domingo, 12 de enero de 2020

Personas vinculadas con La Puebla de los Infantes y Peñaflor (2ª parte)


En esta segunda parte acerca de los vínculos entre, por orden alfabético,  La Puebla de los Infantes y Peñaflor  mostraremos lo que pretende ser un sencillo botón de muestra, en principio de varias personas, con la única condición de que hayan dejado una estela para la historia cercana a nosotros, o para la intrahistoria puebleña, pues conocemos en la época medieval, sobre todo, personajes dueños de señoríos y conquistas en los dos municipios, pero creo que con lo expuesto sobre la historia de la primera parte es suficiente.
 Es indudable que puedan existir más personas del último o últimos siglos que se consideren vinculadas a los dos pueblos y hayan dejado alguna estela para la historia; es por lo que dejamos esta entrada abierta a la información y opinión que nos llegue de los lectores del blog de manera que podamos incrementar la relación con alguna persona más.
De las que aquí trataremos son, por orden cronológico: D. Evaristo Hinojosa Espada y su hijo D. Enrique Hinojosa Núñez, D. Vicente del Valle y D. Blas Infante.

D. Evaristo Hinojosa Espada era natural de Peñaflor, pero en el Archivo Municipal de La Puebla aparece en 1879 como dueño de olivares y terrenos de labor ( el Cortijuelo, la Cantera, Hatillo, Medina, dehesa de El Monte, Piedras Blancas, Pileta, Matachel y tres pedazos de tierra en la Solana de Matachel) viviendo en una casa de la calle Genaro Martínez. Se inicia con él, pues, la saga de la familia Hinojosa en La Puebla.


Cortijo de San Enrique en la dehesa de El Monte, de principios del siglo XX

Su hijo, D. Enrique Hinojosa Núñez, también de Peñaflor, se instala también en La Puebla construyéndose una gran casa frente a la puerta lateral Este de la iglesia parroquial de la Virgen de las Huertas. Fruto de su matrimonio con Dª Ana Santana Rodríguez, también de Peñaflor, tendrían una descendencia de 9 hijos.  Llegó a reunir muchas posesiones,  se nos dice que llegaban prácticamente desde el Molino de Sofío hasta la Fuente de la Mujer. La finca matriz o al menos la más identificativa de esta familia fue siempre el Cortijo de San Enrique ( por el nombre de su dueño) o del Monte, de dehesas y olivares, en uno de los cuales se construiría incluso una almazara (Molino de San José), que tras prestar servicio a la familia le fue arrendada a un francés, un tal “Douamec”, por lo que fue conocido desde entonces en el pueblo como “molino de Domeq”.


D. Enrique Hinojosa Santana, médico de Bollullos del Condado, introductor de la penicilina en Andalucía

De los 9 hijos de este matrimonio, los dos que han llegado a conocerse más fue D. Diego Hinojosa Santana, Secretario del Ayuntamiento de Peñaflor durante el periodo republicano que llegaría a obtener el título de Hijo Adoptivo de Peñaflor. Se conserva aún su casa en la calle Raimundo Martínez (Mesones); y el tercer hijo D. Enrique Hinojosa Santana, médico de Bollullos del Condado desde donde  fue pionero, introductor e impulsor,  del uso de la penicilina en toda Andalucía, pues le había ayudado a salvarle la vida a un hijo suyo. Se le recuerda también como un buen médico atento a sus pacientes que incluso llegó a perder la vida como consecuencia de una bronconeumonía que le produjo el contagio de una virulenta gripe asiática por no querer dejar de atender a sus pacientes aquejados de esta enfermedad. Los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Huelva, Córdoba y Sevilla le rindieron homenaje en La Puebla con una cerámica conmemorativa en la fachada de la casa familiar el 9 de marzo de 2012.


Antigua presa o azuda de Peñaflor en el río Guadalquivir para producción de energía eléctrica

D. Vicente del Valle, viene a trabajar a la fábrica de harina de Peñaflor que se fundó y comenzó su actividad en 1878 a raíz de la llegada del ferrocarril a esta localidad y que en casi un siglo de historia con algunas pausas en su actividad siempre había contado con la energía hidráulica del Guadalquivir para la electricidad que necesitó ( cuyo excedente llevó la luz a Peñaflor y La Puebla). Bien por los avatares de las crecidas del río en invierno en las que había que interrumpir la actividad harinera, bien por el espíritu emprendedor de nuestro personaje, adquiere en la primera década del pasado siglo XX el pequeño terreno circundante del antiguo molino del Agrimensor, lo restaura y mejora sus instalaciones, siempre con la ayuda de su sobrino Sofío Casado del Valle, y comienza su actividad como autónomo harinero para La Puebla de los Infantes en 1910. A la muerte de D. Vicente del Valle, hereda su propiedad su sobrino Sofío, de ahí el nombre con el que conocemos aquel paraje espectacular.

Panorámica del Molino de Sofío
















Vicente Casado Ruiz nos explica emocionado su vida en la actividad molinera de su familia

Sofío Casado del Valle y su esposa Encarnación García, tuvieron cuatro hijos: Valeriana, Antonia, Sofía y Vicente, a los que todos conocemos, particularmente a este último, al que se comprende que le pusieron el nombre del tío pionero de la actividad harinera del Retortillo y conocido en el pueblo como “Vicente Sofío” que llegaría a ser el último molinero a la muerte de su padre hasta que en los años sesenta decide mejorar su vida yéndose a trabajar a la fábrica de cerveza Cruzcampo de Sevilla.


Vicente Sofío explicándonos cada una de las partes desde la presa hasta el rodezno

Por Vicente y sus hermanas que se criaron en aquel lugar, hoy emblemático y señas de identidad de La Puebla, conocemos los avatares  que tuvieron que soportar con las crecidas del río Retortillo que suponían un volver a empezar la mayoría de las veces. O los tiempos difíciles de la Guerra Civil y la posguerra, con la satisfacción para la familia de que contribuyeron a mitigar el hambre del pueblo en aquellos tiempos difíciles.


D. Blas Infante: No es este el lugar para glosar una figura histórica de la grandeza de este hombre, pues sería interminable, solo quisiéramos referirnos al paso de D. Blas por Peñaflor y por La Puebla de los Infantes; pero por respeto y reconocimiento a su persona haremos una breve  referencia sobre él: Nació en Casares (Málaga) el 5 de julio de 1885. Notario de profesión, escritor ensayista y político conocido por su condición de ideólogo del andalucismo. Hombre sensible al sentir de los pueblos y de la Andalucía profunda y en palabras de su nieta Mª Jesús, de Lora del Río, a la que hemos escuchado muchas veces hablar de su abuelo “también defensor activo de la Naturaleza”. El final de su vida fue muy trágico pues fue fusilado por los sublevados por sus ideas sin juicio ni sentencia el 11 de agosto de 1936 en Sevilla en los inicios de la Guerra Civil Española, hecho luctuoso que cada año se recuerda en el lugar de su muerte por diversas instituciones andaluzas. En abril de 1983 el Parlamento de Andalucía le reconoció como Padre de la Patria Andaluza en un acto de justicia histórica por lo determinante que fue su trayectoria vital y el legado de su obra en el proceso autonómico andaluz.


D. Blas Infante en su casa de la Alegría en Coria del Río. Sostiene un zorro amaestrado por él que probablemente se le regalara siendo un cachorro en La Puebla de los Infantes

D. Blas toma posesión de la notaría de Cantillana en 1910 y se desplaza a  pueblos de su influencia a ejercer su cargo, entre ellos a Peñaflor, donde conocería a Dª Angustias García Parias con la que el 19 de febrero de 1919 contraería matrimonio en una capilla de la casa familiar sita en el actual número 30 de la calle Juan Carlos I ( calle Largo). Al poco tiempo de dicho matrimonio tomaría posesión de la notaría de Isla Cristina ( década de los años veinte), hasta 1931 en que consigue la de Coria del Río donde se construirían para su ya familia numerosa de 4 hijos su famosa casa de la Alegría, hoy convertida en museo de la Autonomía y la Historia Contemporánea de Andalucía.
Se constata, por tanto la vinculación de D. Blas con Peñaflor, y también con La Puebla de los Infantes. Quizás por su amor a la Naturaleza y por su carácter sociable se conoce acerca de sus visitas al cortijo de Las Villalonas de la familia Parias de Peñaflor, al cortijo de San Enrique o del Monte en La Puebla al que fue invitado varias veces por la familia Hinojosa Santana (esta familia le tenía ofrecido así mismo un despacho en su casa frente a la iglesia parroquial para que ejerciera sus funciones de notario cuando viniera a La Puebla) sabemos también de su amistad con la familia López Hinojosa dueños de El Tejero y obviamente nos lo imaginamos por alguna de las propiedades que desde antiguo tuvo la familia Parias en el término de La Puebla: La Adelfa, camino de Constantina o la Sierra El Lobo. 
Pilar del cortijo El Monte. Más abajo el merendero en la huerta donde más de una vez se le vio a D. Blas leer y escribir

Debemos hacer notar, por ultimo, que hemos coincidido alguna vez vecinos de Peñaflor y de La Puebla con escrituras de propiedad de nuestras casas escritas de puño y letra por D. Blas Infante en su etapa de notario en Cantillana.

Nuestro agradecimiento por su colaboración para esta entrada a Antonio Hinojosa Toro,por sus referencias familiares; a Juan José Toribio por la foto antigua de Peñaflor y referencias del Archivo Municipal de La Puebla; y a Mª Jesús Naranjo Infante, nieta de D. Blas Infante, por su información de la faceta de su abuelo como gran amante y defensor activo de la Naturaleza, así como por la foto de D. Blas en la casa de la Alegría.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Vínculos: La Puebla de los Infantes y Peñaflor ( 1ª Parte)


Siendo dos pueblos diferentes, debido a su ubicación sobre todo, La Puebla entre las estribaciones de Sierra Morena, y Peñaflor un poco más abajo en plena Vega del Guadalquivir, han sido sin embargo dos pueblos muy relacionados, con muchos vínculos comunes que nos vienen ya desde la noche de los tiempos.
Si dejamos la Prehistoria y entramos en la Protohistoria, los dos comienzan a vincularse muy probablemente con la cultura tartésica  en El Turruñuelo en los grandes poblados fortificados de Mesa Cordobesa (más cercano a La Puebla) y de La Cerquilla ( más cercano a Peñaflor). Aparte estos dos lugares, La Puebla tendría así mismo implantación turdetana más cercana, en concreto en La Dehesilla si nos atenemos al hallazgo del célebre tesoro turdetano de La Puebla de los Infantes ( Ver entrada nº 102 de este blog). En este espacio en convivencia o sin ella  tendríamos también  tribus de celtíberos. Y en Peñaflor, en el ángulo comprendido entre el arroyo Las Moreras en su desembocadura y el río Guadalquivir.
La Dehesilla puebleña desde el santuario celtíbero.
Por su valle discurre el cordel de Hornachuelos

















Restos de murallas defensivas de la Mesa Cordobesa en El Turruñuelo
Ya en época romana, a partir del 206 a. C. las dos poblaciones sometidas a esta cultura conquistadora se verían vinculadas en la municipalidad de Celti (“los celtas”) en torno a la minería, la alfarería y la producción de aceite de oliva, cuyas ánforas llevaban a Roma el sello con dicho nombre y terminaban en la colina o monte Testaccio. La Puebla, en villae diseminadas por los dos valles: el de Castril y el del Infierno; Peñaflor en torno a la ciudad de Celti, junto al margen derecho del río Betis, antes Tartessos  o el río del Aceite y más tarde el Río Grande o Guadalquivir.


Cimentaciones de la ciudad hispanorromana de Celti en Peñaflor

Probablemente de esta cultura y antiguas fiestas paganas (Lupercales…) procedan en los dos pueblos por ser olivareros (Peñaflor hasta la segunda mitad del siglo XX) la fiesta de las Candelas; y por ser ganaderos, la Feria. En ellas siempre hubo trasvases de personas de un pueblo a otro.


Fiesta de Las Candelas en La Puebla de los Infantes
Llegados a la cultura ( musulmana, judía y cristiana) de Al-Ándalus, puebleños y peñaflorenses viven ya en una aldea definida por tres espacios, cada uno con sus funciones: el castillo o Alcazaba, lugar defensivo y de protección; la Medina, lugar residencial y comercial; y la Zahareta , lugar comunal de juego y expansión de la aldea. Ambos pueblos, por tanto debieron tener una pequeña mezquita, una sinagoga y alguna ermita o iglesia para el culto arriano y/o cristiano. Ambos pueblos buscaron su acomodo junto a un arroyo (en el caso de Cañebolo, el de La Medina o Meína y en el de Peñaflor, el de Las Moreras), y en lugares con manantiales inagotables: Banduro en La Puebla y las fuentes de Almenara y Oñarda o Iñarda, en Peñaflor. En ambos pueblos quedan resonancias de esta época en sus restos, sus iglesias gótico-mudéjares ( la de Peñaflor quedaría destruída en 1755 a causa del terremoto de Lisboa y sustituida por la actual  de estilo barroco sevillano) también han quedado de esta época infinidad de palabras y expresiones que utilizamos, herramientas, norias, albercas y sistemas de riego, comidas, fitoterapias, objetos artesanales,  dulces y jabón caseros, etc…


La cultura de AlAndalus puso en marcha las huertas en los dos pueblos y los sistemas de riegos















                  
En los dos pueblos se conserva la artesanía de nuestros antepasados






Los dos pueblos comparten una historia de caleros y carboneros
( Calera puebleña de Almenara)






Llegados al siglo XV, los dos pueblos compartirían las cuevas y refugios del río Retortillo cuando había que huir de las pestes mortíferas de aquella época, hasta que remitieran. Los dos pueblos aportarían monjes franciscanos a la fundación del convento de San Luis del Monte del Turruñuelo en 1492, año del descubrimiento de América, de entre los hombres que se hicieron ermitaños y decidieron vivir en soledad en este río.
En las entradas nº 15, sobre Almenara, y nº 16, sobre El Turruñuelo, de este blog,  se hace mención al trabajo de los dos pueblos en estos dos grandes espacios ( olivar, carboneros, caleros…) así como el compartirse vecindad y ayuda mutua en propiedades  de ambos pueblos en El Turruñuelo y  El Trasquilado (o Tasquilao), extendiéndose hasta nuestros días a zonas de La Canaleja y El Santo.
La industrialización que se extiende por España durante el siglo XIX hace que tanto La Puebla como Peñaflor tuvieran actividad minera, alfarera – ladrillera y harinera. Por lo que hubo una gran colaboración entre ambos pueblos sobre todo en lo referente al uso del ferrocarril desde Peñaflor, así como trasvases de trabajadores.
Debemos recordar el proyecto realizado por una empresa francesa de vía férrea desde Peñaflor a La Puebla de los Infantes “El Galayo y ampliaciones”, de 1891 que no llegaría a feliz término. El trasvase de trabajadores entre los dos pueblos se produciría también a partir de mediados del siglo XX ( aceituna a La Puebla y algodón y otras recolecciones a Peñaflor). Ambas poblaciones han compartido el mismo fluido eléctrico, y los mismos avatares de este,  el primero generado por la fábrica de harinas de Peñaflor y posteriormente el haber dependido de la misma subestación de  Compañía Sevillana de Electricidad, actual Endesa.

Proyecto de ferrocarril minero a La Puebla desde Peñaflor





Fábrica de harinas de Peñaflor en la que trabajaron personas de La Puebla y en la que se generó el primer fluido eléctrico para los dos pueblos

Finalmente, en este breve recorrido histórico haremos mención a las vías de comunicación  desde época medieval que fueron muchas y variadas. Haremos referencia a los caminos públicos y a las vías pecuarias (cañadas, cordeles, veredas y coladas) que hoy se les confunde pero antes se sabía perfectamente acerca de sus diferencias y funciones. Así, hemos tenido compartido de Este a Oeste: La antigua vereda de Lora del Río a La Puebla de los Infantes ( actual carril de La Canaleja);  el camino público del Estraperlo de Peñaflor a La Puebla ( por Almenara y salida al anterior de La Canaleja): el camino de Peñaflor a La Puebla  por Almenara ( actual carretera SE- 7106); el antiguo camino de Palma, el cordel de Hornachuelos  y Puerto de Almenara, que enlazaba con la antigua vereda de La Dehesilla de Peñaflor, sustituidos en su tiempo por la actual carretera SE-7105.

Entrada a La Puebla por la carretera "de arriba", la SE-7106.
En primer término antigua fábrica de harinas





Carretera "de abajo" desde Peñaflor, la SE-7105.
A la derecha la fuente de Malapiel, lugar desde siempre de abastecimiento de agua de los transeúntes puebleños y peñaflorenses donde se departía e intercambiaba información









lunes, 9 de diciembre de 2019

Paisajes de Agua (IV). El Huerto del Moro


Manantial en la propiedad de Villanueva-Llamas en noviembre 2019








Continuamos año tras año con nuestra afición y disfrute del estudio de fuentes, manantiales y demás recursos naturales relacionados con el agua del término municipal de La Puebla de los Infantes: pozos, norias,pilones, pilares...Pero cuando recorremos un punto de interés especial o paisaje de agua, como los catalogados hasta ahora: Presa y Molino de Sofío, Presa y embalse de José Torán, los característicos pozos embovedados de La Puebla o este Huerto del Moro, hacemos una paradita como si de  oasis se trataran y recordamos las bellezas y sensaciones recibidas cuando los observábamos detenidamente, lo cual merece que dejemos constancia de ello en el blog, por tratarse también de puntos especiales que contribuyen a corroborar nuestro calificativo a La Puebla de los Infantes de pueblo encantador.

Comienzo del regajo del Infierno a partir de los rezumes en la propiedad de Villanueva-Llamas

Lo que conocemos en el pueblo como Huerto del Moro, topónimo de resonancias andalusíes, es un espacio comprendido por tres pequeñas propiedades circunscrito en un triángulo isósceles cuyo vértice está orientado al NE y la base hacia el SO y cuyos lados iguales serían, el derecho la carretera SE-7105 de Peñaflor a La Puebla de los Infantes en el entorno del km. 10 a 10,2 aprox. y el izquierdo la vía pecuaria Cordel de Hornachuelos, conocido también por los puebleños como carril de Angorrilla, por discurrir por este otro espacio. Si nos aproximamos a él desde La Puebla de los Infantes por dicho cordel recorriendo todo el Valle del Infierno hasta su límite NE, tendríamos en la base, y desde lo más bajo a lo más alto, la propiedad de la familia Sorroche, sobre la mitad la de Genaro Martínez y próximos al vértice la de la familia Villanueva - Llamas.


Sierra León al Este, origen principal de estas aguas











Escorrentías de praderas cercanas que nutren en primavera al regajo del Infierno
bajo el cordel de Hornachuelos

¿ Por qué el Huerto del Moro es merecedor de la consideración de punto de interés en relación con el agua o paisaje de agua? Sería por dos razones: la primera, la de haberse considerado siempre como un vergel por cuyo subsuelo discurre el agua en toda época del año, que termina aflorando en rezumes formando fuentes o manantiales con más o menos generosidad de ella, la consiguiente vegetación exuberante por donde discurre el regajo del Infierno, que es donde confluyen las escorrentías, tanto del subsuelo procedentes de la cercana Sierra León, como de la superficie cuando las condiciones son propicias procedentes de una pradera contigua; así como los huertos que se han conocido junto al regajo desde antaño. En la actualidad podemos constatar así mismo en las tres propiedades piscinas alimentadas por estas aguas durante el verano así como restos de antiguas albercas o pequeñas represas donde desde antiguo se almacenó.



Propiedad de Genaro Martínez en la margen izquierda del regajo

La segunda razón sería que al cabo de 7 u 8 meses sin haber llovido prácticamente por estos lares hasta la fecha ( noviembre 2019) en que  lo hemos visitado y elaborado la ficha de catalogación  para el proyecto Conoce tus Fuentes (CTF) tras una larguísima sequía veraniega con sus estragos, resulta que nuestro regajo probablemente sea el único que tras el estiaje fluya con vida y agua clara en todo nuestro término municipal, salvando los limítrofes sustentados por embalses, el Retortillo y el Guadalvacar.



El regajo con agua todo el año por la propiedad de Sorroche












Antigua represa en la propiedad de Sorroche

Enlace para acceder a la ficha de catalogación del Huerto del Moro:

http://www.conocetusfuentes.com/ficha_detalle_otros_tipos.php?id_fuente=929



El regajo, próximo a su desembocadura en el arroyo del Infierno por la dehesa de El Collado, 

















Los cerdos se benefician para su baño del regajo del Infierno procedente del Huerto del Moro




martes, 1 de octubre de 2019

Elogio de la vida saludable


La Puebla de los Infantes es un pueblo todo naturaleza, esta es una de sus señas de identidad: sus paisajes, sus olivares y dehesas, sus arroyos con sus alamedas y antiguos molinos y minas, sus fuentes y pozos, sus pilares y albercas, sus embalses ( prácticamente tres) que rodean el municipio, sus montañas, sus valles,… Pero además es un pueblo con un rico patrimonio histórico, antropológico, artístico  (en el que debemos incluir su rica y variada artesanía, claro)… sin olvidar que es cierto que aquí se conoce por todos perfectamente lo que gira en torno a la cultura del olivar y el viaje de la aceituna, pero merece que conozcamos igual de bien otros muchos aspectos de él, que los disfrutemos y los pongamos en valor en nuestras conversaciones con los vecinos del pueblo y con los de fuera. En este proceso seguro que adquiriremos más salud: la que nos proporciona el andar y relacionarnos, el descubrir todo lo que la naturaleza nos ofrece y espera de nosotros y conocer cómo nuestros antepasados se desenvolvieron en este enclave maravilloso.






















                                                   ELOGIO DE LA VIDA SALUDABLE
   
Estamos asistiendo en los tiempos que corren a un gran éxito y popularidad de la actividad senderista, actividad , como sabemos, medioambiental, deportiva (no competitiva),lúdica, social, cultural… Si los sintetizáramos  en uno todos los calificativos que podemos aplicarle a esta actividad podríamos hacerlo con el término saludable.
 A primera vista estaremos de acuerdo que una actividad deportiva en contacto con la naturaleza en la que de manera entretenida podemos conocer lugares, personas, valores históricos y arqueológicos, antropológicos… debe ser sin duda saludable. Pero a menos que ahondemos un poco en la argumentación, posiblemente concluyamos que es aún más saludable. En este sentido quisiera referirme a que cuando nos disponemos a iniciar una ruta senderista, primero dejamos atrás la rutina diaria en busca de nuevos aires, de otros lugares, de un día  de asueto; y después, y lo más importante, vamos al encuentro de lo que la humanidad ha venido haciendo durante decenas de miles de años y, por tanto, ya impreso en nuestros genes, que es el caminar y el desplazarnos a pie de un lugar a otro a un ritmo satisfactorio, nada estresante, nada competitivo. Le estamos aportando a nuestro cuerpo aquello que le es tan conocido y favorable de milenios atrás y para lo que sus estructuras, ósea, muscular… están tan bien preparadas. De igual modo que también tenemos sellado en nuestros genes el carácter humano del gregarismo, la vida en común, las relaciones interpersonales, la ayuda mutua… que fomentamos con este tipo de actividad. Las teorías en favor del individualismo son eso, teorías que nacen de hace muy poco tiempo hasta hoy en comparación con la trayectoria de vida del ser humano, como queda dicho, de miles y miles de años. El origen más remoto del individualismo hemos de encontrarlo en ideas religiosas medievales en torno al alma humana individual y a la salvación individual, que se radicalizarían, como no podía ser de otra manera en el siglo XVIII con la Revolución Industrial y que se han venido fomentando desde entonces por determinados intereses que  tratan de contrarrestar la fuerza que puede producir la unión de las personas en un proyecto común, hasta el punto de llegar a ser ideología dominante en el actual siglo XXI. Este individualismo no es precisamente el que nos demandan nuestro cuerpo y nuestro espíritu en pro de una buena salud física y mental ya que no le ha dado tiempo a imprimirse en los genes del género humano.
 Estas conclusiones en torno a la influencia de nuestros genes ancestrales en la vida humana y por tanto en nuestra salud podríamos aplicárselas a otros aspectos de nuestra existencia como por ejemplo el de la alimentación. Hoy se nos aconseja incluir en nuestra dieta una buena proporción de  frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas...En mi modesta opinión no creo que estos productos sean buenos per se, sencillamente que nuestros genes los reconocen y por tanto nuestro cuerpo los asimilará mejor dadas las decenas de miles de años en que el ser humano fue recolector y se alimentó de ellos, en mucho más espacio de tiempo que lo  fue cazador o incluso agricultor, actividades estas últimas que darían lugar a los productos elaborados para favorecer su conservación y comercialización.
  Como conclusión, parece conveniente que volvamos la mirada a cómo ha vivido el ser humano durante tanto tiempo atrás, lo cual no debe confundirse con que estemos abogando por  vivir como nuestros ancestros primitivos, si lo pretendiéramos encontraríamos argumentaciones en contra de todo tipo; la más frecuente: que hoy hemos conseguido prolongar en muchos años nuestra vida, que vivimos con una gran facilidad y comodidad con relación a los ancestros, etc… Simplemente se pretende que esa mirada nos ayude a reflexionar y a descubrir tantos déficits y problemas que hoy tenemos, sobre todo en temas de salud y de calidad de vida o quizás, mejor, de vida de calidad que en algunos aspectos no es lo mismo. Posiblemente en dicha mirada hacia  atrás encontremos explicaciones al por qué nos asaltan  tantas y tantas enfermedades, cada vez más, y desde la más tierna infancia. O que nuestro planeta y nuestra naturaleza ya no son lo que eran y se constata en ellos una importante degradación que revierte y revertirá cada vez más en nuestra vida y en nuestra salud. También descubriríamos algo importante: Aquellos seres encontraron los medios para vivir y ayudaron a otros a vivir. De no ser así, nuestra raza humana se habría extinguido incluso mucho antes  de haber entrado  en la historia.
   En definitiva, algunas reflexiones positivas que se derivan de lo dicho sería preguntarnos: ¿Qué podríamos hacer en favor de nuestro planeta y nuestra naturaleza? Nuestros ancestros nos los legaron bastante mejor que los que tenemos…¿ Qué podríamos aprender de aquel ser humano primitivo colaborador, solidario y amoroso? Así es como lo califican las investigaciones realizadas por los biólogos constructivistas, en la línea del investigador Humberto Maturana.
¿Qué podríamos hacer para tener una vida de más calidad? Que no tuviera en cuenta obviamente tanto  mensaje engañoso publicitario y propagandístico, o lo que “todo el mundo” hace.













miércoles, 14 de agosto de 2019

Eva Bravo Barco, Diputada del PSOE por Cádiz en el Parlamento Español


  Efeméride para la historia y la intrahistoria puebleña

  UNA CRÓNICA PARA LA HISTORIA

La joven puebleña, Eva Bravo Barco, entra a formar parte de la historia oficial de nuestro país, al haber sido elegida diputada del PSOE por Cádiz en las Elecciones Generales del 28 de Abril de 2019. Hija de Francisco Bravo Liñán y de Mercedes Barco Castillo, vaya por delante desde aquí para ella y su familia nuestra más sincera enhorabuena y abrazo afectuoso de los que nos consideramos cercanos a ellos a pesar de la distancia.
Su familia y ella se trasladaron de La Puebla de los Infantes, su pueblo natal, a vivir a Barbate (Cádiz) en Septiembre de 1984 en cuyo Instituto Francisco toma posesión de su plaza de Profesor de Lengua y Literatura obtenida por concurso oposición.
Eva, entre los años 1995-2000 de estudios en la Universidad de Cádiz, obtiene la Licenciatura de Derecho ( también la obtuvo su hermano Francisco José).
En el curso 2000/2001 realizó su Proyecto Fin de Carrera en la especialidad de Derecho Administrativo: “ Inembargabilidad de los Bienes Públicos” con la calificación de Matrícula de Honor.
 A partir de aquí se incorpora al trabajo en septiembre de 2002, en un bufete de abogados de Jerez, ciudad en la que vive desde entonces, y a partir de Enero de 2003 entra a trabajar en el  área de demandas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE). A partir de 2005 pasa a la Jefatura del Negociado de EMUVIJESA (Empresa Municipal de la Vivienda de Jerez, S.A.), hasta llegar  a ocupar el cargo de Gerente de esta empresa en noviembre de 2015.
Se considera socialista de toda la vida y feminista. Creemos que con este bagaje académico y profesional y su juventud, su vida política a gran escala no ha hecho más que empezar. Le auguramos importantes puestos en el futuro tanto en la administración del Estado como en Andalucía. Enhorabuena, Eva, ¡esperamos verte pronto en La Puebla cuando te sea posible!


Eva en el Congreso entre dos compañeros Diputados, el de la derecha el Ministro del Interior
                                  

UNA MIRADA A LA INTRAHISTORIA PUEBLEÑA

 Intrahistoria: Término acuñado por D. Miguel de Unamuno, se refiere a la historia real y profunda, a la cotidianidad, la senda que recorren las personas que hacen historia inconscientemente, que forman parte de un pequeño mundo que no figura en libros ni monumentos sino en nuestra memoria colectiva.

El convencimiento de Eva de considerarse socialista de toda la vida en alguna de las entrevistas de prensa que le han realizado estos días y su trayectoria tanto académica como profesional, hasta llegar a ese importante puesto a nivel nacional hacen honor a su progenitor, Francisco Bravo Liñán, Paco entonces para los amigos. Nuestro cante flamenco, un gran altavoz de la intrahistoria andaluza, diría al respecto: “Bendita sea la rama/ que al tronco sale”. 


Francisco Bravo, en la década de los años setenta

Maestro funcionario en La Puebla, Francisco  tenía desde que nos conocimos en 1975 e iniciamos una buena amistad el firme propósito de terminar su licenciatura en Lengua y Literatura, materia que le apasionaba, y presentarse a oposiciones para pasar a la Enseñanza Secundaria; pero tras el final de la Dictadura y el comienzo de la Transición Democrática, en concreto entre los años 1976 y 1982, tiempos de utopía, de generosidad, de valentía y arrojo, “le tocó” como dice, en un gesto que le honra, protagonizar, junto con otros compañeros dos hechos importantes de la Transición en La Puebla: ayudar a restablecer en el pueblo la UGT y el PSOE, a partir de la legalización de este en febrero de 1977, procurándose para ello una Casa del Pueblo, y posteriormente preparar el camino para las primeras Elecciones Municipales de la Democracia (abril de 1979); compatibilizándolo también con su papel activo y colaborador en una nueva etapa  que se nos instaba a iniciar en el Colegio a partir de 1977.
En el primer empeño tenían que sortear dos grandes dificultades en el pueblo: por un lado la euforia colectiva que se creó en torno al liderazgo atrayente de Adolfo Suárez y sus alegatos en favor del centro (UCD). Por otro lado ya estaba funcionando desde el principio de la década de los setenta, desde la clandestinidad, un grupo numeroso y activo de trabajadores (CCOO) en torno a su lider, Antonio Torres, y otros compañeros, que llegó a aglutinar a más de 400 afiliados;  un sector de los cuales,  a partir de abril de 1977, fecha de su legalización, restablecería también la actividad del PCE oficialmente.
En el segundo empeño debemos considerar que cuando llegan la Elecciones Municipales los resultados son: 5 concejales para UCD, 3 para el PSOE  y 3 para el PCE. Por un acuerdo nacional de estos dos últimos partidos para coaliciones de gobiernos en los Ayuntamientos, el que obtuviera de los dos menos votos apoyaría al que hubiera obtenido más. Es por lo que el primer gobierno municipal de la Democracia en La Puebla queda constituido por: Pastor García Llamas (Alcalde ), por haber obtenido el PSOE 26 votos más; Manuel Alcobendas Gómez( Primer Tte. de Alcalde). Y Concejales: Francisco Bravo, José Segura, Antonio Torres y Antonio Rangel. Como se pueden imaginar los jóvenes y personas que no vivieron estos tiempos en el pueblo: un gran equipo, para un gran gobierno municipal de un gran pueblo. Se les vio como un gobierno de una gran fuerza y autoridad moral por su trayectoria vital , política, y de defensa de la situación de injusticia social que representaban cientos de trabajadores agrícolas puebleños en el paro, sin más posibilidades de sustento en largos periodos de tiempos que la reivindicación del Empleo Comunitario. Fue así mismo un gobierno del trabajo totalmente desinteresado, de elegancia en las formas, que procuró el diálogo, el entendimiento y la concordia.
En este primer gobierno local de la Democracia no se llevaron a cabo grandes obras, pero sí las precisas: se iniciaron  a buen ritmo las de la red viaria del alcantarillado, agua potable, pavimentos y alumbrados, el arreglo de carriles, etc…; la mayor parte de todo lo anterior con ayudas que había que pelear en Sevilla, sobre todo en el Gobierno Civil, teniéndose en cuenta los pocos recursos con los que entonces contaba nuestro Ayuntamiento.
En el Colegio, en el que entonces proyectamos la sustitución de 6 aulas en mal estado por 8 nuevas en un edificio moderno para la 2ª Etapa de la EGB  ( el actual Instituto) ante el Ministerio de Educación en Madrid , contamos con todas las facilidades y apoyos de su parte, así como el trazado de un plan para mejorar lo existente mientras se ejecutaran las obras.
Atajaron algo que en pocos pueblos se había abordado y todavía hace aguas en muchos de ellos: el traslado de los cuerpos sepultados durante la Guerra junto a la cuneta  de  El Trasquilao al Cementerio, o el cambio de las nomenclaturas de la Dictadura de calles y plazas, que demostraron con el paso del tiempo, (tras los típicos días de silencios en el pueblo de respeto ante  situaciones embarazosas), que no se equivocaron, porque la convivencia a la larga ganó con el transcurrir del tiempo en comparación con lo  ocurrido en otros pueblos en los que entonces no se hizo nada al respecto. Para colmo incluso tuvieron que soportar la carga emocional que supuso el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

El Alcalde Pastor García y el Concejal José Segura en un acto institucional del primer Gobierno Local de la Democracia
       ( Foto de José Carlos Segura Perogil)

Con el paso del tiempo se les fue recordando, en fin, por su trabajo ingente de atención a los problemas del día a día de los puebleños buscándoles soluciones.
Nuestro reconocimiento público a estas personas, del primer gobierno municipal de la Democracia en La Puebla, algunas de las cuales forman parte ya del nomenclátor de nuestras calles tras su fallecimiento. Nuestro recuerdo afectivo también a  todos los miembros ya fallecidos de aquella primera Corporación Municipal y demás personas que participaron activamente como agentes sociales en los años de la Transición a la Democracia en La Puebla de los Infantes.


Los testimonios de Antonio Torres y Antonio Rangel, imprescindibles para conocer la dinámica social, sindical y política
de la década de los años setenta en La Puebla de los Infantes
 EPÍLOGO

Sería interesante tratar en algún coloquio público, con cámara de grabación para los que no pudieran asistir, sobre esta etapa histórica de La Puebla, con los protagonistas vivos de la Historia y la Intrahistoria, con la mirada puesta en lo que nos una  más que en lo que nos divida, para que las jóvenes generaciones la conozcan y quede constancia de ella. Si hubiera que escribirla al completo habría que hacerlo en un libro. Aquí solo hemos tenido espacio para tratar, en relación con Eva, sobre su padre  y el primer gobierno local de la Democracia como culminación del proceso de Transición Democrática en La Puebla. Nuestras disculpas pues no hay espacio para más. Qué duda cabe acerca de la participación  de otras personas cuya relación sería interminable: Manuel Abril, Juan Rodríguez, Manuel Castaño, Juan Manuel Liñán,  Luis Provincial, los Hnos. Alonso Santana, Manuel Gutiérrez, Manuel Castro, José Atienza, etc… etc.
Ahí queda la propuesta.
                               ……………………………………………

                              ¿ Quién no haría mucho por la fama,
                                 pero quién lo hará por el silencio?
                                Pues la fama pregunta en vano
                                por los que realizaron la hazaña.
                               ¡ Aparezcan por un momento
                               desconocidos de rostros cubiertos
                               y reciban nuestra gratitud!
                                                 
                                                         (Bertolt Brecht)

(Artículo de Rafael Velasco Riejos para la Revista de Feria 2019 de La Puebla de los Infantes. Páginas 22, 23 y 24).