaba sobre los serones de su arria de animales de carga y la almacenaba en su casa donde su mujer la vendía con su almud o medio almud, o él pregonándola por el pueblo y las localidades vecinas.
Descarga de la calera
Conclusión:
Aunque este trabajo artesano ha sido sustituido por los hornos industriales, no debemos olvidar que, durante generaciones, el oficio del calero dio trabajo y sustento a muchos vecinos del pueblo, dejando una huella imborrable en nuestra cultura popular y en la blancura de nuestro pueblo. Caleros referentes nuestros fueron los maestros  Manuel Santana   y Celedonio González Santana, así como los hermanos Saravia (“Cabecillas”): Manuel, Ramón y Juan Antonio, etc... Todos ellos aprendieron y ejercieron el oficio en nuestro Ganchal (lugar de piedras).
                           
                              PROCESO EN LA CALERA Y LA CAL 

Tradicional tinaja de barro para apagar la cal viva vertiendo agua con cuidado

 
Otros recipientes más pequeños para el blanqueo ( cada uno con su palo de mover la mezcla blanca y el agua)
                               
Piedra caliza                                                                                     
(Carbonato de calcio)……..( Por medio de la calcinación
                                              o quema de la piedra)……    Cal viva  (Óxido de calcio) + agua ....... Cal hidratada o apagada
                                     Dispuesta para encalar o blanquear     y

  para mortero de la construcción (añadiéndole un 20% de arcilla)

  En ambos casos, en contacto con el dióxido de carbono del aire se  producirá la carbonatación- calcita- de ahí la dureza que obtiene.


Útiles de blanqueo: escobillas artesanas, brochas, cepillos con palos...

En el casco urbano de nuestro pueblo está ya bastante generalizado el uso de la pintura industrial, pero a veces hay que recurrir a la cal para paredes muy deterioradas, exteriores, corrales, paredes de tapiales que aún quedan algunos, casas antiguas de campo...pues el recubrimiento con ella siempre será más consistente y duradero.

 ( La cal de Morón de la Frontera, y por extensión la de fabricación artesanal en las caleras, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2011)

Mi agradecimiento a Manuel Gámiz Santana ("Calero") por su colaboración en esta entrada, dados su conocimientos en estos temas vividos desde pequeño.

domingo, 17 de marzo de 2019

Entrada número 100: Un pueblo encantador


























Llegados a la entrada número 100 de este blog procedía que esta fuera especial. Había pensado que fuera como un resumen o recapitulación de todo lo anterior. Mientras andaba en estas cavilaciones he tenido la suerte de que me visitaran las musas y surgiera el poema que publico en primicia a continuación y que se titula como la entrada. Espero haber puesto en valor en él los principales signos de identidad de La Puebla de los Infantes para que pueda ser considerado como lo proclama este blog y quien lo gestiona, como

                                       UN PUEBLO ENCANTADOR

Un Santo  lo protege, y, con montera,
le regala ansiadas lluvias otoñales.
El agua, en todas sus  sinfonías y variedades:
fuentes, manantiales, riachuelos, embalses,
acueductos, norias, pozos, acequias,
 pilares, pilones y pilas monumentales.
En arroyos serranos, verdes y doradas choperas.
Radiales caminos que serpentean entre dehesas y olivares.
Bellos horizontes crepusculares.
La mayoría de las noches, cielos limpios y estrellados.
Profunda historia de los que vinieron para quedarse
y de los que se marcharon sin retorno.
De ambos, innumerables recuerdos
en la memoria y en importantes monumentos.
Ganchal de caleros.
Praíllo de juegos.
Desanche y Llanillo de encuentros.
Paseo de Mesones.
Histórica plaza del Ayuntamiento.
Vigilante castillo.
Honda e insondable Meína.
Acogedores sardineles.
Tradiciones festeras y  semanasanteras
entre las que triunfan las patronales
de la Virgen de las Huertas
y de sopaipas no menos acogedoras,
en la no menos popular y variopinta de Las Candelas.
Jolgorio en romería y en atrevidos carnavales.
Tradición también en la briega del ganado,
en la siembra y los preciados olivares.
Pequeñas propiedades que encuentran su acomodo
en un pequeño mundo a veces acotado,
y apuestas en ellas por un turismo rural acrecentado.
Mujeres decididas, constantes, resolutivas.
Hombres bonachones y tolerantes.
Como buenos andaluces, todos ellos y ellas, nobles,
con capacidad de adaptación y de aguante.
Estas y algunas notas más
conforman la villa y sus habitantes
que a muchos propios gustan llamar “El Pueblo”
por su  identidad y personalidad palpables.
Se trata de un pueblo con encanto y bello.
Se trata de  La Puebla de los Infantes.




















































viernes, 8 de marzo de 2019

Paisajes de agua (III): Los característicos pozos embovedados de La Puebla de los Infantes


Pozo embovedado con abrevadero aparte en el olivar de José Santana González

 Tras el Molino de Sofío y la Presa y embalse
 José Torán, les toca el turno a estos pozos tan característicos que tenemos en toda la geografía de nuestro término municipal en los que hubo asentamientos humanos, en las también típicas casillas, sobre todo a partir del siglo XVIII con el auge de la agricultura. Son muchos, la mayoría en buen estado y con agua en su seno, otros dado su total abandono han comenzado a estar en ruinas.

Pozo-abrevadero en el  Pago de la Marquesa (Familia Gutiérrez- Villanueva)












Detalle del entibado del pozo anterior


Pozo del entorno del Ganchal en parcela de la familia Gutérrez- Villanueva




          Detalle de la cúpula del pozo anterior


Debemos tomar conciencia de su mantenimiento, ya que forman parte del Patrimonio Local y dado su gran interés: histórico, antropológico, social,cultural, turístico… para conservárselos a las generaciones futuras.




        Pozo-abrevadero  en El  Timonar de la familia de José Manuel Santana que recientemente le han realizado obras de mantenimiento.


Con ellos queremos reconocer y homenajear a nuestros antiguos poceros, y por extensión a los trabajadores de la piedra y a los alarifes y albañiles que nos han precedido, en el duro quehacer de modelarla: extraerla de las entrañas de la  tierra, emplearlas en la construcción de edificios, en la fabricación de la cal,  los entibados de minas y  de estos pozos que tratamos, la construcción de paredes o muros de piedras secas de los campos, por cierto ya considerados recientemente  Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


                         Pozo - abrevadero junto al arroyo de La Dehesilla   
      Como digo, a la construcción de estos pozos se llega tras un largo recorrido del manejo de las piedras y su significado en el pueblo:
·       La antigua tradición de las canterías (La Cantera, La Canteruela…)
·       La extracción de piedras calizas para la fabricación de cal.
·       El Ganchal, lugar emblemático en tanto que auténtica escuela de caleros, único en toda la comarca.
·       Familias especializadas en el arte de la fabricación de muros o paredes de piedra seca.
·       Y a  todo lo anterior, podríamos añadir la larga tradición de la minería en diversos puntos del término municipal de La Puebla ( por aquello de los entibados tan perfectos de estos pozos) .Y qué decir del  arte de la albañilería que tanto se ha prodigado también, que nos viene de muy lejos en el tiempo, y que se ha ido demostrando en todo el patrimonio histórico del pueblo, en el que destacamos aquí y ahora los pozos embovedados, dispersos por terrenos de labranza y olivares sobre todo. Por lo que en estos pozos que tratamos no solo admiramos sus entibados perfectos de piedra  sino sus  bóvedas semiesféricas o cúpulas, algunas de ellas también perfectas,  para proteger el agua que había que preservar como bien apreciado para  el abastecimiento humano y que se compartía con animales en abrevaderos, algunos de estos consistentes en el vaciado de una sola piedra o sillar. En el mismo sentido podríamos referirnos también a los acueductos, norias, acequias, albercas... que todavía por suerte y en parte disfrutamos.
Pared de piedra seca en El Toril. Al fondo, La Puebla


Última calera de El Ganchal de Juan Antonio Saravia